Aquona apuesta por las alianzas para actuar frente a la emergencia climática en la COP 25

La empresa participó en la mesa redonda ‘Agua e infraestructuras sostenibles como motor de desarrollo’ que tuvo lugar ayer en la Cumbre del Clima de Madrid.

Es tiempo de actuar contra la emergencia climática y así lo está demandado Naciones Unidas en la Cumbre del Clima (COP 25) que se está celebrando estos días en Madrid. En esta edición, se ha reconocido el papel transformador de las empresas para frenar y mitigar el cambio climático y por ello Aquona ha querido sumarse en este evento mundial.

 

Aquona expuso sus soluciones para abordar la gestión sostenible de infraestructuras ante el doble reto que presentan la emergencia climática y la despoblación. El marco de esta exposición fue la mesa redonda ‘Agua e infraestructuras sostenibles como motor de desarrollo’ que se llevó a cabo en el stand que Suez, grupo de empresas del Aquona forma parte, tiene habilitado en la Zona Verde de la COP 25. Gabriel Rubí, jefe del Servicio de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Palencia; Joaquín García Lucea, experto en gestión municipal del ciclo del agua; José Luis Quintana, experto en derecho administrativo y socio de Rodríguez Castaño Abogados y Laura de Vega, directora de Desarrollo Sostenible de Aquona, compartieron su visión sobre cómo garantizar un servicio de agua de calidad y que éste sirva como elemento para fijar población en nuestro país, donde el 60 % de sus municipios tiene menos de 1.000 habitantes.

 

“La inversión constante es imprescindible en el ciclo del agua, no sólo para crecer en infraestructuras sino también para mantener lo que tenemos”, apuntó Joaquín García Lucea quien también apeló a la “equidad intergeneracional” para evitar que las próximas generaciones tengan que cargar “con las inversiones que nosotros no hemos hecho”.  Así mismo, el diseño y la planificación urbanística también juegan un papel fundamental a la hora de realizar una gestión eficiente del recurso hídrico, tal y como explicó García Lucea.

 

En este sentido, ciudades de tamaño medio como Palencia son un referente en materia de sostenibilidad, innovación y Smart Cities. “Desde hace varios años trabajamos de la mano de Aquona de forma que las infraestructuras palentinas asociadas al ciclo integral del agua son cada vez más sostenibles”, destacó Gabriel Rubí. Algunos de los avances que se han llevado a cabo recientemente son la sustitución de los filtros de la estación de tratamiento de agua potable de Palencia por unos nuevos que generan un menor consumo energético y, por tanto, reducen la huella de carbono de la instalación y una notable inversión en renovación de redes que ha posibilitado la reducción los niveles des agua no registrada. Pero, sin duda, uno de los mayores hitos es la conversión en biofactoría que se está llevando a cabo en la depuradora de la capital palentina.

 

“Junto con la concesionaria Aquona hemos iniciado el proceso de transformación de depuradora a biofactoría, basándonos en el modelo de economía circular el cual gira en torno a tres criterios: generación de energía renovable, reutilización del agua y valorización de los residuos para generar un impacto positivo en la sociedad y la biodiversidad”, desarrolló Rubí.  En 2018, la EDAR de Palencia ya generaba el 50 % de la energía que consumía y parte del agua depurada se destina a usos agrarios y riego de jardines municipales. Los retos futuros para la acción contra la emergencia climática se plantean en torno a una mayor reducción de la huella de carbono mejorando la calidad del vertido y un incremento del nivel de autosuficiencia energética de la planta.

 

La visión sobre cómo afrontar el doble desafío desde el ámbito legal la dio José Luis Quintana, que puso como ejemplo la aprobación de La Ley de Economía Circular de Castilla La Mancha como “el primer texto normativo de esta materia en España”. Centrándose en el ámbito del agua, Quintana señaló el proceso de revisión en el que está inmersa la Directiva Marco del Agua como “una oportunidad que no podemos rechazar para introducir criterios de sostenibilidad” en los procesos de licitación de infraestructuras y servicios del ciclo del agua. Además de este criterio medioambiental, subrayó la necesidad de tener “una visión a largo plazo” e invitó a la administración a tener en cuenta otros parámetros vinculados a la durabilidad de las infraestructuras y la lucha contra la obsolescencia de las mismas.

 

Precisamente con esa obsolescencia de las infraestructuras tienen que vivir casi el 50 % de los municipios españoles, especialmente las zonas más despobladas, las cuales también deben hacer frente a problemas como procesos de tratamiento de agua anticuados, déficit de tecnología, carencias de depuración o la falta de capacidad inversora, tal y como indicó Laura de Vega. Por este motivo, la Directora de Desarrollo Sostenible de Aquona señaló las economías de escala y las alianzas como principios para “actuar antes de que sea demasiado tarde”.

 

“La propia ONU lo establece en los ODS, precisamente en el 17 habla de alianzas para lograr objetivos y pide a la empresa su fuerza transformadora” para liderar estos cambios, aseguró. “Tecnología, conocimiento, innovación, eficiencia energética, digitalización”, aseveró De Vega, son los elementos que empresas como Aquona aportan a la gestión del agua en el escenario de crisis climática.

 

A la pregunta de si es decisiva la colaboración público-privada para promover una gestión del agua eficiente y sostenible frente a despoblación y cambio climático, Laura de Vega, no dudó: “la respuesta es sí la empresa privada tiene mucho que aportar en coordinación con todos los actores”.