800 kilómetros de carreteras de Salamanca están clasificados como tramos de alto riesgo de accidente

Archivo

Salamanca es la décima provincia en la clasificación de las que tienen las carreteras más peligrosas: un 19% de los kilómetros están clasificados como de riesgo de accidente.

El análisis anual de la peligrosidad de las carreteras por las que circulamos vuelve a dejar en mal lugar a Salamanca. La provincia no destaca especialmente en la lista de los tramos en los que se concentra el riesgo de sufrir un accidente, pero desgraciadamente está en el 'top ten' de las provincias con una red vial más peligrosa. Así se desprende del último informe EuroRAP que analiza cada año cómo de peligrosas son las carreteras y autovías en función de los accidentes que se registran.

 

Según el informe 2017, que se ha dado a conocer esta semana, un 19% de los kilómetros de la red viaria de la provincia contiene tramos de riesgo muy elevado o elevado, aquellos en los que se producen más accidentes. La red salmantina de carreteras tiene 4.116 kilómetros según los últimos datos del Ministerio de Fomento, de los cuales 3.800 son de una sola calzada y sólo 300 son de autovías y autopista. Eso supone que 800 kilómetros de la red contienen tramos peligrosos. La provincia con mayor porcentaje de este tipo de tramos es Huesca, con un 39% de conexiones de alto riesgo.

 

En el caso de Salamanca, se concentran en la N-620.

 

El número de kilómetros en los que corremos un alto riesgo de sufrir un accidente sigue en aumento. Este año el 14,4% de los kilómetros de la red presentan un riesgo elevado o muy elevado de sufrir un accidente para los conductores: 1,3 puntos más que la edición anterior. En total hay más de 3.600 kilómetros en España clasificados como de riesgo muy alto o alto. Hace unos año el porcentaje superaba el 20%, pero la mejora se ha estancado.

 

El mayor problema siguen siendo las carreteras convencionales, la mayoría de la red en provincias como Salamanca. La totalidad de los tramos de riesgo más elevado de sufrir un acciente están en este tipo de carreteras. En las autopistas, el riesgo de accidente grave o mortal se ha reducido un 49,0% respecto al año 2010; para las carreteras convencionales, la reducción ha sido solo del 35,9%. Si en el año 2010 la probabilidad de tener un accidente en una carretera convencional era un poco más del triple (3,6) que la de una vía de alta capacidad, en 2016 esta probabilidad se multiplica por cuatro (4,1), aunque a niveles inferiores de riesgo.