Bruselas abre la puerta a mayores inversiones públicas en aeropuertos y 'garantiza' el futuro de Matacán

Bruselas relaja las normas sobre ayudas públicas para favorecer las inversiones en aeropuertos con pocos pasajeros. Se podrá destinar fondos a los que tienen menos de 3 millones de pasajeros y se permite cubrir las pérdidas de los que tienen menos de 200.000 al año.

La Comisión Europea ha aprobado este miércoles nuevas normas en materia de ayudas de Estado que relajan las condiciones que deben cumplir los Estados miembros para invertir fondos públicos en aeropuertos regionales sin necesidad de que estas ayudas sean notificadas a Bruselas y de que estén sometidas a su supervisión. En concreto, nuevas excepciones adoptadas por el Ejecutivo comunitario permitirán a los países del bloque comunitario destinar financiación pública a aquellos aeropuertos regionales con un tráfico anual de hasta 3 millones de pasajeros sin tener que recibir antes el visto bueno de Bruselas.

 

Esto afecta directamente a aeropuertos como el salmantino de Matacán, que acabó el año pasado con algo más de 15.000 pasajeros, aunque destaca en el número de operaciones, y que está en una situación similar a la del resto de aeródromos de Castilla y León. De hecho, la mayoría podrían beneficiarse de más inversiones de la administración porque cumplen con uno de los requisitos: no tener otro a menos de 100 kilómetros o una hora de viaje.

 

Según los cálculos de la Comisión Europea, esta nueva excepción facilitará las inversiones públicas en más de 420 aeropuertos en toda la UE, que representan el 13% del tráfico aéreo. Según los últimos datos de Aena, los aeropuertos españoles cuyo tráfico anual no supera los 3 millones de pasajeros son los de Santiago, Girona, Asturias, La Palma, Murcia, La Coruña, Vigo, Almería o Jerez, entre otros.

 

No obstante, estas inversiones no podrán ser concedidas a aquellos aeropuertos que se encuentran en la zona de influencia de otro aeropuerto (a 100 kilómetros de distancia o a 60 minutos de viaje). Además, la infraestructura financiada tendrá que estar completamente operativa en el futuro y no tener una demanda superior a la esperada. Otra condición que impone Bruselas es que la ayuda no podrá superar la cantidad necesaria para desencadenar la inversión, teniendo en cuenta los futuros ingresos que generará. De la misma forma, sólo se permitirá cubrir un porcentaje concreto de los costes, dependiendo del tamaño del aeropuerto y de si se encuentra en una región remota.

 

Por otro lado, las nuevas reglas sobre ayudas públicas permitirán a las autoridades de cada país cubrir las pérdidas operativas de aeropuertos con un tráfico de hasta 200.000 pasajeros al año, que son casi la mitad de todos los del bloque comunitario pero representan únicamente el 0,75% del tráfico aéreo europeo.