Ana María Hernández: "La ganadería funciona muy bien con una mujer al frente"

Ana María Hernández, gerente de dos explotaciones agro-ganaderas en Malpartida (Salamanca).

Las mujeres rurales dependen en su mayoría de los recursos naturales y la agricultura. El Día de la Mujer Rural representa a esa cuarta parte del conjunto de la población. Ana María Hernández trabaja en lo que más le gusta: en el sector agrario, en el campo de Malpartida, Salamanca.

Ana María Hernández es una mujer rural y trabajadora en Malpartida. TRIBUNA quiere conmemorar el 'Día de la Mujer Rural' con su ejemplo. Tiene dos explotaciones agropecuarias de tamaño medio; una en Malpartida en la provincia de Salamanca y la otra en Ávila. Tiene un empleado para diferentes labores y es socia de Asaja Salamanca desde hace más de ocho años. Estudió desarrollo de aplicaciones informáticas, pero no tenía muchas salidas profesionales en Salamanca. Por este motivo, animada por su padre, decidió sustituirlo al frente del negocio familiar al llegar su jubilación.

 

-¿Por qué decidió trabajar en el mundo rural?

 

-Estudié diseño de aplicaciones informáticas y no había muchas salidas profesionales en Salamanca que ofrecieran un buen sueldo. Estuve trabajando un tiempo en una cadena de supermercados para ayudar en la mejora de la seguridad de las cajas, pero no ganaba mucho dinero. Mi padre me animó, antes de jubilarse, a quedarme con la explotación. Por eso hace 8 años tomé esa decisión y no me arrepiento.  Mi sueldo anterior se iba en los gastos de la ciudad y no me daba para nada.

 

-¿Es necesario que a una persona le guste el campo para optar por esta profesión?

 

- Creo que sí. Es necesario tener pasión por el campo. Yo siempre había vivido en el campo y le tengo mucho apego. Si no te gusta el campo es absurdo intentar tener una explotación. La ganadería da muchas satisfacciones, pero también da muchos quebraderos de cabeza. En esta profesión no todo depende de ti. El negocio depende del tiempo, de que los mercados no bajen y del esfuerzo personal. Hay que tener cierta educación campestre para dedicarse a esto.

 

-Si las condiciones hubiesen sido idóneas en el mundo laboral de la informática, ¿también hubiese terminado en el campo?

 

-Yo creo que al final siempre hubiese vuelto al campo porque me gusta mucho. Cuando eres más joven siempre quieres salir. No es fácil meterse en un pueblo, ya que no ofrece muchas posibilidades, ni grandes horizontes. Además, como he dicho antes, no todo depende de ti. El trabajo es un poco inestable debido a esas dependencias. Además, no existen los festivos. Es muy sacrificado; te tienen que gustar. Siempre alguna Nochebuena le da a una vaca por parir y tienes que alterar los planes. Una vez tuve que pasar la Semana Santa en el hospital porque una vaca me hizo daño en una mano. Problemas que van surgiendo y que son parte de esta profesión.

 

 

-¿Cuánto puede alargarse una jornada laboral en el campo?

 

- Depende mucho de la época del año. Ahora, como estamos en sementera, pues pueden ser jornadas eternas de hasta 15 horas. También depende del tipo de explotación. En mi caso las jornadas son más cortas. Además hay imprevistos que te pueden surgir a cualquier hora y tienes que estar disponible.

 

-¿Tiene algún tipo de ayuda en la explotación?

 

-Sí, tengo un trabajador que me ayuda para cargar los animales cuando tenemos algún tipo de inspección por parte de la Junta de Castilla y León. Siempre es bueno tener a alguien que te ayude.  Él me ayuda en el trabajo diario también. Viene cada día.

 

-¿Ha tenido algún problema al ser mujer en un mundo dedicado a los hombres?

 

-Bueno… No te toman tanto en serio a la hora de negociar el precio. Es un mundo de hombres, pero cada vez está más abierto. Si es cierto que antes no me tomaban en serio y tenía que dar la palabra mi padre porque no me hacían caso. Pero, poco a poco, la gente se va acostumbrando.

 

-¿Cómo se suplen las necesidades que hay en un pueblo respecto al ocio? ¿La gente hace una vida normal respecto a ese tema o se refugia en la tranquilidad del municipio?

 

-Yo creo que la gente hace una vida normal. Sí, es cierto que tienes que depender del coche para todo porque aquí no hay muchas cosas. Las generaciones anteriores sí que vivían más recluidas en el pueblo, pero los jóvenes agricultores y ganaderos hacen una vida normal y se desplazan para temas de ocio, o para lo que necesiten encontrar, a la ciudad.

 

-¿Se ve jubilada con esta profesión?

 

- No, no me veo. Porque con 60 años es todo mucho más complicado y no podría tirar de un ternero que pesa cientos de kilos. Quizá sí me veo dedicándome al campo, pero delegando en trabajadores y yo haciendo más labores de gestión.

 

 

-¿Se tiende a contratar a muchos trabajadores en este tipo de negocios?

 

-Es complicado encontrar a trabajadores porque no siempre hay la misma carga de trabajo y va por temporadas.  La gente no es que no quiera contratar, aunque si es cierto que si lo haces por ti mismo; te ahorras los trabajadores y tienes más beneficios. Los agricultores contratan igual, pero no siempre se necesita a las personas porque, como digo, no siempre hay la misma cantidad de trabajo en el campo.

 

-¿Cómo ve el mercado y los precios respecto al origen de los productos?

 

-Desde mi punto de vista estamos en desventaja respecto al precio de los productos en el punto de venta. Los costes de producción aumentan descontroladamente y la producción se mantiene estancada. El precio que nos dan en el campo no tiene nada que ver con los precios en los mercados. Yo puedo vender un kilo de ternera a 3,60 euros, pero ¿cuánto te cuesta ese kilo en la carnicería?

 

-¿Ve muchas mujeres trabajando en el mundo rural?

 

-Sí, cada vez hay más. Yo creo que quien tiene la oportunidad la aprovecha, siempre que conozca como es la vida en el campo, claro.

 

 

-Cuando escucha la palabra “despoblación”, ¿qué piensa?

 

-Hay muy pocas oportunidades en los pueblos. No me extraña que los jóvenes se vayan a otros lugares. Es una pena, pero es una realidad. Ojalá hubiese facilidades para repoblar las zonas. Empezar desde cero en el campo no es nada fácil.

 

-¿Ayudo tu formación como informática a la hora de enfrentarte a la actividad agraria?

 

-Sí, claro. Todo ganadero necesita unas nociones básicas para llevar la gestión de la documentación de la explotación. Cada vez más ayudas se publican en el BOE por internet y no llegan por carta a casa. Es muy necesario conocer el manejo  de internet para enterarte de diversas cuestiones muy útiles en el día a día.

 

-¿Con la despoblación cada vez hay menos agricultores?

 

-Creo que con la despoblación cada vez hay menos explotaciones pequeñas y están condenadas a desaparecer. Además, desde mi punto de vista, con la nueva reforma de la PAC no están nada beneficiados este tipo de negocios. Antiguamente, en los pueblos, las pequeñas explotaciones hacían dinero porque gastaban poco y la vida en los pueblos era barata. Pero cada vez hay menos agricultores con pequeñas explotaciones porque cada vez es más difícil para ellos.

 

-¿Habrá más fincas disponibles y no se podrán alquilar?

 

-No lo sé en el futuro, pero ahora se alquilan todas las que están disponibles porque es necesario presentar cierto número de hectáreas para recibir las nuevas ayudas con la reforma de la PAC. Por lo tanto, ahora sí se están alquilando todas las fincas porque se necesitan para recibir la ayuda de las instituciones tanto españolas como europeas.

 

-¿Qué mensaje lanzaría a las mujeres rurales en un día como hoy?

 

-Pues que ser agricultora o ganadera es una opción de futuro como cualquier otra y que no hay que tenerle miedo. Está considerado como un trabajo de hombres, pero las mujeres están perfectamente capacitadas para ejercer este oficio. Las explotaciones dan dinero suficiente para contratar ayuda en cuestiones de fuerza. Hay mecanismos suficientes para que un negocio de estas características funcione perfectamente con una mujer a la cabeza.