Más allá del duelo: los cementerios como espacios de arte, cultura y memoria

León se suma a las iniciativas para conocer a través de visitas guiadas y recorridos teatralizados la historia de una ciudad

Más allá del duelo: los cementerios como espacios de arte, cultura y memoria
Cementerio de León. (Foto: Ical)
Raquel de Blas/ Cristina García
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Los cementerios fueron durante mucho tiempo lugares reservados al duelo, al silencio y a la visita familiar. Sin embargo, en los últimos años muchos recintos históricos españoles han empezado a abrirse a una nueva dimensión: visitas guiadas, rutas nocturnas teatralizadas, conciertos y actividades didácticas que los presentan como espacios de cultura y memoria colectiva.

La festividad de Todos los Santos, el 1 de noviembre, acelera cada año esta transformación. Miles de familias acuden a limpiar lápidas, llevar flores y recordar a sus seres queridos, pero también se ha convertido en una oportunidad para descubrir que tras un panteón, una lápida o una escultura funeraria hay arquitectura, historia social, memoria política y biografías que explican la ciudad, publica EFE. 

España cuenta con más de una veintena de recintos incorporados a la Ruta Europea de Cementerios que el Consejo de Europa certificó como itinerario cultural en 2010. Desde Ciriego, en Santander, hasta Polloe, en San Sebastián; La Almudena, en Madrid; el Cementerio Inglés de Málaga, o el camposanto de Reus (Tarragona).

Entre sus tumbas y panteones también se puede leer la historia de una ciudad: sus desigualdades, sus movimientos artísticos, sus personajes ilustres y sus vidas anónimas. En torno a Todos los Santos, iniciativas como las que organizan en San Javier (Murcia), León, Salamanca y Reus invitan a descubrir ese patrimonio.

Las rutas nocturnas y teatralizadas son una de las fórmulas que mejor han conectado con nuevos públicos. No se trata únicamente de contar quién está enterrado en un lugar, sino de convertir el recorrido en una experiencia narrativa en la que un guía aporta el contexto histórico y artístico, mientras actores encarnan a vecinos relevantes o populares.

León: rescatar la memoria local

"La pretensión no era darle una nueva vida, sino mostrar todas las facetas de un cementerio", explica a EFE el gerente de la empresa de servicios funerarios en León (Serfunle), Fernando Salguero, sobre el origen de las rutas culturales que comenzaron en la capital en 2017.

Además de su función funeraria, reivindica el recinto como "un compendio de historia de la ciudad" porque lo que se busca es "rescatar del olvido" a quienes contribuyeron a construirla y acercar sus biografías también a las nuevas generaciones.

El itinerario de este año ha incluido nueve paradas dedicadas a personajes e instituciones, con explicaciones patrimoniales y escenas teatralizadas. "Hacemos una combinación de gente de la cultura, de la sociedad, pero también de gente popular", señala Salguero al recordar que uno de esos protagonistas ha sido "el señor que empezó a vender gaseosa en León".

Según Salguero, la asistencia ha pasado de unas decenas de personas en las primeras ediciones a 1.700 este año, con una presencia creciente de niños acompañados por padres o abuelos.

Recalca que el respeto guía la organización de la visita, en la que personal de Serfunle acompaña a los grupos y supervisa que nadie abandone el recorrido. "No podemos herir la sensibilidad de nadie ni alterar cualquier sentimiento", señala.

Conocer para conservar

Las visitas también han reforzado el cuidado del patrimonio leonés. El cementerio actual, inaugurado en 1932, conserva enterramientos trasladados del recinto anterior, algunos de elevado valor artístico, escultórico y arquitectónico, recuerda Salguero, que asegura que las visitas han contribuido a incrementar "el mayor cuidado y la mayor atención al estado de conservación".

Esa relación entre conocimiento y conservación atraviesa las tres experiencias. No se trata de borrar el duelo, sino de ensanchar las formas de recordar. Como sostiene el concejal de Cultura de San Javier, estas iniciativas permiten reconocer los camposantos como "espacios de memoria, de historia, de arte, de patrimonio", relata a EFE. 

"Es una forma de recordar a los ausentes y, al mismo tiempo, de proteger el legado material que permanece", concluye. 

De Unamuno a Rafael Farina en Salamanca

Hace un año que el Ayuntamiento de Salamanca puso en marcha las visitas guiadas gratuitas al cementerio San Carlos Borromeo, abierto en 1832, donde reposan figuras esenciales como Miguel de Unamuno, Filiberto Villalobos, Dorado Montero, Rafael Farina, Basilio Martín Patino o Agustín Casillas, cuyas tumbas y panteones ayudan a recorrer además dos siglos de cambios sociales y estéticos en las prácticas funerarias.

"Les cuento a los visitantes la parte histórico-artística del cementerio, sobre todo la historia del propio cementerio, las diferentes ampliaciones que tuvo, que explican a su vez la historia de la ciudad", cuenta a EFE Juan Ignacio García, arqueólogo e historiador y guía cultural de Salamanca.

Estas visitas guiadas han dado narración oral a un proyecto previo de señalización del cementerio, que localiza sus principales puntos de interés, un total de 39, como las tumbas de personajes ilustres, panteones de gran valor artístico y otros lugares destacados como la capilla, el crucero de San Cebrián, la cruz de los Irlandeses y el llamado Ángel de la Muerte.

El cementerio cerró su cupo en el año 2000, es decir, que ya no se ampliará más y solo lo usan como lugar de visita a familiares fallecidos quienes ya tenían alguien allí antes de esa fecha o poseen un lugar de entierro familiar, de manera que, salvo en estas fechas de Todos los Santos, ahora sobre todo lo visitan los asistentes a estas rutas guiadas.

"Es raro que alguien se acerque aquí a pasear por algunos cementerios. Yo sí voy a leer, a pensar, a escribir en esos lugares, la arquitectura de antes acompaña, a diferencia de la que se hizo después", considera García, que se encarga de las visitas y defiende que en España cambie la cultura en relación con estos espacios.

El experto pone como ejemplo Francia, donde algunos cementerios, como el del Père Lachaise de París, son una visita obligada para el turista en la ciudad, algo que aún en España cuesta, por una "relación de cierto tabú con la muerte" frente a lo que ocurre en otros países comparables.

"Quizás vaya cambiando. Las visitas las tenemos completas, la gente pregunta muchísimo, desde cuestiones realmente peculiares a otras más de forma y uso del cementerio", relata el guía, que en sus paseos culturales, de 25 personas, tiene gente de todas las edades, incluidos grupos de extranjeros o de jóvenes que participan en un programa municipal.

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