6.000 euros por explotar las máquinas de café y bollería del Ayuntamiento
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6.000 euros por explotar las máquinas de café y bollería del Ayuntamiento

Dos máquinas de café y refrescos en dependencias municipales.

El contrato, que hasta ahora era verbal, incluye 25 máquinas repartidas por todas las sedes municipales. Fija también los precios: a partir de 0,50 euros un café.

El Ayuntamiento de Salamanca ha decidido sacar a concurso la explotación de las máquinas de café, refrescos y bollería que hay repartidas por las diferentes dependencias municipales. El contrato está en proceso de licitación, algo que va a acabar con una situación bastante surrealista en los tiempos que corren: que se puedan dar contratos de forma verbal.

 

Y es que, según la documentación expedida para esta contratación, la empresa que es titular del servicio en la actualidad lo presta en virtud de un contrato verbal ya que no se ha celebrado hasta ahora por escrito. Por este motivo, existe un informe que pide justificar esta circunstancia para, al menos, poder saber cómo resolver el contrato.

 

Al margen de esta circunstancia, el contrato regulará por primera vez el servicio de que disponen empleados y visitantes ocasionales. Según los términos del pliego de condiciones, la empresa que quiera hacerse con el contrato deberá poner un canon de, al menos, 200 euros por máquina (más IVA); en total, 242 euros por máquina. Como son 25 máquinas repartidas por todas las dependencias el canon mínimo de de 6.050 euros.

 

En total, hay 21 máquinas de refrescos y agua repartidas por el Ayuntamiento, los pabellones deportivos, las oficinas del OAGER o Íscar Peyra y centros cívicos. Tres de bebidas calientes (cafés) en Íscar Peyra, el edificio central de Plaza Mayor y el centro Unamuno. Y sólo una de alimentos sólidos en Íscar Peyra. La empres que se lleve el contrato puede ampliar el número de máquinas, pagando el canon correspondiente.

 

El pliego de condiciones establece también la lista de precios, que parte de los 0,50 euros por un café de máquina o los 0,60 de un botellín de agua. Está prohibido vender bebidas alcohólicas, pero tampoco hay recomendaciones para que los productos sean saludables como ya ocurre con contratos similares de otras instituciones, donde ya se obliga a tener menos bollería y productos azucarados.