Alejo aboga por seguir escribiendo el futuro en la arenisca dorada, “que ya tiene presente”

Acto de inauguración. Un amplio elenco de personalidades de la política provincial de ambos signos apoyó con su presencia la consolidación del evento
E. Bermejo

La cantera Las Cocinitas, de Villamayor de Armuña, se convirtió ayer en el Aula Magna de la arenisca dorada en la que la décima edición de la Feria de la Piedra se consolidó como un proyecto de futuro imparable.

Al acto de inauguración asistió la mayor parte de las fuerzas vivas de la provincia, encabezadas por tres invitados de excepción como fueron el delegado del Gobierno en Castilla y León, Miguel Alejo; el alcalde de Salamanca, Julián Lanzarote, que vivió junto al primero momentos impagables para los fotógrafos, como el mano a mano ante una sierra, corbatas al cuello, y el rector de la Universidad de Salamanca, Daniel Hernández Ruipérez, que siguió con verdadero interés la lección magistral que sobre la piedra de Villamayor impartió de forma espontánea el presidente de los canteros, Antonio Areas.

En su breve discurso ante los presentes, Miguel Alejo aludió a las piedras doradas que conforman buena parte de los edificios de la capital de Salamanca, entre ellos, su Universidad, ambas representadas ayer en la inauguración por Lanzarote y Ruipérez, y destacó el amplio campo de trabajo, desarrollo e investigación que tiene la arenisca. “Un pueblo que se divierte y trabaja junto y unido, es un pueblo con futuro. Y los pueblos tienen futuro si tienen proyecto. Villamayor lo tiene”, concluyó.

Por su parte, la alcaldesa, Elena Diego, se permitió un momento para la nostalgia y recordó los Lunes de Aguas pasados durante su infancia en Las Cocinitas. “Las canteras son la causa de que Villamayor tenga estos recursos tan magníficos”, aseguró, y tuvo después unas palabras para la Concejalía de Cultura, “que hace que la Feria se reinvente año tras año”. Incluso recitó unos versos de Unamuno, “Oro en sillares de soto de las riberas del Tormes...”, antes de regalar a los presentes una pieza compuesta para la ocasión por el director de la Escuela de Música, Pedro Hernández.