Adiós a Franco en el salón de plenos: el Supremo obliga al Ayuntamiento a retirar la efigie del dictador
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Adiós a Franco en el salón de plenos: el Supremo obliga al Ayuntamiento a retirar la efigie del dictador

El dibujo con la efigie de Franco pintada en el mural del salón de plenos.

El Supremo rechaza el último recurso de la etapa de Fernández Mañueco contra la sentencia que le obliga a eliminar la representación del dictador del salón de plenos.

El Ayuntamiento de Salamanca tendrá que eliminar la efigie de Franco del mural del salón de plenos, uno de los últimos símbolos franquistas relevantes que quedan en la ciudad, y que desaparecerá de este lugar tan simbólico gracias a la iniciativa de Domingo Benito y Gorka Esparza, las mismas personas que consiguieron también la retirada del medallón del dictador. De este modo se pone fin al camino iniciado por ambos hace años para hacer cumplir la ley de memoria histórica y la retirada de símbolos de exaltación del régimen dictatorial, que se mantenían en la ciudad por el incumplimiento de la ley por parte de las instituciones. De hecho, el consistorio salmantino ha tenido que ser obligado con sentencias judiciales a cumplir esta ley.

 

La retirada es el resultado del último fallo del Tribunal Supremo. Con fecha de 28 de marzo, el alto tribunal ha dictado una providencia en la que procede a inadmitir el último recurso planteado por el Ayuntamiento de Salamanca contra la sentencia, todavía con Alfonso Fernández Mañueco como alcalde, que ya le condenó a retirar la efigie del dictador del mural del salón de plenos.

 

En noviembre de 2017, una sentencia condenaba al Ayuntamiento de Salamanca a cumplir la ley de memoria y retirar la simbología franquista del mural del salón de plenos. La pintura, obra de Ramón Melero, está compuesta por tres partes y tiene la representación de un 'vitor' con la efigie del dictador. La sentencia, que ahora deviene firme, manda textualmente "eliminar las imágenes o atributos franquistas, respetando el resto del lienzo, del mural del salón de plenos del Ayuntamiento" para lo cual el consistorio tendrá que tomar las medidas necesarias. 

 

Sin embargo, y tras varios meses de espera, cuando ya nadie esperaba una apelación, el Ayuntamiento de Salamanca presentó un recurso de casación, con fecha de mayo de 2018, tras confirmar el TSJCyL la sentencia inicial. Era el último intento para evitar la retirada de Franco del salón de plenos, una decisión con la que el entonces alcalde, Fernández Mañueco, ha conseguido mantener esta representación otros diez meses en un lugar donde la justicia considera que no debe estar.

 

Ahora ese recurso ha sido inadmitido por el Supremo, que ni siquiera ha entrado a valorar ese último intento del Ayuntamiento de Salamanca, que se ha revelado como una maniobra dilatoria. De hecho, el alto tribunal condena en costas al consistorio (mil euros) por no fundamentar los motivos del recurso de casación, que se limita a un único y escueto argumento sin desarrollar. Suficiente para que el Supremo de carpetazo al asunto.

 

Ahora, el Ayuntamiento de Salamanca tendrá que decidir cómo cumple la sentencia, ya firme y que no es posible recurrir en ninguna instancia. Tiene dos alternativas: retirar el mural completo o eliminar solo la presencia de Franco, ya sea retirando la efigie o el cuerpo donde está su representación.

 

El consistorio se ha negado hasta ahora a cumplir la sentencia de noviembre de 2017 por el argumento de que se mutilaba una obra de arte. Los impulsores de la medida judicial, Benito y Esparza, negaron en su día que quisieran una mutilación y se mostraron dispuestos a aceptar soluciones no dañinas para la obra que adorna el salón de plenos. De hecho, la sentencia plantea modificar la obra de acuerdo con la familia del autor o retirarla por completo, con lo que no habría destrucción ni mutilación alguna. Respetando el tenor de la sentencia, si no hay acuerdo con la familia, se deberá retirar entero.

 

Sin embargo, el exalcalde optó por consultar a la familia del autor por la alternativa que preferían, lo que le sirvió como argumento para este último recurso, ahora denegado, que ha acabado con una resolución firme idéntica a la que se conoce desde finales de 2017.

 

El de la mutilación es el mismo argumento que usó en su día el antecesor de Mañueco en la alcaldía, Julián Lanzarote, para rechazar la primera petición de retirada de la figura de Franco del salón de plenos. En abril de 2006 IU ya pidió que se retirara esta parte del mural, y el consistorio alegó que el mural forma parte del patrimonio artístico de la capital y que la supresión de la efigie del militar supondría desvirtuar la obra que realizó Ramón Melero a comienzos de los años sesenta y que se integró dentro de la reforma de la sala que proyectó el arquitecto Lorenzo González Iglesias, en pleno régimen del general Francisco Franco.