Amnistía Internacional denuncia la "restricción de los Derechos Humanos en pos de la seguridad"

Imagen de los activistas de Amnistía Internacional antes de la rueda de prensa (Foto: De la Peña)

El informe anual de AI denuncia el enquistamiento en España de problemas como la tortura, la expulsión colectiva desde Ceuta y Melilla, refugiados, la falta de cooperación para investigar crímenes cometidos durante la Guerra Civil, la violencia contra las mujeres, la retirada de la tarjeta sanitaria o los desahucios...

Amnistía Internacional ha denunciado en rueda de prensa que "2016 no ha sido un buen año para los derechos humanos y las perspectivas para 2017 no son mejores", como apuntaba la activista Elena Domínguez. Ha habido un "auge de los conflictos armados donde los perjudicados siempre son los ciudadanos", dice. Además, los conflictos armados traen consigo "movimientos de personas en busca de refugio y los Gobiernos se han mostrado de cualquier forma menos solidarios. En Europa y EEUU han sido utilizados como cabeza de turco".

 

Así, desde AI denuncian una "restricción de derechos humanos básicos en pos de una seguridad que dicen hemos perdido" e invitan a ser ciudadanos críticos y "pedir cuentas con los hechos con los que no están de acuerdo".

 

Por su parte, el activista Guillermo Castán ha asegurado que concretamente en España "los derechos humanos están en retroceso. Se enquistan los problemas. El contexto mundial, la crisis económica y las políticas para combatirla han creado problemas sociales y la consiguiente rebeldía social por el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes pacíficos, la ley mordaza o la reforma del código penal", asegura.

 

Para Castán la crisis de los refugiados ha creado "un caldo de cultivo para sembrar el miedo. Sino no se puede entender que incumplamos la obligación de dejar entrar a tan solo 17.000 refugiados".

 

También el terrorismo "crea una reacción por parte de los Gobiernos de primar la seguridad sobre la libertad, en lugar de hacerlos avanzar a la vez", añade.

 

El informe anual de AI denuncia además el enquistamiento en España de problemas como la tortura, la expulsión colectiva desde Ceuta y Melilla, refugiados, la falta de cooperación para investigar crímenes cometidos durante la Guerra Civil, la violencia contra las mujeres, la retirada de la tarjeta sanitaria o los desahucios...

 

La activista Sara Pérez quiso hacer hincapié en la situación de las mujeres en el mundo, ya que asegura que "la violencia es generalizada hacia las mujeres, aunque es especialmente grave en zonas donde existen conflictos, como Siria, Libia o Camerún".

 

"En Africa y Oriente Medio la situación es especialmente grave y las desplazadas son víctimas en mayor medida de violencia sexual y trata de seres humanos", denuncia.

 

Mientras en América Latina la situación de los derechos sexuales y reproductivos es lo que más preocupa, en Europa destaca la prohibición del velo integral en algunos países o la persistencia de la violencia de género.