Adriana Jado: "¡Qué nadie corte tus alas y vuela!"

La artista, Adriana Jado, delante de su exposición en Aldeadávila de la Ribera.

Su nombre artístico es Adriana Jado, un pequeño homenaje a su madre y abuela. Vive en Salamanca, aunque nació en la provincia de Alicante. Ahora, tiene una exposición sobre la zona de las Arribes del Duero en Aldeadávila de la Ribera hasta el 14 de agosto que luego pasará al pueblo de Masueco. 

LA ENTREVISTA 

 

Su nombre artístico es Adriana Jado, un pequeño homenaje a su madre y abuela. Vive en Salamanca desde el año 2001 aunque nacío en Ondara (Alicante). Es Técnica Superior de Artes Plásticas y Diseño en Encuadernación Artística; y Graduada en Conservación y Restauración de Bienes Culturales, especialidad en Documento Gráfico. Trabaja como encuadernadora, restauradora, grabadora y artesana en general desde el año 2007; ampliando su formación en el Archivo Regional de Madeira (Portugal) y en el Palacio Real de Madrid (en el departamento de Patrimonio Nacional).

 

¿Cómo se siente la zona de las Arribes del Duero?

 

Descubrí la zona de Las Arribes en el año 2013 y desde el primer momento he sentido el calor de su gente, esa es la causa del título de mi exposición y no otra. “Mi Pueblo en Las Arribes” expresa el sentimiento de gratitud que siento hacia ese lugar. Es el segundo año que expongo en Aldeadávila (del 1 al 14 de agosto), así como en Masueco (a partir del 15 de agosto).

 

 

¿Cómo fue consigueindo las fotos de la exposición? 

 

Fui a la zona y tomé fotografías de las calles y rincones bonitos, tenía miles donde elegir por lo que no fue una tarea fácil.

 

¿Cómo es la técnica que utiliza?

 

Después de realizar las fotografías, en mi taller, hice dibujos a lápiz que posteriormente pasé a planchas de acetato rayándolas a mano con la técnica de punta seca. Cuando se tienen los dibujos en la planchas se aplica tinta, se limpia el exceso de esta y se pasa a través de los rodillos del precioso tórculo, quedando así estampados en el papel.

 

 

¿Cómo se siente al ser artista? 

 

Cuando decidí seguir este camino como forma de vida, me encontré con gente que no lo comprendía, ya que se trata de un trabajo poco común y nada estable, se empeñaban en explicarme que debía escoger un trabajo “con más futuro”; pero yo quería perseguir mi sueño y así lo hice. Ahora, a mis 28 años y siendo consciente de que me queda toda una vida por delante, soy feliz por haberme dejado guiar por mí misma y por saber que disfrutaré día tras día inmersa en mi taller, en mi mundo; imaginando, diseñando y creando para todo el que sueñe con las cosas bonitas y artesanales.

 

Entonces... ¿hay que perseguir los sueños?

 

Sí, claro. Quiero animar a los jóvenes, y no tan jóvenes, a que persigan sus sueños por muy imposibles que parezcan, ya que con ganas y esfuerzo todo termina saliendo incluso mejor de lo que habíamos imaginado. ¡Qué nadie corte tus alas y vuela!