Agosto frente al Corona Sol: cinco grados más de temperatura por culpa de sus 31 aires acondicionados

El Corona Sol y sus 31 aparatos de aire acondicionado convierten las viviendas de la calle Alarcón en un horno. Los vecinos denuncian la pérdida de calidad de vida que supone para ellos el patio/muro que les separa del hotel ilegal.

Verano en Salamanca. La ola de calor ha sido especialmente cruel con los salmantinos este año y, a pesar de la ligera tregua de esta semana de agosto, el sol todavía sigue castigando con altas temperaturas. Sin embargo, siempre hay sitios donde están peor... y ni siquiera hay que salir de la capital para encontrar uno. Es la calle Alarcón, famosa por ser la de los vecinos que pleitean contra el Ayuntamiento de Salamanca para que frene de una vez por toda las actividad del hotel Corona Sol, un establecimiento que tiene anuladas todas las licencias por la Justicia.

 

Además de lidiar con Consistorio y promotora en los juzgados, los vecinos llevan años sufriendo las consecuencias de que se permitiera construir un edificio que está literalmente encima de los edificios que ya existían y que es un auténtico muro que ha empeorado la calidad del aire, ha provocado humedades, les ha quitado luz... Y ahora también les está achicharrando.

 

Según han denunciado los vecinos a los grupos municipales de la oposición en el Ayuntamiento de Salamanca, en los últimos días el patio trasero del polémico hotel es una auténtica sauna. Hay que recordar que la construcción empieza literalmente como un muro de hasta 10 metros en el punto más bajo en el que confluyen los patios de las viviendas de toda la calle Alarcón con la parte trasera del hotel, que ha sepultado varios metros a los vecinos de los primeros números. En su construcción la empresa promotora no regaló ni un centímetro y construyó pegado a las tapias de los bajos. La fachada del hotel, de varios pisos de altura, está separada de las viviendas sólo por un exiguo patio y ha construido, al menos, 800 metros extra: una planta entera de más.

 

Ese patio se convierte en verano en un horno por las características de sus materiales, el acabado en chapas metálicas y la acción de los aires acondicionados. Desde el interior de las viviendas se pueden ver con detalle diez columnas que albergan 31 aparatos de aire acondicionado que trabajan día y noche para mantener la climatización de las habitaciones. De ellos sale constantemente aire caliente. El problema es que están a sólo siete metros de las ventanas de los vecinos. El resultado es una importante acumulación de calor que no circula por la cercanía del edificio y que se va directo a las viviendas. Nadie puede escapar al efecto porque el hotel supera en altura a los edificios colindantes.

 

Los vecinos, unos 200 en total son los afectados, han medido la temperatura a la sombra a la vez en la calle Alarcón y en el patio interior, a distintas horas y distintos días, y durante el día, mañana y tarde. El resultado es una diferencia de 5-6 grados mayor dentro del patio a cualquier hora del día.

 

HONGOS Y DIÓXIDO DE CARBONO

 

Además del calor, los vecinos sufrente otros efectos de tener el edificio del hotel 'encima'. En el patio se ven las chimeneas para sacar el aire del parking, pegadas a las viviendas y que se alzan por encima de las de los edificios hasta el punto de que las han convertido en inútiles. Entre los extractores del parking y esto los niveles de dióxido comprobados son, en ocasiones, alarmantes. Además, llenan de humedades y hongos las paredes a las que están pegadas.