Adventia, de la ruina a la excelencia

La Escuela de Pilotos de Salamanca bate su récord de horas de vuelo sólo cinco años después de estar al borde del cierre. “Dejamos unas cuentas claras y transparentes aunque haya gente a la que no le guste reconocerlo”, dicen Juan Antonio Martín Mesonero y José Luis Martín Aguado.

El relevo en la presidencia de Adventia (European Aviation College) ha sido el momento elegido por los responsables de la escuela de pilotos para hacer balance de la historia más reciente del proyecto, que en pocos años ha pasado de estar al borde de la quiebra a una situación de estabilidad, con récord de alumnos y un reconocido prestigio internacional. Este cambio hacia la viabilidad ha coincidido con la presencia al frente del proyecto del hasta ahora presidente, Juan Antonio Martín Mesonero, y del empresario José Luis Martín Aguado como cabezas visibles de la escuela.

 

En abril de 2012 la Fundación Salamanca Progreso, integrada por la Cámara de Comercio e Industria de Salamanca y la patronal CONFAES, se hacía con la mayoría accionarial por menos de 1.000 euros, tras tomar el relevo a la Fundación Nido-Mariano Rodríguez. Entonces, en la escuela entraban pocos alumnos y sus cuentas arrastraban unas pérdidas de 2,7 millones de euros. La idea era clara salvar de la quiebra una empresa emblemática para Salamanca y por otra parte potenciar el uso de una infraestructura vital para nuestra ciudad, el Aeropuerto y así evitar el peligro de su posible cierre.

 

Con la participación de la Universidad de Salamanca a través del Título Propio y del Grado en Piloto de Aviación Comercial y Operaciones Aéreas, en 2013, la escuela ha multiplicado el número de alumnos, el número de nuevos alumnos ha llegado hasta los 51 en un curso, y en la actualidad cursan sus estudios 206 alumnos matriculados. En contra de rumores que algunos medios pretenden convertir en noticia, tanto los alumnos como sus familias han mostrado su satisfacción con la formación que reciben y no existe inquietud alguna sobre la continuidad de la escuela a pesar de las noticias interesadas con las que se intenta dañar un proyecto de interés para Salamanca.

 

El reto más importante y un orgullo fue conseguir posicionar a Adventia como la escuela número uno de Europa y de las más prestigiosas del mundo (Ranking Garofali) al igual que firmar números convenios con las compañías aéreas más importantes como Vueling o Iberia para la inserción de alumnos, recuerda Juan Antonio Martin Mesonero. 

 

 

Cuentas en positivo

 

Las cuentas y la auditoria arrojan un saldo positivo, con 2,1 millones de euros en tesorería, cantidad en ‘caja’ que ha ido creciendo cada año y sin deudas en ninguna entidad financiera. Las cuentas han sido sometidas a una auditoría que ha resultado positiva. “Dejamos unas cuentas claras y transparentes aunque haya gente a la que no le guste reconocerlo”, asegura Martín Mesonero. Y también legan los presupuestos para este 2018, que han dejado elaborados antes de marcharse y que aseguran la estabilidad del proyecto y la viabilidad de Adventia. Así lo manifiesta el contenido de la auditoría de cuentas.

 

 

ACTA DE LA FUNDACION Salamanca Progreso

La propuesta se aprueba por unanimidad de los asistentes, aprobándose de igual modo que conste la felicitación expresa del patronato a los administradores de la sociedad por la gestión realizada a pesar de las dificultades y riesgos con los que se partía: una descapitalización de más de dos millones de euros y una disminución del número de alumnos matriculados. La primera variable de la descapitalización anterior conlleva la asunción de un riesgo de 600.000 euros y un desembolso inicial de menos de 1.000 euros para la compra del paquete accionarial de control que se mantiene desde su compra por parte de la Fundación y la segunda cuestión crítica se puede dar por superada al haber alcanzado el máximo potencial de alumnos de la escuela, pasando de 17 alumnos de nueva entrada cuando se adquirió la empresa a una media de 40 nuevos alumnos durante los últimos cuatro cursos, superando en la actualidad la cifra de más de 200 alumnos, y con unos resultados económicos en los anteriores ejercicios en positivo.

 

En materia docente, el grado de piloto está adaptado al espacio europeo de educación universitaria, es la primera autorizada por el Consejo de Ministros para impartir la titulación y es la primera que obtuvo la homologación ISO internacional. La marca Adventia goza de un prestigio que ha ido labrándose en los últimos años.  Además, se han mantenido las excelentes relaciones con la empresa estatal Senasa, accionista de Adventia y propietaria de las instalaciones, al igual que cabe reseñar la comunicación fluida con Aena. El número de horas de vuelo totalizadas por la escuela se ha multiplicado por dos en cinco años, hasta las 6.546 de 2017 siendo el 80% del total de utilización del aeropuerto en su parte civil.

 

 

Vital para Salamanca y su aeropuerto

 

“La importancia de la escuela de pilotos Adventia para Salamanca es vital por los alumnos y por el sector que se ha creado a su alrededor: técnicos, mantenimiento del aeropuerto, servicios para los alumnos…”, asegura Martín Mesonero que cree que la supervivencia de la escuela de aviación ha sido “fundamental para el aeropuerto de Matacán”. Añade que esto es algo en lo que debieran pensar quienes atacan al proyecto o a sus responsables.

 

Con la situación de la escuela totalmente estabilizada y con un futuro brillante, Martín Mesonero y Martín Aguado decidieron el pasado mes de noviembre dar un paso a un lado y dejar la gestión a otro equipo de personas, que estamos convencidos que  los harán bien. “Ya tengo cierta edad, estaba muy a gusto, pero quería pasar página” y dedicarnos a nuestras empresas, explica Martín Aguado, que también dejará sus cargos en Citycesa pese a las peticiones para que siga.

 

La estructura de la escuela se ha reforzado de manera decidida en los últimos años con la incorporación de nuevo y más personal con una plantilla creciente que ha pasado de 26 a 58 personas. Tras la renuncia de ambos, los patronos de la Fundación Salamanca Progreso procedían al nombramiento de sus dos sustitutos, la nueva presidenta Carmen Rodrigo y Juan Antonio Mendo.

 

Los directivos salientes han dejado resuelta la difícil situación en la que cogieron la escuela, la necesidad de acreditar sus enseñanzas al máximo nivel o de rentabilizarla con un mayor número de alumnos matriculados, además de gestionar el funcionamiento en un sector complicado al que Adventia aporta un buen número de los futuros pilotos comerciales. La convivencia en las instalaciones de la base militar, el aeropuerto civil, la escuela y otras actividades subsidiarias ha sido otro reto. También tuvieron que hacer frente a las falsas acusaciones sobre el cobro indebido de dietas, una denuncia auspiciada por la patronal del comercio que nunca prosperó: la Audiencia Provincial archivó el proceso sin llegar a hacer diligencias.

 

La transición se ha producido en las últimas semanas desde la celebración del último consejo de administración, que hizo oficial el día 24 de febrero los nuevos nombramientos. El intercambio de poderes ha sido fluido y la nueva presidenta cuenta con su antecesor para un relevo ordenado en todos los órdenes, desde el directivo al institucional. “Consideramos que queda todo en buenas manos”, asegura Martín Mesonero, "y sólo espero y deseo que el trabajo realizado se mejore por el futuro de Adventia y de Salamanca".

 

 

Confaes: "La gestión que se ha hecho ha sido excelente"

 

Con todo, el actual presidente de Confaes, Juan Manuel Gómez, es claro en su valoración de la gestión de los dos miembros del consejo. “La etapa está ahí para que se valore. Se cogió la escuela con una gran deuda y la gestión que se ha hecho hasta ahora ha sido excelente, no hay nada que objetar”, asegura el presidente de la patronal, entidad de referencia en el accionariado de la fundación que controla la escuela que no oculta que “vamos a intentar seguir en la línea actual y mejorarla”. Apunta que las cuentas se han entregado auditadas y que ahora hay que lograr mayor rentabilidad sobre el actual modelo.

 

“A Martín Mesonero y Martín Aguado les tenemos que estar agradecidos por su labor toda Salamanca porque no sólo se ha salvado la escuela, sino también el aeropuerto”, asegura, “el ciudadano tiene que valorar lo que se ha hecho”. “La gestión ha sido intachable en cuanto a valentía”, incide el presidente de la patronal, que reconoce también el papel de Senasa, siempre dispuesta a colaborar. Gómez se marca como objetivos sacar adelante el proyecto de la escuela de mecánicos de aviones y hace un llamamiento a las instituciones, Ayuntamiento, Diputación y Junta, para que apoyen Adventia.