Adiós al medallón de Franco y la 'Lezo': jornada negra para Fernández Mañueco

Fernández Mañueco, oculto tras su discurso. Foto: De la Peña

El alcalde se niega a entrar en el 'cuerpo a cuerpo' con los portavoces de la oposición y deja las explicaciones para su portavoz: nadie queda conforme. Por la mañana, una grúa se llevó el medallón que él se negó a quitar con una simple decisión política.

El alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, ha vivido este viernes una jornada poco propicia en la que ha tenido que dar explicaciones tras aparecer su nombre en la conversación entre un antiguo compañero investigado por corrupción; y ha visto como un grúa se llevaba el medallón de Franco tras una década en la que su partido, y también él, se negaron a aceptar la ley. Dos hechos que han marcado la jornada y que, aunque coincidían, no se han robado protagonismo.

 

El primero ha sido la retirada del medallón de Franco, que se ha producido a primera hora de la mañana del viernes. Desde las cinco de la mañana, operarios de la empresa encargada han montado el andamio y la plataforma sobre la que han trabajado para extraer la efigie de piedra. A las tres de la tarde, un camión sacaba el medallón, envuelto y embalado, camino del almacén de un museo. Suponía el final de una historia de 80 años de polémica, recrudecida en la última década con las negativas del PP a retirarlo a pesar de la ley de memoria histórica.

 

En los últimos tiempos, el Ayuntamiento ha querido dar a entender que siempre ha respetado el proceso, pero no está de más recordar que el medallón se ha quitado porque una sentencia judicial obligó al consistorio a hacer lo que nunca había querido hacer. Ni Julián Lanzarote ni Fernández Mañueco han querido afrontar la decisión de su retirada.

 

El actual alcalde ya rechazó la retirada que le pidió el PSOE en la pasada legislatura y también tuvo la opción de resolverlo políticamente hace un par de años, pero no quiso. En su lugar, una sentencia judicial ganada por dos miembros de IU, Domingo Benito y Gorka Esparza, ha hecho realidad algo impensable. Tras darles la razón la justicia, se consultó a Patrimonio que no tuvo ninguna duda: el medallón se tenía que ir porque es un símbolo de exaltación del franquismo, no tiene valor artístico ni está protegido por la condición BIC de la Plaza. El resto es historia.

 

Un par de horas después de retirado el medallón, el alcalde tenía que comparecer en un poco habitual pleno extraordinario. Era su primera comparecencia pública desde que, hace más de una semana, se publicara que el expresidente de Madrid, Ignacio González, decía que la socia de su mujer y de él mismo en un negocio de guarderías había conseguido que Mañueco le prometiera las guarderías de Salamanca. El alcalde ha pasado más de siete días escondido detrás de un comunicado de prensa que envió y sin acudir a eventos en los que pudiera haber preguntas.

 

Hace unos días, la oposición le obligó a comparecer en este pleno, aunque el PP ha vendido que acudía porque quería: en realidad, iba porque hacerlo por su voluntad era mejor que hacerlo forzado por la oposición, que podía hacerlo. La comparecencia ha sido una decepción. Fernández Mañueco se ha limitado a seguir la línea del comunicado y ha negado cualquier implicación, insistiendo en que no conoce de nada a González ni a su socia.

 

Las 'explicaciones' no han satisfecho a ninguno de los grupos de la oposición. De hecho, todos han coincidido en que tomarán medidas adicionales si no se les ofrecen más explicaciones. Y creen que el alcalde debe someterse ya a preguntas, cosa que en el formato de este pleno no ha sido posible: a las intevenciones de los portavoces de la oposición ha respondido el portavoz del PP: el alcalde ha decidido no entrar en el cuerpo a cuerpo.

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