Álvaro de Arriba: de las lágrimas al oro... con todos en fila india
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Álvaro de Arriba: de las lágrimas al oro... con todos en fila india

Foto: @sportmedia_es en @soycorredor_es

Álvaro de Arriba confirma su estatus de estrella con una incontestable victoria y el cetro europeo. Hace un año, se le escapó algo grande por culpa de un catarro, pero su evolución no se ha detenido.

Dos medallas y otras dos finales en los cinco últimos grandes campeonatos, léase Mundiales y Europeos. Este es el balance de los dos últimos años de Álvaro de Arriba, que puede sumar a su estadística un oro de los Juegos Mediterráneos, tres títulos nacionales, su nombre y sus marcas muy arriba en el ránking nacional del 800... Es la hoja de servicios de uno de los mejores atletas españoles del momento, instalado en la 'jet set' de los ochocentistas y, desde este domingo, confirmado como estrella de la distancia. En este Europeo ha arrasado y no ha dejado lugar a ningún tipo de duda: su superioridad ha sido aplastante y ha alumbrado un 'nuevo estilo'. Con este historial, poco o nada puede echar en falta, aunque en buena medida ha sido un profundo disgusto deportivo el que le ha empujado hasta este oro de 2019.

 

Hace un año, la caravana atlética paraba en Birmingham. El salmantino llegaba con una de las mejores marcas mundiales del invierno y parecía el momento de refrendar su salto a la élite, apuntado con el bronce del Europeo de 2017 en Belgrado. La ciudad británica recibía con nieve y bajo cero a los participantes en el Mundial de pista cubierta y, de paso, jugaba una mala pasada al líder del 800 español. El resultado, ya conocido, fue un puesto en la final, que corrió sin poder casi respirar por un inoportuno catarro. El anhelo de un gran resultado se iba por la borda.

 

Aquella fue una gran decepción para Álvaro de Arriba. Pocos pueden desdeñar el valor de un puesto de finalista (fue quinto de toda una final de Mundial pese al costipado), salvo que estén tocados con las condiciones que tiene el salmantino. Incluso firmó una cuarta marca mundial del año en su semifinal, la última carrera que pudo hacer en condiciones. Pero el resultado de la final, y el hecho de ver a otro español con 'su' medalla, no podía satisfacer a un atleta conocedor de sus cualidades y que las cultiva con enorme tesón.

 

El salmantino dio carpetazo a la pista cubierta con la espinita clavada. No conseguir medalla en el Europeo de Berlín en verano tampoco ayudó. Resultados que le han rondado hasta ahora. En sus primeras declaraciones lo ha dejado claro. De Arriba, un atleta que goza de una gran convicción, no quiere dejar pasar ninguna oportunidad en su plan para llegar a Tokio 2020 con posibilidades de hacer algo grande en unos Juegos. Así que aquel disgusto ha sido un acicate.

 

Para esta temporada de pista cubierta, que lleva preparando meses pese a lo poco que dura, ha reforzado todo lo que ha funcionado (concentraciones en altura), se ha profesionalizado más si cabe y, especialmente, ha trabajado la faceta psicológica y la manera de afrontar las carreras, algo con una relación más directa de lo que parece: se trata de aprender a elegir la táctica y reforzar la confianza en carrera. La cabeza que le falló en Berlín.

 

El resultado salta a la vista. De Arriba ha destacado siempre por un final demoledor que le ha dado muchas victorias, y que mantiene. También le ha gustado correr atrás, como han hecho otros grandes del 800 (Borzakowski, Kszczot). Y sus marcas han dado un salto importante. A pesar de una temporada invernal 'accidentada', estos ingredientes ya los vimos juntos en el mitin de Dusseldorf, un aviso a navegantes. Su fe en sí mismo y en su calidad definen su nuevo estilo, que solo podemos calificar con una palabra: arrasador.

 

Su estado de forma, perfectamente planificada para la fecha del Europeo por su entrenador, Juan Carlos Fuentes, ha hecho el resto. Su superioridad ha sido incontestable y empieza a parecerse mucho a la de un 'tirano' del 800, el polaco de apellido impronunciable (al que se refiere por su nombre, Adam) que es un referente innegable para el salmantino, el único europeo con nivel para luchar por todo en un Mundial... por ahora.

 

El polaco es también de los que gusta de correr atrás, pero si destaca por algo es por saber leer las carreras y defenderse siempre. El salmantino se ha movido un poco como el polaco: ha viajado atrás con la seguridad de saber cuándo pasar delante, y las piernas necesarias para eso. Y eso es mucho. De Arriba no ha necesitado ni media docena de cambios para colgarse el oro, acelerones dados en su momento justo, arreones que asfixian las piernas de sus rivales, auténticos mazazos. Antes, sus carreras las coronaba con un 'rush' final que le llevaba a la calle '2' y hasta a la '3'. Esta vez, ha terminado con varios cuerpos de ventaja y con la competencia siguiéndole, de lejos, en fila india. El disgusto de Birmingham y Berlín es historia: tenemos un campeón de Europa con armas para ganar en todo tipo de carreras.

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