Atención al cáncer de piel tras el confinamiento: "Este año podemos ser más vulnerables a los rayos ultravioleta"
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Atención al cáncer de piel tras el confinamiento: "Este año podemos ser más vulnerables a los rayos ultravioleta"

El confinamiento durante casi toda la primavera por culpa del coronavirus nos hace estar más desvalidos frente al sol del verano ya que la piel no ha contado con el periodo de adaptación a la radiación ultravioleta. Lo cuenta Javier Cañueto, dermatólogo en el hospital de Salamanca. 

El dermatólogo en el hospital Javier Cañueto Álvarez

La piel es el órgano más grande del cuerpo y su principal función es proteger al organismo de factores externos. Tras el confinamiento podemos ser más vulnerables a los rayos ultravioleta debido a no haber experimentado la exposición progresiva normal propia del cambio de estación. Si habitualmente debemos proteger la piel del sol, este verano los atracones solares pueden ser más dañinos debido a la poca exposición solar recibida durante los últimos meses.

 

El sol sin protección puede dar lugar a la aparición de manchas, a una aceleración del envejecimiento y a, largo plazo, al cáncer de piel no melanoma. Lo cuenta a tribunasalamanca.com el dermatólogo en el Complejo Asistencial de Salamanca, Javier Cañueto Álvarez.  

 

Este cáncer es el más frecuente, representando hasta el 80% de todos los tipos de cáncer de piel. Se diagnostican cada año más de 17.000 nuevos casos en España y en todo el mundo la cifra de diagnósticos aumenta entre un 3 y un 7% anual. Prevenir la exposición solar y un diagnóstico precoz son clave para luchar contra esta enfermedad que provoca hasta 65.000 muertes al año a nivel mundial.

 

 

Para prevenir este tipo de tumores se recomienda utilizar protección solar lo más alta posible de forma habitual, repitiendo la aplicación a menudo. Asimismo, se debe evitar tomar el sol en las horas de máxima radiación, es decir entre las 12 del mediodía y las 4 de la tarde. También es aconsejable el uso de gorras, camisetas y otras prendas protectoras que impidan que los rayos de sol incidan directamente en la piel.

 

-¿Qué es el cáncer de piel? ¿Cómo es de frecuente? 

-"La piel es el órgano más grande del cuerpo y su principal función es protegernos de agentes externos, incluyendo la radiación solar. Por múltiples factores, tanto genéticos como ambientales, las células de la piel pueden comenzar a crecer de manera anormal y acelerada, dando lugar a lo que genéricamente conocemos con el nombre de cáncer de piel. En realidad, bajo este término se incluyen muy diversos tipos de cáncer con pronóstico y características muy diferentes entre sí.

 

Quizás cuándo hablamos de cáncer de piel a la mayoría de la gente le viene a la cabeza el melanoma, que efectivamente sigue aumentando y es el que probablemente supone una mayor pérdida de años de vida ajustados por calidad dentro de los tumores que afectan a la piel. No obstante, el melanoma representa tan solo el 5% de los casos de cáncer cutáneo. Otros tipos de cáncer de piel, que globalmente reciben el nombre de cáncer cutáneo no melanoma, y de los que los representantes más importantes son el carcinoma basocelular y el carcinoma epidermoide cutáneo, son los que tienen un mayor impacto en términos de incidencia. De hecho, su incidencia es tan significativa que a pesar de que su pronóstico es relativamente bueno, pueden justificar un número de muertes comparable al melanoma en ciertas regiones y grupos de edad.

 

El cáncer de piel globalmente es el cáncer más frecuente con mucha diferencia sobre el resto. De hecho, cada año se producen más casos de cáncer de piel que de todos los demás tipos de cáncer combinados. Además, en Europa occidental y EE. UU. su incidencia, que se incrementado de manera epidémica desde los años sesenta del siglo XX, sigue aumentando, y el aumento en la esperanza de vida de la población, previsiblemente hará que lo siga haciendo".

 

-¿Cuáles son los factores de riesgo? 

-"En el desarrollo del cáncer de piel existen por un lado factores de riesgo genéticos o constitucionales y por otro, factores de riesgo ambientales. Los factores ambientes son más importantes y pueden ser controlables.

 

La radiación ultravioleta es el factor ambiental más importante para el desarrollo del cáncer de piel. La exposición intensa intermitente, especialmente en la infancia y la adolescencia, aumenta especialmente el riesgo de melanoma y la exposición solar crónica mantenida a lo largo de los años, a queratosis actínicas y carcinoma epidermoide cutáneo. Precisamente por ello, nuestra población, muy envejecida y que ha estado sometida a la radiación solar durante años por el trabajo en el campo, es un grupo con especial riesgo. De hecho, el riesgo de sufrir cáncer de piel se duplica tras cinco años de trabajo al sol.  

 

La capacidad de la piel para broncearse modula dicho riesgo y así, los fototipos claros, se asocian a un riesgo más alto de cáncer cutáneo. El riesgo de desarrollar la mayor parte de los tipos de cáncer de piel se incrementa con la edad y es más frecuente en varones. No obstante, estamos asistiendo en las últimas décadas a un incremento en pacientes jóvenes, especialmente mujeres, lo cual parece relacionarse con los hábitos de exposición solar y el gusto por el broceado y la exposición solar recreativa".

 

-Síntomas del cáncer de piel. 

-"A lo que debemos prestar atención es por un lado a la aparición de lesiones cutáneas nuevas y por otro a los cambios que se produzcan en lesiones preexistentes. En general, cuando aparece algo en la piel que antes no estaba presente, si persiste, se debería consultar. Obviamente con la edad aparecen manchas en la piel y otro tipo de procesos que no tienen importancia y que podemos considerar parte del envejecimiento natural. No obstante, conviene asegurarlo. Una herida que no cura, una mancha más oscura que las demás o una lesión rojiza de superficie rugosa y dura, son aspectos para tener en cuenta.

 

Los cambios en lesiones preexistentes son los que a menudo nos ponen en la pista de un cáncer de piel. Así, una lesión que ha permanecido estable durante un tiempo pero que empieza a sangrar de manera espontánea y cuya herida no se resuelve debe hacernos acudir al dermatólogo. Una mancha rojiza de superficie rugosa que comienza a crecer y abultarse debe hacernos consultar. Un lunar que comienza a crecer y a cambiar en sus bordes y su color nos obliga a descartar un melanoma. Para esto último, es útil tener en cuenta la regla del ABCDE, que debe aplicarse a los lunares para identificar aquellos que pueden tener más riesgo de no ser benignos. A alude a asimetría, B a bordes irregulares, C a coloración abigarrada -con áreas más oscuras y claras-, D a un diámetro de más de 6 mm y E (del inglés evolving), al hecho de que la lesión haya cambiado. En general, ante cualquier lesión que plantee dudas, recomendamos consultar".  

 

-Diagnóstico del cáncer de piel. 

-"El diagnóstico del cáncer de piel es generalmente clínico y se confirma mediante el estudio de anatomía patológica, es decir, tras el análisis de la biopsia o de la pieza de extirpación al microscopio. En el diagnóstico del cáncer de piel, no obstante, existen herramientas que pueden ayudarnos. La más utilizada es el dermatoscopio, que consiste en una especia de lupa, generalmente de diez aumentos, que se combina con una luz polarizada. Además, hay otras herramientas como la videodermatoscopia, la ecografía o la microscopía confocal que pueden ser de utilidad. El diagnóstico precoz es lo más importante y por ello, es aconsejable visitar al dermatólogo una vez al año y revisar nuestras manchas".

 

-Tratamiento del cáncer. 

-"El tratamiento del cáncer cutáneo es casi siempre quirúrgico. De hecho, a menudo la cirugía permite curar el cáncer de piel. Algunas veces es necesario utilizar tratamientos complementarios, que llamamos adyuvantes, para que un tumor que ha sido tratado quirúrgicamente y que tiene un alto riesgo de recaída, se mantenga controlado. En algunas ocasiones, cuando la cirugía no es una opción por las características del tumor o del paciente, pueden emplearse tratamientos sistémicos, es decir, por vía oral o intravenosa, con la idea de reducir el tumor o en su caso, las metástasis. En el tratamiento del cáncer de piel se han ido produciendo avances importantes en los últimos años tanto en el enfoque de tratamiento quirúrgico, como en las indicaciones de los tratamientos complementarios. Sobre todo, en los últimos años se ha asistido a una revolución en el campo de la Oncología con la aparición de los nuevos fármacos de inmunoterapia, que han cambiado las expectativas de algunos pacientes. En el futuro seguirán apareciendo nuevos avances que nos ayudarán en la lucha. Lo fundamental es no obstante, acudir pronto al dermatólogo para que la cirugía sea suficiente para resolver el tumor".

 

-Prevención del cáncer de piel. 

-"La radiación ultravioleta constituye el agente ambiental más importante en el desarrollo del cáncer de piel. Por ello, si vamos a estar expuestos al sol, independiente de la edad, debemos aplicar regularmente un fotoprotector, con un factor de protección solar alto y que proteja también en el espectro UVA; y debemos reaplicarlo cada dos o tres horas. Por supuesto tenemos que evitar exponernos en las horas centrales del día. No hay que olvidar que la piel tiene memoria y el sol que tomemos se irá acumulando con los años. De alguna manera, nuestra piel recordará en el futuro cómo la hemos tratado a lo largo de la vida.

 

Este año, además, tras el prolongado confinamiento, podemos ser más vulnerables a los rayos ultravioleta debido a que no hemos experimentado la exposición progresiva normal propia del cambio de estación. Por ello, es aún más necesario insistir en la necesidad de proteger nuestra piel. También es aconsejable el uso de gorras, camisetas y otras prendas protectoras que ayudarán a evitar que la radiación incida directamente sobre la piel".