Alojamientos compartidos en la USAL: "Somos personas que nos necesitamos y no nos hubiéramos encontrado"

Flori y Claudia, del programa de alojamientos compartidos de la USAL (Foto: I. A.)

Flori y Claudia son dos de las participantes en el programa de la Universidad de Salamanca en el que los estudiantes comparten piso con personas mayores que viven solas.

Son de edades muy diferentes y de culturas muy diferentes. Una mayor y la otra estudiante, una salmantina y otra cubana. Sin embargo, han formado una pequeña gran familia. Son Flori y Claudia, dos de las personas que comparten piso gracias al programa de Alojamientos Compartidos de la Universidad de Salamanca. "Somos personas que nos necesitábamos y sin el programa de la Universidad no nos hubiéramos encontrado", cuentan.

 

Su 'aventura' comenzó hace apenas un par de meses y desde entonces han aprendido a convivir, ayudarse y a hacerse compañía respetando la independencia de cada una de ellas. "Nos ayudamos mutuamente, hacemos cosas juntas, no nos molestamos para nada y respetamos nuestra independencia", aseguran.

 

Ambas son primerizas en esto de la convivencia intergeneracional pero ya coinciden en señalar que la experiencia es "magnífica". Cada una a su manera conocieron el programa de Alojamientos Compartidos a través de terceras personas y no dudaron en que sería una opción perfecta para ellas. "Una señora que me cuida lo vio y pensó que me vendría muy bien, ella contactó con la Universidad y se puso en marcha un proceso muy sencillo para encontrar alguien afín a mí; para mí ha sido la salvación porque yo estaba completamente sola", cuenta Flori.

 

Por su parte, Claudia llegó a Salamanca desde Cuba el pasado curso para estudiar un master en música hispana y cuando vio la oportunidad de realizar en la Universidad de Salamanca su doctorado no dudó en quedarse. "Antes estaba en un Colegio Mayor, pero para realizar el doctorado necesitaba un ambiente más tranquilo; del programa me enteré por un compañero y pensé que sería ideal para mí", explica esta estudiante, que ha encontrado en el piso de Flori el lugar idóneo para vivir y estudiar.

 

Y es que ése es el objetivo del programa de Alojamientos Compartidos que gestiona el Servicio de Asuntos Sociales de la USAL. Ofrecer un alojamiento diferente a los estudiantes, que viven en casa de las personas mayores, a los que ofrecen compañía y ayuda en alguna gestión. "Lo que tiene que quedar claro es que el estudiante no es un cuidador y que tiene que tener su independencia", explican los responsables del programa.

 

Para participar en el programa, la vivienda tiene que tener una habitación adecuada y un ambiente familiar. Durante la convivencia, el estudiante no paga alquiler pero corre con los gastos de agua, gas o internet, que se pagan entre las dos partes. Además, en el momento de iniciar la convivencia se firma un acuerdo entre el mayor y el estudiante tras una semana de prueba. "Se buscan personas que puedan cuadrar y ser compatibles y la convivencia se prueba durante una semana; si funciona se firma un acuerdo que regula la convivencia entre ambas partes", explican los responsables del programa de la Universidad de Salamanca.

 

La  propuesta de este programa es que no se limite la libertad del estudiante, pero tienen que vivir momentos de convivencia entre ambos. Y esto no supone ningún problema para Claudia y Flori. "Desde la Universidad buscan afinidades para que la convivencia funcione y eso es algo muy bueno, nosotras nos llevamos muy bien, no nos molestamos para nada, respetamos cada una la independencia de la otra pero hacemos cosas juntas como ir de compras o conocer a la familia", explican. Y es que Claudia ha acompañado a Flori a conocer a su hermana y planean pasar la Navidad juntas si Claudia las pasa en Salamanca. 

 

En estos momentos, el programa de Alojamientos Compartidos de la USAL cuenta con catorce convivencias, aunque sus responsables buscan nuevos candidatos que quieran sumarse a la experiencia. El perfil de los mayores que han abierto las puertas de su casa a los estudiantes son mujeres mayores de 80 años y entre sus perfiles hay tanto gente con estudios como sin ellos. Por su parte, los estudiantes suelen ser mayores de 25 años y la mayoría de ellos proceden de países iberoamericanos que llegan a Salamanca a cursar su 'maestría', aunque "cada vez tenemos más españoles que participan en el programa", explican sus responsables. El programa tiene la duración de un año con posibilidad de renovarse.

 

"Es una experiencia magnífica, se lo recomendamos a todo el mundo. Para las dos es la primera vez que participamos en este programa y ya se lo hemos recomendado a otras personas", coinciden Flori y Claudia, que añade que con su alojamiento compartido ha encontrado "la tranquilidad para estudiar y la oportunidad para tener un lugar adecuado para estudiar el doctorado".

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