Adiós a las bombillas halógenas tradicionales en Salamanca a partir del 1 de Septiembre

Bombilla halógena

Los salmantinos, tras un periodo de transición de dos años, se despiden de las bombillas halógenas, después de que la Unión Europea haya establecido el fin definitivo de estos componentes para el uno de septiembre. 

Desde el uno de septiembre, estarán prohibidas bombillas tan comunes como las E14 o las E27 en sus modalidades de alto consumo F y G, mientras que se mantendrán en el mercado aquellas con calificación energética A y B. Este cambio, llevará consigo la consolidación del LED en España, ya de por sí muy implantada al resto del continente. 

 

“La Unión Europea había establecido dos años para encontrar una alternativa a la tecnología halógena, ya que el LED no estaba lo suficientemente desarrollado. Actualmente, el cambio es tan visible en España que es uno de los tres países europeos con un mayor porcentaje de utilización con Francia y el Reino Unido”, explica José Luis Sánchez Iglesias, presidente de la Asociación de Empresarios Salmantinos de Instaladores Electricistas y de Telecomunicaciones (AESLUX).

 

Ante esta nueva realidad, el representante de la asociación integrada en CONFAES recuerda que el cambio del halógeno al LED supondrá un ahorro de más de 350 euros para una pequeña y mediana empresa con 20 luminarias.

 

“Es evidente la diferencia. En una bombilla de 450 lúmenes de brillo, una bombilla incandescente consumía alrededor de 40 vatios, una halógena 30; mientras que una LED está cercana a los 6”, recuerda Sánchez Iglesias.

 

PRINCIPALES VENTAJAS 

 

El presidente de la asociación AESLUX ha confirmado que la provincia es una de las provincias con un mayor uso del LED, gracias a sus versátiles características.

 

“Además de un ahorro energético que he desarrollado anteriormente, también es importante recordar que la vida útil aumenta hasta los 10 años o más de 30.000 horas. Otras ventajas son la rápida respuesta al encendido o la regulación que admiten, tanto en intensidad como en tonalidad”, detalla.

 

El único inconveniente continúa siendo su precio más elevado. Un importe que es amortizable en un corto periodo de tiempo comparado con su vida útil. “Pese a que el precio ha ido reduciéndose a la mitad desde 2016, las bombillas LED continúan siendo más caras que las tradicionales. Sin embargo, el importe se amortiza en uno o dos años, dependiendo del uso final. Si tenemos en cuenta que su vida total alcanza la década, ocho o nueve años de ahorro merecen la pena”.

 

 

 

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