Agosto en Salamanca: el mes del 'Cerrado por vacaciones'

Una cuarta parte de los negocios toma descanso en las semanas centrales y hasta la mitad reduce de alguna manera su actividad. Construcción y comercio y hostelería en zonas turísticas sí resisten.

Agosto sigue siendo el mes del cerrado por vacaciones en Salamanca, al menos, para un porcentaja significativo de negocios. Por supuesto, la casuística es variada: no busquen comercios ni bares cerrados en el centro histórico en plena temporada alta turística. Y, sí, hay empresas que mantienen a tope su actividad, pero también un importante número de carteles de 'Cerrado' acompañado de las fechas más temidas: las dos semanas centrales de agosto y el multifestivo 15 de agosto.

 

Los cambios en en el mercado laboral, en las costumbres de las familias y en la actividad de las empresas no han podido acabar con el reinado de agosto como el mes vacacional por excelencia. Cada mes de agosto, el panorama aparente en España sugiere un país de vacaciones, con sus empresas cerradas o en estado de hibernación, y buena parte de sus trabajadores disfrutando del descanso. No hay más que darse una vuelta por Salamanca para comprobar que muchos negocios han echado el cierre en cuanto agosto se ha insinuado en el calendario.

 

"Salamanca se sigue vaciando y muchos aprovechan las tardes de calor para cerrrar porque no dan beneficios", asegura la presidenta de ASECOV, Soledad Gómez. La reducción de la actividad es el principal motivo por el que los negocios deciden tomarse vacaciones como sus clientes, en agosto. Como medidas intermedias, se recurre a retrasar los horarios o adaptarlos a las temperaturas. Pero con buena parte de la clientela en la playa o en el pueblo, son muchos los comercios o bares que cierran. 

 

Cartel de un bar de Salamanca cerrado casi todo el mes de agosto.

 

Por supuesto, depende del sector y de la ubicación del negocio. El textil tiene ahora una de sus temporadas más altas gracias a las rebajas; tampoco cierran los negocios vinculados al turismo como tiendas de regalos; y tampoco la hostelería si son locales situados en el casco histórico de Salamanca o sus proximidades. Pero en los barrios cambia el panorama: no se libran ni los bares.

 

En el sector servicios se nota bastante el influjo de agosto, pero ¿y otras actividades? Según el presidente de la patronal CONFAES, Juan Manuel Gómez, el parón se nota en todos los sectores. Según la confederación, una cuarta parte de las empresas salmantinas echa el cierre y hasta cerca del 50% reduce de manera importante su actividad. Concuerda con los datos de un estudio de la consultora Grant Thornton en 2016, que calculaba que sólo un 18% de las compañías cuelga el cartel de “cerrado por vacaciones” sumando las que cerraban o reducen al mínimo su actividad. Eso sí, un 45%, reduce en cierta medida su actividad, pero la mantiene escalonando las vacaciones de sus empleados.

 

El parón de la producción o la actividad 'a medias' afecta a la poca industria que hay en Salamanca; la construcción aguanta bastante bien, es una época muy propicia para las obras; y comercio y hostelería en zonas turísticas están en temporada alta. Pero hay otro factor que afecta a la actividad: las fiestas de los pueblos.

 

En construcción, por ejemplo, la temporada alta de obras se interrumpe los días de las festividades patronales, con una jornada muy señalada esta semana que entra: el 15 de agosto. "Mucha gente aprovecha el verano para encargar la pequeña obra en la casa del pueblo, pero también muchos empleados piden unos días para ir a las fiestas de su localidad de origen", confirma Gómez, presidente también de la patronal de la construcción que considera una 'semana inhábil' la del 15 de agosto, más este año, con el festivo en medio.