Benito González se adentra en la repoblación de Salamanca con su novela 'Tiempo de espinas'

El salmantino Benito González presentará su primera novela, 'Tiempo de espinas', el próximo miércoles 15 de marzo a las 20:00 horas, en la Sala de la Palabra del Teatro Liceo de Salamanca. La entrada será libre hasta completar aforo.

Benito González

La novela está ambientada en la época de la Reconquista, cuando las ciudades de la Extremadura del Duero comenzaban a ser repobladas por familias del norte de la península, incluso francos y aquitanos del suroeste francés. Jerónimo de Perigord y Raimundo de Borgoña fueron los primeros repobladores de tres núcleos al norte del río Tormes: Salamanca, Iuxbado y Ledesma.

 

Es la historia de seres humildes con profundas raíces religiosas que por distintos motivos debieron abandonar sus lugares de origen para buscar una vida mejor en la Salamanca de principio del siglo XII. Como expresa el propio autor, 'Tiempo de espinas' representa “un camino lleno de peligros, miedos y obstáculos, donde el ser humano, mas allá de cualquier religión o creencia, es un hermano por el que merece la pena vivir e incluso morir”.

 

Siendo su primera novela, ¿por qué decidió escribir sobre la repoblación?

 

Quería dejar una historia sobre el primer gran movimiento de personas que sufrió nuestra ciudad. En los últimos veinte años hemos visto cómo gran cantidad de seres humanos han llegado desde tierras lejanas para asentarse aquí, junto a nosotros. Muchos de ellos huyendo de conflictos bélicos o arriesgando su vida en pateras. No es la primera vez que esto ocurre, nuestros antepasados ya se vieron obligados a hacerlo. Llegaron desde otros lugares en tiempos muy difíciles y en circunstancias de extremada dureza.

 

- ¿Es complicado el proceso previo de documentación para escribir una novela como 'Tiempo de espinas'? 

 

La Salamanca de la repoblación es una ciudad que se encuentra en una etapa oscura. No existe demasiada documentación sobre ese momento. Historiadores como José Luis Sánchez Iglesias, Manuel Villar y Macías y José María Mínguez Fernández, que fue mi profesor en la Universidad, me han ayudado a descubrir un periodo que se ha convertido en el contexto de 'Tiempo de Espinas'.

 

- Como autor, ¿se ve identificado con algún personaje? ¿Ha querido incluir algún detalle o anécdota personal para “participar” en la historia?

 

Me veo identificado con la dureza del camino hacia lugares desconocidos. Soy hijo de emigrante y viví parte de mi infancia y toda la adolescencia en Alemania. Salamanca fue y es repoblada con gente llegada de otras zonas del mundo. Los españoles hicimos y hacemos lo mismo. Durante muchos años hemos sido repobladores o como se decía en los años sesenta, emigrantes.

 

En la novela hay anécdotas y pequeños guiños a personas y hechos de mi pasado, pero no creo verme reflejado en ningún personaje concreto.

 

- ¿Considera que los salmantinos conocen la historia de Salamanca? ¿'Tiempo de espinas' ayudaría a conocerla mejor?

 

Creo que son muchos los que conocen la historia más reciente de nuestra ciudad. Sus catedrales, su Plaza Mayor y los demás monumentos importantes invitan a profundizar sobre Salamanca. Sin embargo, 'Tiempo de espinas' les ofrece una ciudad vacía de presente, tan solo reconocible por el Puente Romano. Pensemos que Salamanca, en la novela, es una ciudad por construir donde los repobladores llegados desde las zonas del norte o Aquitania le dieron vida. La novela ayuda a reflejar parte de aquella época, así que imagino que sí favorece el conocimiento y la apropiación de Salamanca.

 

¿Qué expectativas tiene con la publicación de la novela? 

 

Desearía que la gente, al leerla, se adentrara en la dificultad de un camino lleno de peligros, donde encuentran asesinatos, hambre y miseria, pero también mucho amor. Quiero que acompañen a los personajes en la ilusión de alcanzar una ciudad donde vivir tranquilos y encontrar la paz. Desarrollar la empatía con ellos es acercarse a las realidades que hoy, 900 años después, vivimos.

 

Esta novela no la he escrito buscando el éxito sino buscando al lector. Me gustaría que quedaran atrapados con Bernard, Maritxell, Maitifa y demás personajes y sientan sus ganas de vivir como algo propio. También quiero que se sorprendan con una ciudad distinta, un espacio complicado y lleno de intrigas, donde la supervivencia es la primera meta. La repoblación de la Extremadura del Duero fue difícil, especialmente aquel año 1122.