Los pueblos más bonitos de Salamanca: seis municipios y diez años de Ciudad Rodrigo en la lista

La Alberca, Candelario, Ledesma, Miranda del Castañar y Mogarraz completan una nómina marcada por su patrimonio, arquitectura y tradición

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Los pueblos más bonitos de Salamanca: seis municipios y diez años de Ciudad Rodrigo en la lista
Catedral de Ciudad Rodrigo.
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 6 min.

Hay pueblos que llevan siglos acumulando razones para ser visitados y otros que, además, han conseguido incorporarse a una red que pone el foco precisamente en esa combinación de patrimonio, conservación, identidad y belleza. En Salamanca son seis los municipios que forman parte de Los Pueblos Más Bonitos de España: La Alberca, Candelario, Mogarraz, Miranda del Castañar, Ledesma y Ciudad Rodrigo.

Este último está de aniversario ya que en 2026 se cumplen diez años de la incorporación de Ciudad Rodrigo a la asociación, una década en la que la localidad ha compartido espacio con otros enclaves españoles seleccionados por el valor de sus conjuntos urbanos, su patrimonio y la conservación de sus señas de identidad. La propia asociación ha celebrado a Ciudad Rodrigo entre los ocho municipios que entraron en la red en 2016 y que ahora cumplen su primera década como miembros.

Pero ¿qué significa exactamente formar parte de esta lista?

Mucho más que una lista de pueblos bonitos

Los Pueblos Más Bonitos de España es una asociación que nació con el objetivo de poner en valor el patrimonio de pequeños municipios y contribuir a su promoción turística, siguiendo el modelo de otras redes internacionales de pueblos con especial interés patrimonial. La pertenencia no responde únicamente a que un lugar resulte atractivo a primera vista. La filosofía de la asociación gira en torno a la conservación del patrimonio, el cuidado del casco urbano, la arquitectura tradicional, el respeto por el entorno y la existencia de elementos culturales e históricos que otorguen al municipio una identidad propia. En otras palabras, no se trata simplemente de hacer una clasificación de los pueblos que alguien considera más bonitos. Se trata de una red de municipios que reúnen determinadas características patrimoniales y que asumen también el compromiso de conservarlas y ponerlas en valor. 

La presencia salmantina en Los Pueblos Más Bonitos de España resulta especialmente significativa porque no responde a un único modelo. La Alberca representa la arquitectura serrana y la fuerza de una tradición conservada durante generaciones. Candelario, la adaptación de la arquitectura a la montaña. Mogarraz, la integración entre paisaje y arquitectura tradicional. Miranda del Castañar, la huella medieval de una villa amurallada. Ledesma, la superposición de siglos de historia. Y Ciudad Rodrigo, el carácter monumental de una ciudad fronteriza.

Seis municipios y seis formas diferentes de explicar por qué un lugar merece ser conservado.

Y quizá ahí esté la clave de esta lista. Más allá del reclamo turístico que supone aparecer bajo el sello de Los Pueblos Más Bonitos de España, lo que se pone en valor es algo más difícil de construir y mucho más fácil de perder: la identidad de un pueblo cuando todavía puede reconocerse en sus calles, en sus casas, en sus plazas y en su paisaje.

En el caso de Ciudad Rodrigo, diez años después de su incorporación, la efeméride sirve para recordar precisamente eso. La distinción llegó en 2016, pero los motivos que la hicieron posible llevaban allí muchos siglos.

La Alberca, la pionera salmantina

La primera parada hay que hacerla en la Sierra de Francia. La Alberca forma parte de la asociación desde 2014 y es, además, uno de los grandes referentes patrimoniales de la provincia.

Su reconocimiento no empezó con esta asociación. En 1940 fue declarado Conjunto Histórico-Artístico, siendo el primer pueblo español en recibir esta consideración. La propia asociación destaca precisamente la conservación de su trama urbana y de la arquitectura tradicional serrana, junto con unas tradiciones que han pasado de generación en generación.  La plaza Mayor porticada, las casas con entramado de madera, las calles estrechas y empedradas y los característicos balcones convierten el paseo por La Alberca en una aproximación a una forma de construir y de vivir que ha conseguido mantenerse reconocible durante siglos.

Su inclusión en la asociación, por tanto, no llegó a un pueblo que acabara de descubrir su atractivo. Llegó a un municipio que llevaba décadas siendo reconocido por la conservación de su patrimonio.

Candelario, piedra y arquitectura de montaña

También en el entorno de la Sierra de Béjar aparece Candelario, otro de los grandes ejemplos de arquitectura popular salmantina. Aquí la peculiaridad está, en buena medida, en la propia configuración del pueblo. El casco urbano se adapta a una ladera y sus calles siguen las pendientes del terreno, creando una fisonomía muy característica. La asociación destaca su especial estética y el hecho de ser uno de los núcleos mejor conservados de la provincia. Las casas de piedra, las calles estrechas, las regaderas que recorren el municipio y elementos tan singulares de su arquitectura tradicional como las batipuertas explican buena parte de ese atractivo.

Candelario representa así una de las claves de la lista: no solo importa la existencia de un monumento concreto, sino el conjunto, la armonía del casco urbano y la capacidad de conservar una arquitectura vinculada a la vida cotidiana.

Mogarraz, un pueblo detenido en la Sierra de Francia

No muy lejos se encuentra Mogarraz, donde patrimonio y paisaje forman prácticamente una misma cosa. La asociación subraya su condición de Conjunto Histórico y Artístico y su ubicación en el Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia, dentro de la Reserva de la Biosfera. Su aislamiento histórico contribuyó a conservar una arquitectura tradicional en la que se mezclan piedra, madera y entramados.

Su origen medieval y la conservación de buena parte de su arquitectura civil y militar forman parte de sus principales atractivos. A ellos se suman elementos muy reconocibles, como sus fuentes tradicionales o la particular presencia de retratos en las fachadas de algunas viviendas. Mogarraz aporta, por tanto, otro ingrediente a la particular receta salmantina: un paisaje protegido y una arquitectura que parecen formar parte de la misma historia.

Miranda del Castañar, villa entre murallas

En la misma comarca se encuentra Miranda del Castañar, una de las estampas medievales más reconocibles de la provincia. La asociación la define como una auténtica joya medieval en las faldas de la Sierra de Francia. Su castillo, construido en el siglo XV, las murallas y las puertas medievales configuran buena parte de la personalidad de la villa. 

El conjunto se completa con la iglesia, la ermita y una plaza de toros considerada entre las más antiguas de España. Aquí el visitante se encuentra con una localidad en la que el pasado medieval no aparece como un elemento aislado, sino como parte de la propia estructura urbana. Es precisamente esa conservación del conjunto histórico la que explica su presencia en la red.

Ledesma, historia al oeste de Salamanca

El recorrido por los municipios salmantinos de la asociación conduce también hasta Ledesma, al noroeste de la provincia. Su historia se remonta mucho más atrás que la de buena parte de las construcciones que hoy definen su perfil. El municipio conserva restos de época romana y un conjunto medieval en el que sobresalen sus murallas del siglo XII.

La asociación pone también el acento en su puente, su iglesia de Santa María la Mayor y el entramado histórico de la villa.  Ledesma aporta así una característica diferente al conjunto salmantino: el diálogo entre distintas épocas históricas. Desde Roma a la Edad Media y la arquitectura posterior conviven en un municipio cuya posición estratégica junto al Tormes explica buena parte de su pasado.

Y Ciudad Rodrigo cumple diez años

La localidad mirobrigense entró en Los Pueblos Más Bonitos de España en 2016 y diez años después, la asociación la incluye entre los municipios que cumplen una década dentro de la red junto a Torazu, Liérganes, Laguardia, Peñalba de Santiago, Sepúlveda, Sos del Rey Católico en la Este y Zuheros en la Sur.

En su caso, los argumentos patrimoniales resultan especialmente evidentes ya que Ciudad Rodrigo es una ciudad fronteriza marcada durante siglos por su posición frente a Portugal. Su recinto amurallado, la catedral, el castillo y los palacios forman parte de un conjunto histórico en el que las diferentes etapas de su pasado permanecen visibles.

La propia asociación resume su personalidad a través de tres elementos: la piedra dorada, la muralla y la catedral, a los que se suman las huellas de su pasado romano y su condición histórica de ciudad fronteriza de manera que diez años después de su incorporación, Ciudad Rodrigo comparte así una red con municipios de características muy diferentes, pero unidos por una misma idea: conservar aquello que hace reconocible a cada lugar.

 

 

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