Ángel Sánchez: el brillo de la normalidad

El entrenador del CD Guijuelo es la gran sorpresa, para el que no le conozca, en su estreno en los banquillos en Segunda B. ¿Por qué?

El diccionario de la RAE define 'normalidad' como 'cualidad o condición de normal', siendo una de las acepciones de 'normal', "que se halla en su estado natural" o "que, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano". 

 

Si a todo esto se le añade la palabra 'brillo', la magnitud de lo que se consigue es aún mayor. La figura de Ángel Sánchez, desconocida quizá para muchos (no en el mundo del fútbol) se está haciendo más y más grande en su estreno como entrenador en los banquillos. Lo ha hecho como debe ser, paso a paso; primero siendo jugador del CD Guijuelo, más tarde llevando a cabo una tranquila transición como segundo de Jordi Fabregat, para dar después el salto como primer espada de un equipo que no renuncia a nada.

 

"Nunca torció el gesto cuando vinieron mal dadas (que las hubo), ni tampoco cuando le tocó estar en un segundo plano"

 

Y no lo hace porque todos y cada uno de los jugadores que forman la plantilla del equipo verde está a muerte con Ángel Sánchez; nadie levanta la voz, nadie pone malas caras, nadie 'envenena' el vestuario... y si lo hace, es de puertas hacia dentro, lugar en el que deben lavarse los trapos, aunque en este caso apenas estén sucios.

 

No tiene tatuajes (al menos a primera vista), no lleva pendientes, no se peina 'raro', no se tiñe el pelo, no viste con ropas estrambóticas, ni tiene intención alguna de ser modelo, no, tampoco 'tronista'. Ángel Sánchez fue jugador y ahora es entrenador de fútbol, su pasión, a la que ha dedicado gran parte de sus 36 años de vida. Bejarano que decidió volver a casa para terminar su carrera deportiva, nunca torció el gesto cuando vinieron mal dadas (que las hubo), ni tampoco cuando le tocó estar en un segundo plano.

 

416 partidos contemplan los 16 años de carrera en el fútbol de Ángel Sánchez (Béjar, 15/01/1982), divididos entre Alavés, Ciudad de Murcia, Levante, Alcorcón y CD Guijuelo, disputando 296 choques en Segunda División, 98 en Segunda B, 19 en Copa del Rey y tres de promoción de ascenso a Primera. Buena carta de presentación, ¿no?

 

"Todos y cada uno de los jugadores está a muerte con Ángel Sánchez; nadie levanta la voz, nadie pone malas caras, nadie 'envenena' el vestuario..."

 

De todos ellos, 22 los disputó en su primer año en el CD Guijuelo tras llegar de Segunda División (donde ha jugado casi toda su carrera entre Alavés, Ciudad de Murcia, Levante y Alcorcón), con Rubén de la Barrera en el banquillo, en el ambicioso proyecto del club, que terminó con la clasificación para la Copa del Rey. Fue un año irregular en el que Ángel Sánchez jugó menos de lo esperado, pero fue clave por su veteranía, su humildad y por saber anteponer el equipo a sus intereses personales.

 

"Míster, si me tienes que 'fumar' por el bien del equipo, ni lo dudes. Estoy aquí para ayudar en lo que pueda; dentro y fuera", le dijo Ángel a Rubén de la Barrera en un tramo de la temporada en la que las cosas no le salían al equipo. Ni un ruido, ni una voz más alta que la otra... para recuperar de nuevo la titularidad varios partidos después gracias a su trabajo y constancia; integridad lo llaman.

 

Estos factores también se los ha llevado ahora a su nueva faceta como entrenador, dotando al equipo de carácter ganador y de un aspecto muy importante: no creerse inferior a nadie desde la humildad, la misma que transmite alguien que rebosa tranquilidad a primera vista, pero que se entrega cada minuto y que ha transmitido a cada jugador lo que quiere de él. Quizá por haber compartido vestuario con algunos de ellos, o por su confianza, la relación entrenador-jugador se ha llevado a su máxima expresión en todos los apartados.

 

"Míster, si me tienes que 'fumar' por el bien del equipo, ni lo dudes. Estoy aquí para ayudar en lo que pueda; dentro y fuera", le dijo Ángel a Rubén de la Barrera"

 

En su segundo año en Guijuelo como jugador disputó 23 partidos entre Mateo García y Jordi Fabregat, con el que compartiría banquillo en la campaña siguiente, su valedor y del que aprendió cómo funciona esto.

 

Ahora, ha logrado que el CD Guijuelo compita de tú a tú con equipos de la talla económica y deportiva del Fuenlabrada, la Ponferradina, la CyD Leonesa, el Castilla, el Pontevedra o el Celta B, con algo tan simple y tan difícil de encontrar, como el hecho ser uno mismo, morir con sus ideas y que los jugadores lo hagan contigo. El partido contra el Atlético de Madrid fue el mejor ejemplo de todo ello. Pues eso, el brillo de la normalidad.

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