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A bordo de un helicóptero salvavidas: los 'ángeles' que sobrevuelan el cielo de Salamanca

Este 2019 se han atendido 700 emergencias. Los accidentes de tráfico y laborales, las caídas, los infartos y los ictus son las principales urgencias atendidas por este recurso de Sacyl. 

Si el tiempo es oro, aún más valiosos resultan los minutos que separan una vida de la casi segura muerte. Es ahí donde se hacen imprescindibles los helicópteros sanitarios (en régimen de alquiler) del Sacyl, tres modernas aeronaves que surcan los cielos de Salamanca y toda Castilla y León para acercar la atención sanitaria a pacientes sin tiempo de la mano de la empresa Babcock.

 

A ciencia cierta, nadie sabe cuántas vidas pueden haber salvado estas aeronaves, pero los expertos en urgencias tienen claro que en un caso de infarto o ictus la ganancia de unos minutos puede evitar secuelas físicas que jamás se superarían. En el año 2019, el helicóptero charro ha atendido a un total de 700 pacientes a falta de los meses de noviembre y diciembre, la media son dos avisos por día.

 

Lo cuenta el comandante, Luis Gandullo, junto a su inseparable copiloto, Álvaro Cubeles, quienes trabajan desde el orto hasta el ocaso. Doce horas de guardia ininterrumpidas para este equipo de 'ángeles de la guardia' que completan mecánico, médico y  enfermero, Rafa Cruz. "Lo máximo que se puede tardar en atender a un paciente en toda la comunidad es una media hora, por carretera podría ser una hora y media", aseguran. 

 

El comandante, Luis Gandullo (Fotos: Arai Santana) 

 

En los casos complicados es cuando más necesario se hacen los tres helicópteros sanitarios. Uno tiene su base permanente en aeropuerto de Matacán y los otros dos, se localizan en Astorga (León) y Burgos. "Hay que destacar que este aeropuerto es militar y nos tratan fenomenal, aunque a veces les molestamos ya que esta tarea no es fácil, hay complicaciones y tenemos que pedir permiso para volar por determinadas zonas".

 

Las alertas son trasladadas a través de un teléfono móvil desde el Servicio de Emergencias 112, "son ellos los que valoran si es algo importante o no"... la idoneidad del medio también cuenta. Queda claro, que los vehículos de tierra son incapaces de atender a veces las emergencias que ocurren en las zonas más recónditas, "cuando llegas no sabes realmente lo que vas a encontrar, al final, nos ayudamos los unos a los otros".

 

El helicóptero

El aparato Eurocopter EC-135 T2+ que opera en categoría Alfa performance 1 y sus dos turbinas ya espera en marcha a pie de pista, en una plataforma móvil ubicada junto al hangar del aeródromo. Pesa 2.910 kilogramos al despegue, incluyendo las cuatro personas que componen la tripulación. "Si un motor falla, tiene otro". Estamos ante un minihospital que se desplaza a 140 nudos, 260 kilómetros por hora de velocidad crucero (puede ser incluso más) y que estará en el punto señalado en apenas minutos. 

 

El equipamiento es muy similar al que desplaza un Soporte Vital Avanzado: monitor-desfibrilador, respirador volumétrico, incubadora (si es necesaria), material de movilización para traumatismos, oxigenoterapia, maletines de reanimación cardiopulmonar y una camilla para el paciente a la que se accede por la puerta trasera de la aeronave.

 

 

"Contamos con muy poco espacio, solo pueden volar dos personas, médico y enfermero, además de piloto y copiloto". Sacyl apuesta por la seguridad ante todo y por eso opera sus helicópteros con tripulaciones multipiloto (dos pilotos habilitados para el modelo de aeronave a volar). 

 

En este reducido espacio, "tenemos que desfibrilar o hacer masajes cardiacos, es muy complicado porque hay que tomar tierra. En esos casos tampoco hay problemas porque la nave puede aterrizar en cuestión de segundos". Lo primero es estabilizar al paciente.

 

Cada uno tiene una función distinta, pero la coordinación de todos ellos es fundamental para lograr que la intervención sea eficaz. "La gran ventaja del helicóptero está en su rapidez, puesto que se desplaza a cientos de kilómetros por hora sin necesidad de detenerse ante los obstáculos que ralentizan a las ambulancias", destaca Gandullo. 

 

 

Cuentan con dos teléfonos, "uno vía satélite y otro que es un móvil que puede ir a bordo". Todos los sistemas están duplicados "para que nada falle", ahondan. Una vez se llega al lugar del accidente, el médico decide donde se traslada al enfermo, si por ejemplo tiene quemaduras graves, "lo trasladamos a Madrid o Valladolid, aunque como ocurrió con los niños de la guardería de Salamanca, se trasladaron a Sevilla por idoneidad, esto es otro avance". 

 

La certeza de que actuar en el aire es muy dificultoso obliga al equipo sanitario a preparar todo su instrumental antes de subir al aparato. "Si tienes que utilizar una vía o una medicación debes tenerla lista antes de subir", aclara Rafa Cruz, el enfermero que forma equipo.

 

Aun así, este medio de transporte presenta el inconveniente de la altura, lo que obliga en algunos casos a sedar al paciente para evitar posibles mareos. "A veces el enfermo se marea durante el vuelo y eso una contrariedad añadida" confiesa la médico. 

 

 

Este equipo cree que sería necesario que Sacyl volviera a "poner el helicóptero de Valladolid, Castilla y León es la comunidad más grande de España y solo cuenta con tres helicópteros cuando otras comunidades más pequeñas tienen numerosos servicios de emergencia". 

 

De esta prestación se han beneficiado decenas de afectados por infarto de miocardio que en otras circunstancias habrían sufrido lesiones más severas e incluso la muerte. Igualmente se han salvado de morir multitud de accidentados de tráfico y lesionados cerebrales.

 

De paso, los componentes de este equipo sanitario tienen la oportunidad de recorrer Castilla y León desde el aire, un privilegio del que sólo disfrutan en los viajes de vuelta. "Al regreso solemos comentar el servicio, pero es evidente que desde el cielo se ve la región de una forma muy distinta", resaltan. 

 

A esos momentos de relax contribuye la tranquilidad que aporta el mecánico del equipo, quien se encarga de revisar el aparato tanto al inicio de la jornada como a la conclusión, "la seguridad empieza en tierra". 

 

LA BASE

La vida de estos profesionales se concentra en unas dependencias del aeropuerto de Matacán, dotadas con dormitorios, salón, cocina y oficinas, "un lujo", dicen.  En los meses de invierno, lógicamente, hay menos horas laborales y en verano más, por lo que las funciones se solapan con las demás bases de helicópteros de Castilla y León para no dejar desatendido el territorio en ningún momento.

Equipo del helicóptero medicalziado de Sacyl (Foto: Arai Santana)
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