Accidente mortal en carga y descarga: una desgracia que puede ser el detonante de muchos cambios
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Accidente mortal en carga y descarga: una desgracia que puede ser el detonante de muchos cambios

La regulación del carga y descarga, basada en un bando de hace más de 20 años, se ha quedado obsoleta y no evita situaciones de riesgo a diario ni la enorme presión que sufre la Plaza Mayor.

El desgraciado accidente que le ha costado la vida este miércoles a un hombre de 70 años, muerto atropellado por un camión de reparto, puede ser el desencadenante de un proceso de cambio para las normas del carga y descarga, una asignatura pendiente que el Ayuntamiento de Salamanca sabe que tiene desde hace años. La limitación especialmente la de tamaño de vehículos (especialmente para la Plaza Mayor), pero también el control de horarios, zonas e infracciones de circulación son las claves de un cambio que ya parece obligatorio.

 

Durante la pasada legislatura se produjo un intenso debate sobre el asunto, pero acabó sin cambios más que puntuales forzados, precisamente, por la delicada convivencia entre la actividad de reparto en las calles del centro y los usuarios de las zonas peatonales. No hacía falta que falleciera nadie para darse cuenta de que la circulación en zonas teóricamente restringidas era, en ocasiones, bastante peligrosa por la intensidad que alcanza en determinados lugares el tráfico de camiones y furgonetas. Las imágenes de una Plaza Mayor convertida en un párking o el trasiego de vehículos a centímetros de peatones en las calles del centro son habituales y confirman el problema.

 

Ahora, el equipo de Gobierno sabe que tiene un problema. Hace unos días, el concejal de Policía y Tráfico, Fernando Carabias, esbozaba sus planes en una entrevista con TRIBUNA. El concejal delegado confirmaba que se habían producido bastantes sanciones en los últimos años por incumplimiento de zonas o de horarios. Algo para lo que hace falta mayor vigilancia policial en las calles, algo que en ocasiones se echa en falta. Son dos de los puntos críticos. Según la normativa, la hora límite de reparto son las 11.00 horas, y el accidente de ayer se produjo al borde de la hora tope marcada para el carga y descarga.

 

Carabias confirmaba también que se va a proceder a elaborar una nueva ordenanza, ya que la actual carga y descarga se rige por un bando de hace más de 20 años. "Estamos viendo modelos de éxito que en otras ciudades están funcionando para ver de qué forma podemos adecuarlo y adaptarlo a Salamanca. No tardando mucho, nos vamos a reunir con los sectores implicados en esta cuestión, con un objetivo, optimizar los recursos y minimizar las molestias a los ciudadanos", dijo.

 

El 'Scalextric' de la Plaza Mayor

Además, se apunta directamente a lo que ocurre en la Plaza Mayor, donde la acumulación de vehículos es patente, especialmente en los días previos a fines de semana o fiestas, cuando hay mayor demanda de suministro. El acceso de grandes camiones ha dañado durante años los arcos de entrada y también el pavimento, además de puntualmente algunos elementos del mobiliario como farolas, son frecuentes las manchas de gasóleo... Como solución se plantea desde hace tiempo reducir el tamaño de los vehículos que pueden acceder.

 

Durante la pasada legislatura, los grupos municipales y la Policía Local de Salamanca trabajaron en una nueva ordenanza para regular, entre otras cosas, el tráfico en la Plaza Mayor. El grupo que más interés puso fue el PSOE, de la mano del concejal Arturo Santos, que insistió en detener la enorme presión sobre el monumento más emblemático de la ciudad al permitir la circulación de decenas de camiones y furgonetas cada día, en el horario de carga y descarga, pero también para la instalación de escenarios y eventos.

 

Antes de quedar en un cajón, el proyecto de la nueva ordenanza de tráfico recogía establecer algún límite de tonelaje para conseguir que el necesario reparto para abastecer a bares y restaurantes se haga con furgonetas y se eviten los vehículos pesados y de gran volumen tanto en la Plaza Mayor como en el centro histórico.

 

"Uno de los modelos de éxito que he comentado contempla una posibilidad que pudiera ser el reparto en la Plaza Mayor con vehículos más pequeños o de otro tipo", comentaba hace poco el concejal de Policía en esa misma línea.

 

Así que los puntales del necesario cambio en el carga y descarga están sobre la mesa. Regulación de los horarios, respeto a las normas de tráfico y mayor vigilancia del cumplimiento y reducción del tamaño de los vehículos, lo que evitará presión innecesaria sobre los monumentos y el urbanismo del casco histórico.

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