Álvaro de Arriba se tiene que conformar con un quinto puesto que sabe a poco

Álvaro de Arriba, quinto en la final de 800 del Mundial. Corrió mermado por un resfriado, lo que le impidió competir por las medallas.

Álvaro de Arriba ha terminado quinto y la medalla que se presumía para el salmantino se la llevó el berciano Saúl Ordóñez, bronce al final tras un desconcertante baile de descalificaciones. El salmantino decidió salir atrás como es costumbre en él, marcando al polaco Kszczot, su referente en la prueba y el rival más peligroso. La carrera salió muy lenta y apuntaba a táctica, y el salmantino parecía esperar su momento. Pero al iniciarse las dos últimas vueltas no logró progresar desde el último puesto cuando el polaco aceleró. De Arriba no era el de todo el invierno, ni el de la semifinal del viernes.

 

Intentó irse a calle tres, pero ni al toque de campana ni en la última recta pudo ganar puestos. Un toque en la penúltima curva con el marroquí Smaili le frenó cuando ganaba posiciones y al final se tuvo que conformar con un puesto de finalista, un gran resultado en cualquier otra circunstancia, pero que no satisface sus espectativas. El título fue para Kszczot, el hombre al que De Arriba ha marcado todo el invierno. Al final, y tras descalificarse a un rival, el salmantino termina cuarto.

 

Sólo dos años después de estrenarse en la élite internacional, precisamente en un Mundial en pista cubierta (Portland 2016), el salmantino ya está entre los atletas de referencia en el 800. En dos temporadas ha pasado de debutante a favorito. Se plantó en la final con la mejor marca de todos los participantes esta temporada y una excelente sensación en su semifinal, que ganó a pesar de llevar un par de días resfriado: sobre la pista no se notó. El polaco Kszczot, el británico Gilles, el marroquí Smaili y el español Saúl Ordóñez eran los candidatos a los tres metales. La clave, la recuperación de la difícil carrera clasificatoria y del resfriado.

 

Fue esto último lo que le condicionó, según explicó después. Una mala noche por culpa de un resfriado le ha mermado aunque ha dado la cara en todo momento. Lástima porque el quinto puesto en carrera, que es un resultado de gran valor, no es lo que buscaba el salmantino.

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