Alba de Tormes, declarada Bien de InterĂŠs Cultural con categorĂ­a de Conjunto HistĂłrico

Se abre un plazo de un mes para presentar alegaciones

La Villa salmantina de Alba de Tormes ya es oficialmente Bien de InterĂŠs Cultural (BIC) con categorĂ­a de Conjunto HistĂłrico. AsĂ­ lo publicĂł el BoletĂ­n Oficial de Castilla y LeĂłn (Bocyl), siendo estos tramos los delimitados por esta declaraciĂłn: Origen: VĂŠrtice sur oeste de la parcela 5213.

Tramos: Linde oeste parcela 5213, manzana 75265, Ctra. Salamanca, C.Âş del Otero, C/ Bajada al rĂ­o, C/ EspolĂłn, C/ Carlos III, Pl. San Miguel, C/ San Francisco, C/ PeĂąaranda, C/ Salitre, Trav. Benitas, C/ Olivo, C/ Los GarcĂ­as, C/ Toro, C/ Pajes, C/ Madera, C/ Castillo, C/ del Toro, C/ Teso Feria, C/ Bajada del Teso, C/ Sol Alta hasta comienzo Cuesta del Castillo, cruce de C/ Juan Pablo II con Camino de Alba de Tormes, lĂ­nea hasta origen.

Asimo, "se delimita como Conjunto HistĂłrico el espacio urbano o ĂĄrea territorial, que por las caracterĂ­sticas de su tramo y por las edificaciones que lo integran, resulta significativo como testimonio de la cultura de sus pueblos, incluyendo en este ĂĄmbito, el puente y sus riberas, por constituir un espacio visual y ambiental inmediato, en el que cualquier intervenciĂłn que se realice puede suponer una alteraciĂłn de las condiciones de percepciĂłn del bien y del carĂĄcter del espacio urbano", apunta el Bocyl.

TradiciĂłn histĂłrica
El origen de Alba de Tormes se sitĂşa en la alta Edad Media, en el momento de la 'repoblaciĂłn cristiana', del siglo IX. En 1140, Alfonso VII otorgaba carta-puebla o fuero a los pobladores de la localidad, lo que dio lugar a la creaciĂłn del concejo como instituciĂłn polĂ­tica encargada de la administraciĂłn local y del territorio concedido a la villa, dependiente directamente de la monarquĂ­a, que tiene como consecuencia ademĂĄs de un mercado semanal, otra serie de derechos personales y polĂ­ticos, en concreto la creaciĂłn de un espacio urbano.

La mayor transformaciĂłn urbanĂ­stica de Alba se produce en el siglo XVI, con la construcciĂłn de edificios religiosos que transforman la fisonomĂ­a urbana: La construcciĂłn en las afueras del Monasterio de San Lorenzo y la instalaciĂłn de los JerĂłnimos en 1429, una orden que contaba entre las preferidas de la alta nobleza castellana.

En la actualidad, la mayor parte del nĂşcleo conserva la trama antigua, aunque ha desaparecido en algunos puntos. No obstante, el conjunto mantiene espacios urbanos de alto valor patrimonial como el conjunto formado por la plaza mayor y la plaza de Santa Teresa y su entorno prĂłximo.