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Amor en la época de COVID

Hablemos de amor. No es simple en el mejor de los casos. Ahora mismo, es aún más complicado.

 

Además de las consecuencias financieras y muchas otras consecuencias que la pandemia está teniendo en nuestras vidas, para los padres mantener viva nuestra relación romántica durante este tiempo de estrés e incertidumbre puede ser una lucha.

 

Hoy en día quieres más que nunca ser un equipo con tu pareja, quieres más equilibrio en el trabajo-vida-familia, quieres sentirte más conectado con tu pareja. Quieres sentirte completamente enamorado. Quieres una pareja, no solo un marido/mujer, quieres una mejor comunicación, quieres que no te subestimen, quieres más risas, más momentos íntimos, definitivamente quieres menos peleas, competencia, discusiones, faltas de respeto y críticas.

 

Entonces, ¿por dónde empezar?

 

Bueno, como tantas cosas en la vida que queremos cambiar, ¡todo comienza CONTIGO MISMO!

 

Sé que es posible que no te guste mucho, porque cuando te hostigan comportamientos de tu pareja, estás muy concentrado en lo que crees que la otra persona necesita cambiar (lo cual puede ser completamente cierto).

 

Lo que no estoy diciendo es que seas la única persona que necesita cambiar tu forma de pensar y comportarte en la relación. Seguramente, la otra persona también deberá cambiar. Sin embargo, primero tienes que ser dueño de tus sentimientos y perspectivas, ya que sin duda son parte del problema y parte de la solución. Entonces: ASUME LA RESPONSABILIDAD PERSONAL DE TUS ACCIONES.

 

No puedes controlar la acción de tu pareja, pero siempre puedes controlar la tuya. Cómo piensas, cómo te sientes y cómo actúas y reaccionas, SIEMPRE depende de ti. Tu mentalidad lo va a ser TODO si quieres mejorar tu relación.

 

Así que aquí están las 5 cosas principales para asumir la responsabilidad y cambiar en ti si quieres mejorar tu relación. No pienses si tu pareja lo está haciendo o no, o si debería hacerlo o no. Solo TÚ hazlo primero y verás qué pasa.

 

1. Deja de hacer la víctima.

 

La mente de cada persona funciona de una manera que, por defecto, encontrará más y más evidencia en lo que te estás enfocando o en lo que crees de manera inherente. Muy a menudo, nos atascamos en puntos de vista que nos hacen pensar y creer lo mal que alguien se está comportando con nosotros. Desde esta perspectiva, no hay soluciones, no hay salidas. Somos víctimas de nuestras circunstancias, decidimos que no tenemos la capacidad de controlar o influir, y no se producen cambios. Entonces, los pensamientos negativos y la interpretación interna permanecen y se refuerzan en nuestros cerebros. Hay que detener esto. Eso no significa aceptar y aguantar, sin hacer nada al respecto. ¡Para nada! Me refiero a eliminar la mentalidad de, lo que yo llamo, 'rebozarse en la mierda' y solo quejarse, y quejarse, y juzgar, y criticar, y culpar y hacer que todo sea culpa de la otra persona.

 

En tu relación desempeñas una parte igual a la de tu pareja. Por lo tanto, se deduce lógicamente que la responsabilidad es igualmente tuya, como lo es el poder de identificar y ser parte de las acciones que te van a 'liberar' a ti y a tu pareja de estos problemas y deshacerte de esos pensamientos impotentes  que no puedes hacer nada al respecto.

Céntrate en la solución. "¿Qué quiero?" "¿Cómo puedo obtenerlo?" "¿Dónde está la respuesta aquí?" "¿Qué pasos puedo tomar ahora mismo?" Preguntas como estas son simples, valiosas y ayudan a la mente a ser mucho más productiva para obtener resultados, cambiando a una mentalidad positiva y asertiva.

 

2. No te cargues hasta que explotes.

 

A menudo aguantamos hasta que explotamos. En otras palabras, acumulamos una sobre otra todas las cosas diferentes que percibimos a nuestro alrededor y que no nos gustan. Lo hacemos con nuestras parejas, por ejemplo, todo lo que pensamos que están diciendo y haciendo mal, no lo suficiente o nada. Lo hacemos con nuestros hijos, por ejemplo, cuántas veces nos han molestado, no han escuchado o se han portado mal. Incluso lo hacemos con nosotros mismos, por ejemplo, cuántas cosas debemos hacer, o cuánto no estamos haciendo, o lo difícil que son nuestras vidas, las muchas malas experiencias que hemos vivido. A veces podemos vivir nuestras vidas como si estas cosas malas fueran las únicas cosas que nos han pasado.

 

Seguimos acumulando estas listas de negatividad que nos hacen sentir enojados, molestos, cansados, abrumados y más. Luego proyectamos eso en nuestras parejas y nos convertimos en una pesadilla para vivir; lo que es peor, probablemente a ti también te estén haciendo lo mismo. Al final, alguien tiene que romper el ciclo y es por eso por lo que comenzamos CONTIGO. A partir de hoy, se más consciente de cuándo haces esto, en ese momento trata de dejar de hacerlo y ve si hay una diferencia en cómo te sientes y cómo respondes a tu pareja. Creo que notarás una gran diferencia.

 

3. Deja de personalizar y hacer suposiciones.

 

Tomemos una situación cotidiana con la que todos estamos muy familiarizados. Tu pareja hace un breve comentario sobre algo con los niños o en la casa que no se ha hecho. De repente, ese comentario significa que no estás haciendo un buen trabajo al cuidar de la familia, que de repente eres una madre/ padre imperfecto. Deberías estar haciendo más de lo que haces. Luego piensas en lo injusto que fue el comentario, en todas las pequeñas cosas que tu pareja no ha hecho en la casa o con los niños. Respondes, reflejando lo que recibiste, y antes de que ambos os deis cuenta, estáis discutiendo o habéis dejado de hablaros.

 

Creamos toda esta historia en nuestras mentes, y las consecuencias que se derivan de ella, a partir de este comentario sobre lo que a menudo es algo muy pequeño y sin importancia en la visión general de la vida.

 

Suponemos que el comentario de nuestra pareja fue una crítica personal o un ataque. Nos sentimos heridos, despreciados, enfadados y contraatacamos en lo que pensamos que es legítima defensa.

 

¿Te suena familiar?

 

Empieza desde hoy a reconocer con qué frecuencia personalizas o haces suposiciones sobre los comentarios o acciones de tu pareja, cuando realmente no sabes lo que está pasando dentro de su cabeza o cuál fue su motivo para hacer el comentario o la acción en primer lugar.

 

¿Estás basándote en puntos de referencia que ya tienes?, o ¿haciendo suposiciones basadas en comportamientos u opiniones anteriores que tu pareja ha tenido antes? A la mente le encanta poner las cosas en cajas como esa y experimentarlas como si estuvieran sucediendo en tiempo real y, a menudo, ¡no es así!

 

¿Cuál es la mejor manera de eliminar dudas y aclarar qué había detrás del comentario de tu pareja? ¡Preguntar!

 

 

 

4. Observa la vida desde las creencias, perspectivas y experiencias de otras personas, no solo desde las tuyas.

 

TODOS pecamos de esto, porque así es como funciona nuestro cerebro. Siempre está pensando: ¿qué significa esto y qué significa esto para mí? Esta buscando comprender y darle sentido a la situación dada, para que podamos decidir qué sentir y qué hacer al respecto.

 

Cuando nos olvidamos de observar objetivamente, o solo vemos a través de los filtros de nuestras creencias y juicios, podemos perder información clave y soluciones que te alinean en tu relación. Podemos retorcer y malinterpretar lo que recibimos, lo que normalmente conduce a desacuerdos o conflictos.

 

Considera cómo ser más empático y desapegado de lo que estás viendo, escuchando y sintiendo que estás generando una reacción negativa. Hacer una pausa y "retroceder" mentalmente para considerar desde fuera de ti mismo lo que acabas de recibir, aunque sea solo por unos segundos, puede proporcionar una gran diferencia en la forma en que procesas y reaccionas ante algo.

 

 

5. Decide por ti mismo, ¿qué es exactamente lo que quieres de tu vida?

 

A menudo, los conflictos en las relaciones, de hecho, ni siquiera se refieren a la otra persona. En realidad, se trata de cómo te sientes contigo mismo y cómo TÚ no estás satisfaciendo tus propias necesidades. Sin embargo, la mayoría de nosotros no somos lo suficientemente honestos con nosotros mismos sobre esto. Proyectamos en otros, o pensamos que necesitamos esperar a que alguien más nos "salve", o se cambie a sí mismo, antes de que podamos ser felices.

Aquí es donde entra en juego la responsabilidad personal. TU necesitas ser responsable de cómo te sientes TU acerca de tu vida.

 

Se totalmente claro sobre lo que realmente quieres cambiar en tu relación y, lo que es más importante, cómo ves el cambio ESPECÍFICAMENTE y cómo lo vas a sopesar.

Hazte las siguientes preguntas y tomate tu tiempo para reflexionar sobre las respuestas:

 

• ¿Cómo es ser un equipo?

 

• ¿Cuál es ese equilibrio entre el trabajo y la vida familiar? ¿Quién está haciendo qué?

 

• ¿Qué significa realmente estar conectado con tu pareja?

 

• ¿Qué significa sentirse "enamorado"?

 

• ¿Cuál es la diferencia entre ser una pareja o ser marido /mujer para TI ?.

 

Descubre lo que quieres, se específico y empieza a tomar medidas para conseguirlo tú mismo. Te sorprenderás de los resultados y de cómo te sientes.

 

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