A la intemperie y en condiciones "inhumanas": Así viven los 'sin techo' en Salamanca

Un de los muchos 'sin techo' que pasan la noche a la intemperie (Foto: De la Peña)

Dos 'sin techo' explican su infernal vida en las calles de Salamanca con la llegada de la ola de frío. 

Mañana de domingo. Son las 9:30 horas. Frío polar en Salamanca, concretamente la temperatura ronda los cuatro grados bajo cero. La vecindad del barrio de Garrido comienza a desperezarse, el frío desde dentro de un hogar se ve diferente. ¿Alguna vez se han planteado cómo sería su vida durmiendo en la calle?, seguro que no.

 

Dentro de un portal se escucha a varios hombres, se hacen chistes, en sus caras flacas hay sonrisas anchas. Gigi tiene 70 años, es el más joven de todos, descansa vestido con una plumas, un gorro y cómo no, su inseparable acordeón. Es el primero que se anima a contar que hace dos años que vive a la intemperie. "Soy de Bucarest, tengo familia, dos hijos y una mujer, pero aquí en la capital no tengo a nadie. Soy solo", dice sorbiendo unos mocos que están casi congelados y tras pasar una larga noche 'muerto de frío'..."a penas he dormido, estoy agotado, las noches se hacen muy largas".

 

Gigi es de Bucarest y lleva dos años ganándose la vida en las calles (Fotos: De la peña)

 

A pesar de la tiritona, Gigi muestra su mejor sonrisa y decide tocar una canción para que la gente que sale de sus casas "vaya animando la mañana, se alegre de verme y de escuchar mi música", eso sí antes coloca su cartón en el que dice "necesito ayuda". Es la delgada línea que separa a los 'sin techo' de los que no lo son, la calle, ahí donde suenan las notas del frío y del hambre y donde la humanidad de este hombre demuestra que tener buen humor, sólo depende de como se encara la vida. "A penas gano para comer, las condiciones son inhumanas".

 

Avanzando un poco más, en la Plaza Mayor, podemos charlar con Domingo a cambio de unas monedas para la sopa de la noche y pone una condición más: no abandonará las frías escaleras donde se encuentra sentando por nada del mundo, es su casa improvisada, desde allí nos cuenta que sale a trabajar cada mañana y que vuelve después de la medianoche.

 

Toca la guitarra para sobrevivir desde hace ya cuarenta años, para poder llevarse algo a la boca, "para qué mi mujer con oxígeno también tenga algo que llevarse a la boca", relata. Hace poco sufrió un infarto, "el frío y la calle cada vez son más peligrosos para mí", termina afinando las cuerdas de una guitarra con los dedos entumecidos.

 

Domingo toca la guitarra para que su mujer tenga algo que llevarse a la boca

 

En la ciudad de Salamanca, son numerosas las personas que deambulan en busca de un hogar, a pesar de que las ONGs afirman no poder contabilizarlas. El frío los vuelve aún más vulnerables pensando que les deparará la siguiente noche.

Comentarios

Abb 25/01/2017 11:20 #1
Que pena ver por nuestras calles a ésta pobre y cada vez es más gente joven la que sale a pedir. Ésto es lo que ocurre por seguir votando a la derecha, la cuál solo mira por el rico de verdad, amistades directas e indirectas

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