Las señales que delatan un mensaje fraudulento y que se repiten en las estafas que circulan por Salamanca

El phishing, según el Instituto Nacional de Ciberseguridad, consiste en hacerse pasar por una entidad legítima para llevar a la víctima hacia páginas falsas

Las señales que delatan un mensaje fraudulento y que se repiten en las estafas que circulan por Salamanca
El autor esTribuna
Tribuna
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Una llamada anuncia que un familiar ha ingresado de urgencia y pide acudir al hospital cuanto antes. Poco después llega un mensaje con el logotipo de un banco que asegura que la cuenta quedará bloqueada en unas horas.

Las historias cambian, pero el mecanismo casi nunca varía. Conocerlo a tiempo ayuda a frenar muchos intentos de engaño.

La prisa como arma

La primera señal es la urgencia. Los mensajes fraudulentos exigen actuar hoy o pagar antes de que expire un plazo, porque quien tiene prisa comprueba menos, y una entidad seria rara vez pide decisiones instantáneas por mensaje.

A la prisa se suma la suplantación. Bancos y centros sanitarios prestan su nombre a textos que copian logotipos y estilo, de modo que conviene que el correo electrónico de uso diario cuente con filtros que avisen de suplantaciones conocidas y con alias que eviten exponer la dirección principal.

Esa técnica se conoce como phishing y, según el Instituto Nacional de Ciberseguridad, consiste en hacerse pasar por una entidad legítima para llevar a la víctima hacia páginas falsas que imitan a las oficiales. 

Los delincuentes recurren a la ingeniería social, es decir, a captar la atención con una excusa creíble, y sus mensajes llegan tanto por correo como por SMS. En Salamanca hay un ejemplo muy reciente.

El caso del hospital

El aviso del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca lanzado el 21 de octubre advierte de llamadas en las que personas ajenas al centro se hacen pasar por el hospital para anunciar un ingreso inexistente.

El centro recuerda que sus llamadas a familiares se hacen a los teléfonos que pacientes o allegados facilitaron antes, sobre todo desde Urgencias o durante un ingreso. Recomienda no dar datos personales y contrastar la noticia con el propio familiar, y si las dudas persisten, llamar a su centralita, cuyo número oficial es el 923 291 100.

Miedo y enlaces sospechosos

El miedo empuja a responder antes de comprobar, y por eso funcionan tan bien los falsos ingresos o las multas inventadas.

Contraseñas y códos recibidos por SMS son datos que no suelen pedirse por mensaje, así que cualquier petición en ese sentido merece sospecha. También delatan al remitente las faltas de ortografía y los saludos genéricos del tipo «estimado cliente».

Los enlaces piden una pausa antes de pulsar. Conviene comprobar que su texto coincide con la dirección a la que apuntan y desconfiar de los que exigen iniciar sesión desde el propio mensaje.

Un gesto antes de responder

Con esas pistas, ante la duda, conviene parar y comprobar por otra vía. Llamar al número oficial que figura en la tarjeta o en la web de la entidad, o teclear a mano su dirección en el navegador, suele bastar para desmontar el engaño.

Si el intento ya se ha producido, lo indicado es no responder y eliminar el mensaje sin abrir enlaces ni archivos adjuntos.

Compartir estas pautas con padres o abuelos completa la protección, ya que los engaños de este tipo dependen del silencio y de la prisa, y pierden fuerza cuando alguien se detiene a preguntar.

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