Antonio Pino, solo ante el peligro

(Foto: Teresa Sánchez)

El delantero andaluz del CD Guijuelo es un oasis en mitad del desierto. Apenas recibe balones arriba y cuando baja a buscarlos no hay desmarques para poder crear peligro. En defensa sigue muy solo para presionar la salida del rival. Recorre kilómetros y kilómetros por partido que le llevan a la desesperación.

"Más solo que la una". Así está Antonio Pino, el 'hombre gol' del CD Guijuelo, que ve como cada partido que pasa en un suplicio para él, por varios motivos que ni ayudan ni favorecen en nada a su juego. De hecho, en este inicio de temporada, en el que el CD Guijuelo ha jugado ya 12 partidos (él ha jugado 10), solo ha anotado tres goles y con la sensación de que cada vez tiene menos participación en ataque. Pero, ¿por qué?

 

El jugador está demasiado solo en el aspecto ofensivo, tanto para las labores defensivas como para las ofensivas y la distancias entre el centro del campo y el '9' del Guijuelo es abismal por el sistema de juego utilizado.

 

De hecho, es el propio delantero andaluz el que se ve obligado a caer a cualquiera de las dos bandas para poder tener contacto con el balón, o bajar a recibir demasiado lejos de la portería. Este hecho provoca que el Guijuelo carezca de un rematador porque Pino no cuenta con un compañero arriba que le facilite esta labor. Juega mejor acompañado por otro hombrr arriba.

 

Cuando Jonxa Vidal está en el campo juega como interior (por dentro) cuando su posición natuaral es en una de las bandas para poder caer después al centro y hacer daño al rival, y no al revés, situación que se sí se daba en la campaña anterior. Otro factor que no ayuda a Pino es el hecho de que el juego por bandas no sea demasiado efectivo o que en muchas ocasiones las diagonales no le facilitan sus desmarques, ni llega al corazón del área para rematar.

 

Además, el hecho de que exista tanta distancia entre líneas y estar solo como referencia deja al equipo sin capacidad de sorpresa porque su juego de espaldas a portería no es efectivo si no cuenta con compañeros a los que darles el balón de una manera efectiva y rápida.

 

En otra vertiente, y con el juego más directo, Antonio Pino sí puede tener ventaja con su defensor por su velocidad y por su entrega en cada carrera, pero después de muchas pelotas largas el físico lo nota y más cuando es él el que debe iniciar la versión ofensiva del equipo. Y precisamente, es en este apartado en el que más sufre.

 

LA DEFENSA, SU CALVARIO

 

En el apartado defensivo, Antonio Pino recorre kilómetros y kilómetros por partido, con el desgaste físico que ello conlleva, y lo hace con una entrega fuera de toda duda. Es el primer jugador en iniciar la presión en la salida de la pelota del rival y sufre para hacerlo él solo porque apenas cuenta con ayuda. Y es que, el Guijuelo espera demasiado atrás a su rival.

 

Este hecho se nota aún más en partidos contra rivales a los que les gusta tener el balón y que en la salida colocan a los laterales en el centro del campo y a los laterales muy abiertos, como es el caso de la CyD Leonesa, entre otros. Ahí, Pino se desgasta en exceso corriendo de un lado a otro y perdiendo el fuelle necesario para ser más efectivo en zona de ataque.

 

Aquí, muestra en imágenes de la soledad de Antonio Pino en ataque:

 

Seis jugadores de la CyD Leonesa y Pino. Las líneas, muy separadas con el ataque

 

Cae a banda con demasiada frecuencia perdiendo capacidad de remate

 

Demasiado solo en la presión inicial

 

Desgaste físico en defensa

 

En tareas ofensivas, en ocasiones se encuentra muy solo

 

Demasiada distancia entre él y el centro del campo

 

En ataque sigue muy solo, con pocos apoyos por banda o por dentro

 

Es un oasis en mitad del desierto