Arturo Cruz toca el cielo de la élite en Salamanca y cumple 150 partidos en LEB Plata: "He sacrificado mucho para esto"
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Arturo Cruz toca el cielo de la élite en Salamanca y cumple 150 partidos en LEB Plata: "He sacrificado mucho para esto"

El baloncesto unido a Salamanca a través de la figura de Arturo Cruz. Amor a un deporte que le ha dado todo, pero también le ha quitado mucho. Después de un largo camino hoy el base charro cumple 150 partidos en LEB Plata. ¿Cómo valora su trayectoria? ¿Cuál es la parte que permanece invisible? 

Comenzó en un patio de colegio, pasando por la selección autonómica, donde llegó a ser uno de los diez mejores jugadores del Campeonato de España, y algún que otro año después ha llegado a convertirse en un histórico de nuestra ciudad, Arturo Cruz cumple su partido número 150 en la categoría de bronce del baloncesto español y además de la mano de un equipo salmantino, el Aquimisa Carbajosa. Trabajo y esfuerzo, son las dos palabras que resuenan en su cabeza y que mejor resumen la entrevista que se expone a continuación. Él lo tiene claro; nadie le ha regalado nada y todo lo que ha conseguido ha sido en base a un sacrificio personal, que si bien se ha visto recompensado a lo largo de su carrera como baloncestista. 

 

Con tan solo 16 años fichó por Majadahonda, después de haber pasado tanto por la Selección de Castilla y León tanto en categoría infantil como cadete. Precisamente, esas navidades jugó el Torneo de Hospitalet con el Real Madrid. Con 19 años hizo su debut en LEB Plata, precisamente contra el equipo con el que hoy cumple 150: Zornotza Saskibaloi Taldea. ¿Cómo te llegó esta primera oportunidad? "Estaba jugando y estudiando aquí y no tuve dudas, tenía que aprovechar esa oportunidad, era joven y estaba jugando muy bien en EBA. Considero que era el momento de dar el salto, en cuanto a madurez deportiva, pese a mi juventud, lo tenía que hacer. No me lo pensé, me trataron muy bien y no me arrepiento". 

 

 

Allí estuvo tres temporadas, después se fue hasta Ávila, Pamplona, Cáceres, donde alcanzó la categoría de LEB Oro y después volvió a Salamanca. ¿Cómo valora esta gran trayectoria? "Creo que todo lo que he conseguido es porque me lo he ganado, las oportunidades que me han ido dando han sido todas merecidas, creo que en el baloncesto no hay regalos. Al final es fruto de mucho esfuerzo y trabajo. Cuando era más pequeño tenía talento, pero era un jugador normal, yo sabía que era bueno, pero no sabes hasta dónde puedes llegar. Siempre he tenido mucha ambición, he sido consciente de mis posibilidades y he tratado de tomar decisiones muy pensadas sin precipitarme"

 

Ese 'ser consciente', ¿es necesario para llegar hasta donde has llegado? "Sí, ser consciente de quién eres, el tipo de jugador que eres y el nivel que tienes. Engañarse a uno mismo creo que es un problema y yo siempre he sido lo más racional posible. He tomado decisiones muy racionales y creo que por ello he actuado bien, pienso que no me he equivocado, nunca me he arrepentido de ninguna y todas me han enseñado. Estoy muy contento por todo lo que he hecho, en general en mi vida. Creo que he dado los pasos más adecuados para mi carrera. Además, he estudiado al mismo tiempo, hice Ciencias Políticas y después un máster en Recursos Humanos". ¿Y tu familia? ¿Te ha acompañado siempre en estas decisiones? "Mis padres siempre me han apoyado, fueron los primeros que estuvieron ahí en los peores momentos y fueron los primeros que me han guiado, que hace mucha falta. Me han educado muy bien, les debo todo". 

 

No solo has centrado tus esfuerzos y trabajo en el baloncesto, pero siempre has estado unido a éste, ¿has sentido en algún momento la necesidad de parar? "Sí, sin duda y no solo una vez, muchas veces, porque pensaba que en ese momento no me compensaba seguir. Gracias a haber estado estudiando a la vez he tenido un refugio muy grande. En esos días malos que han sido muchos, llegar a casa y pensar que no solo tengo eso, sino que tenía que rendir en otro ámbito de mi vida, también me motivaba. Por ello me he mantenido estable mentalmente que creo que es lo más complicado. Siempre he tenido claro que quería tener una formación, mejor o peor en el deporte, siempre he tenido compensaciones en otro ámbito y motivaciones que me iba poniendo, para no depender solo del baloncesto. Relativizar lo que te ocurre, hoy en día, resulta fundamental para poder seguir día tras día y temporada tras temporada. Hay mucha presión y exigencia, y hay que saber relativizar el éxito o el fracaso, las rachas buenas y las malas. Cuando llegas al ámbito profesional solo vale tu rendimiento y si la satisfacción personal es suficiente. En el baloncesto además, hay muchos factores que no son controlables, hay que tratar que, por lo menos, de lo que de ti depende, lo puedas controlar". 

 

Mientras que manda como integrante del Departamento de Recursos Humanos en Aquimisa, también lo hace sobre la pista. ¿Te gusta dirigir? "Me gusta liderar, sobre todo con el ejemplo, no a través de órdenes. Si tengo que mandar que sea de esa manera, haciendo mi trabajo, no mandar sin hacer nada. Soy base y capitán, por lo que tengo que tratar de hacer jugar al equipo, entender al entrenador y estar en constante comunicación, cuando las cosas van bien y cuando no". ¿Siempre has tenido el mismo rol? "La verdad es que doy gracias porque siempre he tenido un rol muy importante, desde que llegue a Zornotza siempre he jugado y bastante. Además, tengo mucho carácter y no he tolerado no ser así, me he puesto unas exigencias muy grandes y creo que sin esa exigencia no hubiera llegado hasta donde he llegado". 

 

"Siempre me ha gustado sentir esa importancia, por ejemplo, jugando los últimos minutos de cada partido, estar en los momentos más complicados para lo bueno y para lo malo...En definitiva, dar la cara. Estoy contento porque han confiado en mí, he disfrutado de poder jugar y he trabajado mucho para ello. Todos los entrenadores me han dado cosas buenas y malas, pero de todos he aprendido. Cuando me ha tocado sufrir, también lo he hecho", subraya Cruz. 

 

 

Y Salamanca..."Salamanca es la ciudad perfecta para vivir. A nivel de baloncesto femenino ha sido y es una de las más potentes de España, lleva muchos años siendo un club muy importante y no es nada fácil. En cuanto al baloncesto masculino...muchos años de vacío".  ¿En cuanto a jugadores y jugadoras? "Creo que en los últimos 20 o 30 años solo Dani López, Fer González y yo hemos alcanzado este número. Hay que ser sinceros y es la realidad, Salamanca no suele sacar jugadores, es una provincia pequeña y por ello se necesita invertir, tanto a entrenadores como jugadores. Yo vivía para entrenar, hay que tener las ganas de hacerlo."

 

"Sueñas muchas cosas, pero según pasa el tiempo vas valorando lo que vas consiguiendo. Yo he sacrificado mucho para llegar hasta aquí, desde que era muy pequeño, pero he ganado todo lo que tengo. El baloncesto me ha dado muchas cosas y no solo deportivas. Gracias a él soy la persona que soy ahora. El esfuerzo siempre merece la pena". 

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