Atilano Rodríguez recibe la Medalla de la Ciudad por su trayectoria

Reconocimiento. Ciudad Rodrigo premia sus ocho años en la Diócesis en un acto solemne en el teatro Nuevo.
MONDRIÁN / DAVID RODRÍGUEZ

La trayectoria de Monseñor Atilano Rodríguez en sus casi ocho años al frente de la Diócesis de Ciudad Rodrigo se vio reconocida con la entrega en el día de ayer de la Medalla de la Ciudad en el teatro Nuevo Fernando Arrabal. El acto se abría con la lectura por parte de Tomás Domínguez del expediente de concesión. Tras ello, tomó la palabra el alcalde Javier Iglesias, quien recordó los meses previos a su nombramiento, cuando los mirobrigenses salieron en defensa de la Diócesis por el temor a su supresión, lo que hizo que hubiera muchas ganas por su llegada.

Iglesias expresó que “no ha defraudado en absoluto y ha sido el mejor Obispo posible”. En nombre de los mirobrigenses y la Diócesis, le mostró su agradecimiento “por su dedicación, cercanía, alegre sonrisa, palabra amable, bondad, y trabajo bien hecho”, realizado “sin escatimar esfuerzo, tesón e imaginación”. Iglesias le pidió a Atilano Rodríguez que su marcha “no sea definitiva, y que venga a visitarnos”, y aseguró que la Diócesis recibirá con los brazos abiertos al nuevo prelado, Raúl Berzosa. Con él continuarán “las más de ocho centurias en las que la Ciudad y la Diócesis han caminado adelante por la misma senda de la historia”.

Tras su intervención, el propio alcalde le colocó la medalla de la Ciudad a Atilano Rodríguez y le hizo entrega de una panorámica de la ciudad en cerámica obra de la artista local Elvira Casado. A continuación, tomó la palabra el todavía Administrador Diocesano, quien expresó su “gratitud, honor y profunda alegría” por este reconocimiento. Eso sí, considera que no ha hecho nada “extraordinario para ser merecedor de ella”, y que hay “muchas personas en la sociedad que atesoran más méritos”. Atilano Rodríguez aludió a todos los mirobrigenses “creyentes o no”, porque le habían ayudado “a vivir y a actuar desde la cercanía y el amor”. Por ello, cada vez que vea la medalla pensará “en cada uno de los mirobrigenses, porque están representados en ella”. Desde su nuevo destino seguirá la evolución de esta tierra que guardará “siempre en el corazón”.

Al finalizar, recibió el aplauso de todo el teatro, presidido por la Corporación Municipal casi al completo (sólo faltó el teniente de alcalde, Marcelino Cordero). Al acto también asistieron la presidenta de la Diputación, Isabel Jiménez, el diputado provincial, Manuel Rufino, y el subdelegado del Gobierno accidental, Miguel López Quevedo. Como cierre, hubo un pequeño concierto del grupo mirobrigense Astrolabio. Finalizado éste, la mayor parte de los presentes se trasladó a la iglesia de El Sagrario, para disfrutar de la coral segoviana Voces de Castilla, dirigida por Ramón Masegosa Galán, que interpretó los Responsorios de Tinieblas de Semana Santa de Tomás Luis de Victoria.