Ángeles Almeida, una de las científicas salmantinas más influyentes del mundo: "La vacuna es lo único que nos puede salvar de esta pandemia"
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Ángeles Almeida, una de las científicas salmantinas más influyentes del mundo: "La vacuna es lo único que nos puede salvar de esta pandemia"

La directora del grupo Neurobiología Molecular en el Instituto de Biología Funcional y Genómica (IBFG) de Salamanca y subdirectora científica en el Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (Ibsal), Ángeles Almeida Parra, asegura que en los próximos años nos podemos enfrentar a un "aumento" de las patologías derivado de la falta de detección durante la pandemia.

La doctora Ángeles Almeida Parra (Foto: T. Navarro)

Un total de 38 profesores de la Universidad de Salamanca figuran entre los científicos más destacados del mundo según se recoge en el 'Ranking of the World Scientists: World´s Top 2% Scientists', elaborado por la Universidad de Stanford (Estados Unidos) y recientemente publicado en la revista científica 'PLOS-Biology'. Entre ellos, se encuentra la doctora salmantina Ángeles Almeida Parra, una de las pocas mujeres que aparecen en la lista. 

 

Para ella, el amor por la ciencia no se limita a la investigación y a los experimentos. Su pasión la ha llevado a posiciones de liderazgo y toma de decisiones. Aun así, deja claro que estos rankings "hay que tomarlos en su justa medida, es decir, es un orgullo y hace ilusión, pero es cierto que mucha gente que no sale en ellos hace una investigación excelente y esencial para la sociedad"

 

Lamenta la falta de inversión en ciencia. "Ahora se está intentando incrementar la inversión, pero lo que hacen es incrementar los créditos para empresas, que deben devolver. Esa no es la manera de potenciar la ciencia, necesitamos una apuesta sincera, de verdad, si no, no vamos a llegar nunca al lugar que merece la sociedad. Lo hemos visto con la pandemia, en el momento que nos han dado dinero hemos sido capaces de investigar e innovar, podemos hacerlo, pero necesitamos financiación estable". 

 

-¿Cómo ha encajado la noticia de ser una de las científicas más influyentes del mundo? 

-"Con una sorpresa tremenda. Nunca pensé que podría estar en el porcentaje de los científicos más influyentes, sobre todo, teniendo en cuenta que la mayoría de los casos son hombres. Para mí es un orgullo como científica poder estar en esa lista. Si nos fijamos en todos los investigadores que aparecen sólo hay unas 10 mujeres, no llegamos ni al 25%, con lo cual, me sorprendió mucho, con orgullo y aportando mi granito de arena desde Salamanca"

 

-Muy pocas mujeres en esa lista, ¿queda mucho camino por recorrer todavía? 

-"Queda mucho, pero no sólo a nivel local. La mayoría de esa lista son hombres, hay mucho por hacer. Hay que seguir fomentando la igualdad en la ciencia y poner medidas eficaces para lograrlo. Hay que ayudar a las jóvenes científicas a establecerse, hace años que buscamos esa igualdad, pero estamos en porcentajes similares o peores que hace 10-15 años. No hemos avanzado mucho". 

 

-¿Cómo llevan los estudios de Ictus y Alzheimer que lleva a cabo junto a sus grupos? 

-"Nosotros trabajamos para identificar las bases moleculares que median el daño cerebral y la relación con la recuperación en patologías prevalentes, como Ictus y Alzheimer. Tenemos financiación estable a nivel nacional, Europeo y Junta de Castilla y León que nos permiten estudiar los mecanismos que se ponen en marcha cuando se produce un ictus o cuando hay una enfermedad neurodegenerativa". 

 

-¿Cuál es el objetivo?

-"Nuestro objetivo es identificar moléculas que tengan una función relevante en el daño cerebral, así como biomarcadores de pronóstico de estas patologías. Se trata de ver de manera precoz como van a evolucionar esos pacientes mediante estos biomarcadores, de manera que se podrían establecer terapias personalizadas en uno u otro caso". 

 

-¿Cómo avanza la investigación? ¿Colaboran con el hospital?

-"La investigación que llevamos va bastante bien. Dentro del Ibsal tenemos la posibilidad de tener acceso a muestras humanas. Colaboramos con la Unidad de Ictus y el Servicio de Neurología del Hospital Universitario de Salamanca. La combinación de estudios en animales con humanos nos permite hacer una investigación que esperamos tenga resultados pronto. Son enfermedades muy complejas y el cerebro no es algo que podamos quitar al paciente, como ocurre con los tumores, no se puede analizar. Sólo podemos hacerlo a través de imagen, estudios indirectos o cuando el paciente ha fallecido, y lamentablemente ya no es lo mismo, nos queda mucho camino por recorrer". 

 

-La Unidad de Ictus es referencia, ¿cómo la valora?, ¿Hay alguna carencia?

-"A nivel clínico funciona muy bien. El Hospital y el doctor López Mesonero han hecho un gran esfuerzo en establecer la Unidad de Ictus. A nivel de investigación forman parte de mi grupo dentro del Ibsal, venimos colaborando desde hace muchos años y funcionamos muy bien juntos. Además formamos parte de la Red Nacional de Ictus, lo que amplía nuestras posibilidades de colaboración y obtebción de muestras de pacientes. 

 

-¿Cómo ha afectado la pandemia?

-"Con la pandemia la forma de trabajar en el hospital ha tenido que adaptarse, ha cambiado y hemos comprobado que los pacientes acuden, por miedo, con ictus muy grave. Por todo ello, hemos hecho un pequeño parón en la recolección de muestras". 

 

-¿Los pacientes llegan con un peor pronóstico?, ¿La pandemia ha afectado a todas las patologías? 

-"Ha disminuido el número de personas que acuden al hospital con un ictus desde el inicio de la pandemia. El pronóstico es peor porque llegan con daños cerebrales grandes. En el ictus es esencial acudir al Hospital cuanto antes, el cerebro es tiempo. Actualmente, no podemos hacer recolección de muestras porque estaría sesgada debido a que tienen peor pronóstico porque acuden tarde al hospital. La pandemia ha afectado a todas las áreas,nos solo a neurología, y especialmente a cáncer. En los próximos años veremos un aumento importante de patologías derivadas de no haber podido recibir una asistencia o prevención como la que teníamos antes". 

 

-Hablando de la pandemia, ¿cómo ha afectado a la ciencia?

-"Ha habido una necesidad de investigar en Covid-19. Nos hemos enfrentado a una patología que no conocíamos. Se ha visto que el virus afecta a diferentes niveles, pulmonar, circulatorio, cerebro, múscular..., en contra de lo que se pensaba inicialmente. Es una patología muy compleja y queda mucho por estudiar, sobre todo, en las variaciones individuales. Hay que ver como la genética está afectando al pronóstico de los pacientes. Todo esto ha hecho que haya una gran inversión, corría prisa saber que fármacos o tratamientos se podían utilizar frente al coronavirus. Esto junto con la crisis económica que tenemos, ha disminuido aún más la inversión en investigación de otras patologías". 

 

-¿Cómo ve la situación a medio-largo plazo? 

-"Lo único que nos va a salvar de esto es la vacuna. Independientemente de que tengamos que vacunarnos otra vez o no en el futuro..., es probable que sí, esto es un mal menor. La vacuna es lo único que nos puede salvar de esta pandemia, de este desastre. Tengo esperanza, las vacunas están funcionando. En las residencias de ancianos ha caído la mortalidad. Ahora en la UCI hay pacientes más jóvenes a consecuencia de no estar vacunados. Todos aquellos que ya lo están tienen una protección frente a la enfermedad y esa va a ser la única manera de combatir esta pesadilla".

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