Así maneja el hospital de Salamanca un aborto precoz
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Así maneja el hospital de Salamanca un aborto precoz

El Complejo Asistencial de Salamanca ha elaborado una pionera 'Guía de cuidados y atención en el proceso de morir' para que todo el personal de medicina y enfermería siga los mismos pasos cuando ya no hay solución de vida.

El duelo por la pérdida de un bebé muchas veces no es públicamente reconocido, ni socialmente expresado por el doliente de forma abierta, ni apoyado por el entorno social y familiar como ocurre con otro tipo de pérdidas. Esta falta de comprensión, también por parte del personal sanitario, lo convierte en un duelo "desautorizado", es por ello que desde el Complejo Asistencial charro elaboran una guía de Atención del Proceso de Morir. 

 

Los padres se sienten "desautorizados" para hablar de ello. En muchos casos se tiende a medicar en exceso la reacción de duelo para evitar cualquier síntoma de sufrimiento. En otros muchos, los padres y madres no tienen nada que pudiera avalar la existencia de su bebé, y sin embargo para ellos es y será su hijo.

 

Se considera "pérdida menor", de poco valor. Lejos de lo que se pueda pensar, incluso en estos casos existe un duelo. Por el bebé fallecido y por las expectativas no cumplidas. Por todo el cambio, estrés y reajuste qque supone que hay que vivir y sentir la pérdida. Para comprender la magnitud del problema lo sitúan cronológimante en el momento de la muerte:

 

Cuando el fallecimiento del bebé se produce antes de las 22 semanas de gestación se habla de aborto o muerte gestacional temprana. 

 

-Por encima de las 22 semanas de gestación o peso superior a 500 gramos, se denomina mortalidad fetal pero para esta guía será mortalidad gestacional tardía. 

 

-Los bebés que fallecieron en la primera semana de vida: mortalidad neonatla precoz. 

 

-Los bebés fallecidos entre los 7 y 28 días de vida: Mortalidad neonatal tardía.

 

-La mortalidad neonatal comprende la mortalidad precoz y tardía. 

 

-La muerte perinatal es aquella que sucede durante el periodo fetal tardío (22 semanas) y el periodo neonatal precoz (1 semana de vida) por cada 1.000 nacidos vivos o muertos.

 

Conducta obstetricia en la muerte gestacional tardía 

La OMS define la muerte fetal como aquella que acontece antes de la expulsión o extracción completa de su madre con idependencia de la duración del embarazo. La muerte se diagnostica por el hecho de que depués de dicha separación, el bebé no respira ni muestra ninguna otra evidencia de vida, tal como el latido del corazón, pulsación del cordón umbilical o movimiento apreciable de los músculos voluntarios.

 

Tras el diagnóstico de la muerte fetal es de suma importancia entender el impacto emocional que este hecho tiene sobre los padres, para así apoyarlos de forma adecuada. Preferentemente el diagnóstico se comunicará ante la presencia de un familiar, a ser posible la pareja y con un lenguaje claro. En la muerte gestacional tardía debe ser la vía vaginal la elegida para finalizar con la gestación. 

 

Durante el parto se favorecerá la atención en una sala de partos individual y la presencia de una persona de confianza de la parturienta, permaneciendo la puerta cerrada para garantizar la libre expresión de su duelo. La analgesia de elección es la epidural, aunque se respetarán los deseos de la mujer en cuanto a sus expectativas de parto o plan de parto si lo tuviese. se realizará un uso lo más restrictivo posible de la episitomía. 

 

Después del parto, los padres y otros familiares deben permanecer con el recién nacido tanto tiempo como requieran, ya que ello implica beneficios de orden psicológico, de hecho sería conveniente entregar al bebés junto nada más nacer como parte de la rutina habitual y de modo similar a como se hace con los bebés vivos. 

 

Si la madre está bien física y psicológicamente se debe favorecer el alta precoz al igual que cualquier mujer, dándole una cita para consejo reproductivo cuando finalice el puerperio y para las visitas sucesivas. 

 

Atención a la muerte neontala en la sala de partos 

La muerte de un hijo, aun siendo intrauterina, es una experiencia tan impactante que puede hacer que el mundo parezca desmoronarse. Algo desgarrador, en la mayoría de los casos, que solo pueden comprender quienes han pasado por una situación similar. 

 

Así, "sentir como tu hijo crecía en tu vientre, haber estado esperando un futuro con el pequeño y de repente ver que todo ha terminado". Cuando un bebé nace de manera inesperada con un apgar muy bajo y se inicia la reanimación, la primera medida es no pedir al acompañante que abandone la sala de partos y explicar que está sucediendo y que se está haciendo a los padres. 

 

"No llevarnos rápidamente el bebé a otra sala o a neonatos sabiendo que quedan pocos segundos o minutos de vida. Si la reanimación es infructuosa no hacer ensañamiento terapéuticos". 

 

Comunicar la noticia de la muerte y explicar a los padres que se ha hecho todo lo posible. Resolver cuantas dudas tengan siempre que se posean respuestas: no pasa nada por reconocer que en este momento carecemos de alguna respuesta. Si no la tenemos, brindar apoyo para buscarlas. Ponerse a su disposición para aclarar la causa de la muerte si ha sido inesperada. 

 

Retirar catéteres si los hubiera, envolver al bebé en una sabinita dejando el rostro al descubierto y preguntar a los padres si desean tomarlo en brazos ellos o algún familiar cercano que luego les sirva de ayuda para superar el duelo. 

 

Asegurar el bienestar físico materno: confort, controles constantes. Normalizar reacciones de dolor y apoyar la expresión de sentimientos. Acompañar en la elaboración de recuerdos: contacto físico, fotos, caja de recuerdos... informándoles que si no quieren llevar los recuerdos, estos quedarán recogidos por si los quieren pedir a posteriori. 

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