Universidad y empresa alían posturas sobre empleo y sostenibilidad en Salamanca Forum 2026
La jornada concluye con llamadas a reforzar la formación dual y estrechar el contacto entre investigadores y el sector productivo
La creación de empleo, la generación de riqueza y la colaboración entre universidades y empresas han centrado el debate sobre la responsabilidad económica y social en Iberoamérica celebrado este jueves en Salamanca Forum 2026. Representantes del ámbito empresarial y académico han analizado los desafíos que afrontan las organizaciones para compatibilizar su crecimiento con la sostenibilidad económica, las condiciones laborales y su contribución al bienestar de la sociedad.
La sesión, moderada por Santiago López, profesor de Economía de la Universidad de Salamanca, ha reunido a Isidoro Alanís, miembro de la Junta Directiva de CEAPI y presidente de Global Exchange; Paulino Benito, presidente de CEOE-CEPYME Salamanca; Orlando Isidoro Afonso Rodrigues, presidente del Instituto Politécnico de Bragança (Portugal); Omar González, presidente del Grupo Trinity (Clarel); y Esther del Brío González, exsenadora y profesora de la Universidad de Salamanca.
Isidoro Alanís defendió que la responsabilidad social forma parte de la propia naturaleza de las empresas y que su primera obligación es generar riqueza, empleo y actividad económica. Reivindicó la figura del empresario y subrayó que el crecimiento del tejido productivo resulta esencial para sostener los servicios públicos y el Estado del bienestar.
En esta misma línea, Omar González situó la creación de empleo como la principal expresión del compromiso social de las compañías y destacó los 14.000 puestos de trabajo del Grupo Trinity. Defendió que las organizaciones contribuyen al progreso de sus comunidades y puso en valor Salamanca Forum como espacio para trasladar la experiencia y los valores empresariales al ámbito universitario.
Paulino Benito coincidió en la importancia de reconocer la aportación económica y social de las empresas, aunque introdujo la perspectiva de las organizaciones empresariales. Desde CEOE-CEPYME Salamanca, reclamó un marco institucional que favorezca la actividad empresarial y permita equilibrar las necesidades de financiación pública con la capacidad de crecimiento de las compañías. Destacó también la solidaridad del tejido empresarial con las organizaciones de su entorno y su respuesta ante situaciones de emergencia.
Esther del Brío González recordó su trayectoria pionera en la introducción de la responsabilidad social corporativa en el ámbito académico español durante los años noventa. Explicó que este enfoque buscaba ampliar la responsabilidad de las compañías más allá de sus accionistas, incorporando los intereses de los trabajadores y otros colectivos vinculados a su actividad. No obstante, advirtió de que determinadas exigencias actuales, especialmente medioambientales, pueden comprometer la sostenibilidad financiera de las empresas si no se acompañan de criterios de viabilidad económica.
Desde la perspectiva universitaria, Orlando Isidoro Afonso Rodrigues defendió que garantizar la igualdad de oportunidades constituye una de las principales responsabilidades sociales de las instituciones académicas, especialmente ante la diversidad de contextos sociales y geográficos de sus comunidades. También destacó la importancia del trabajo digno y la conciliación entre la vida personal y profesional.
En el intercambio posterior, Alanís planteó la necesidad de extender el concepto de responsabilidad al conjunto de la sociedad y expresó su preocupación por el absentismo laboral y sus consecuencias sobre la competitividad. Rodrigues introdujo un contrapunto al recordar que también existen situaciones de sobrecarga laboral que invaden el tiempo personal de los trabajadores, por lo que abogó por atender ambos extremos.
Salamanca, puente para reforzar la cooperación entre Europa e Iberoamérica
Omar González señaló que, en un contexto internacional de incertidumbre y transformación económica, los vínculos culturales y el idioma compartido representan una oportunidad estratégica para fortalecer la cooperación entre Europa e Iberoamérica. En este escenario, destacó el papel de España y de la Universidad de Salamanca como espacios de conexión capaces de impulsar nuevas oportunidades de desarrollo.
Por su parte, Esther del Brío puso en valor la transferencia de conocimiento desde las universidades hacia las grandes empresas, aunque defendió la necesidad de intensificar el contacto directo entre investigadores, académicos y representantes del tejido productivo.
Estas reflexiones tuvieron continuidad durante el debate abierto con el público, en el que se destacó el potencial de los programas de formación dual para mejorar el conocimiento que los estudiantes tienen de la realidad empresarial. Entre las propuestas planteadas figuró la creación de un programa piloto que incorporase periodos obligatorios de formación en empresas como parte de los estudios universitarios, para acercar a los jóvenes al tejido productivo de su entorno y contribuir a la retención del talento.
También se planteó la conveniencia de incorporar una mayor presencia de empresarios en la actividad universitaria para reducir la distancia entre ambos ámbitos. El diálogo con los asistentes abordó, además, el significado del trabajo digno y la responsabilidad de las compañías en la creación de entornos laborales adecuados. Los representantes empresariales defendieron el clima laboral de sus organizaciones y subrayaron la necesidad de denunciar cualquier situación que vulnere los derechos de los trabajadores.
La sesión puso de manifiesto la importancia de mantener espacios de diálogo entre el ámbito académico y el empresarial para avanzar hacia modelos de desarrollo que integren competitividad, oportunidades laborales, responsabilidad social y transferencia de conocimiento.








