La provincia ya acumula dos brotes confirmados en Paradinas de San Juan y Rágama mientras la Junta prepara la vacunación obligatoria en todas las granjas avícolas
Una granja de gallinas ponedoras, nuevo foco en Salamanca de la enfermedad de Newcastle
La provincia ya acumula dos brotes confirmados en Paradinas de San Juan y Rágama mientras la Junta prepara la vacunación obligatoria en todas las granjas avícolas
Salamanca vuelve a situarse entre las provincias afectadas por el avance de la enfermedad de Newcastle tras la confirmación de un nuevo foco en una explotación avícola de Paradinas de San Juan, un municipio que se encuentra muy próximo a Rágama, donde ya se había detectado otro brote días atrás.
Con esta nueva confirmación, la provincia suma ya dos focos oficiales, una situación que mantiene en alerta tanto a las autoridades sanitarias como al sector avícola, ante el continuo avance del virus en Castilla y León.
La explotación afectada alberga 10.600 gallinas ponedoras y, según ha informado el Ministerio de Agricultura, ya había recibido cuatro dosis de vacuna frente a la enfermedad. Pese a ello, los análisis realizados por el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete confirmaron mediante pruebas PCR la presencia de una cepa velogénica, considerada la variante más agresiva del virus.
Tras detectarse el caso, se activó el protocolo sanitario habitual, que incluye la inmovilización de la explotación, el sacrificio de las aves afectadas, la eliminación del material que pudiera favorecer la transmisión del virus y la creación de zonas de restricción alrededor del foco para evitar nuevos contagios.
Mientras Salamanca incorpora este nuevo caso, la enfermedad continúa extendiéndose por Castilla y León. La comunidad alcanza ya los 26 focos confirmados, con 1.690.017 aves afectadas por las medidas sanitarias aplicadas en las explotaciones incluidas dentro de las zonas de control.
El mayor número de brotes continúa concentrándose en la provincia de Valladolid, aunque el virus también mantiene presencia en Segovia, Zamora y Ávila, lo que refleja una expansión que obliga a reforzar las medidas de vigilancia en todo el territorio autonómico.
Ante esta evolución, la Junta de Castilla y León ha decidido endurecer la estrategia de prevención. Actualmente, la vacunación es obligatoria en todas las explotaciones de producción y reproducción situadas dentro de las zonas de restricción y, a partir del 1 de septiembre de 2026, la medida se extenderá a todas las granjas avícolas de la comunidad que no sean de autoconsumo. El objetivo es garantizar un nivel suficiente de protección mediante la administración de, al menos, dos dosis.
Por otra parte, el Ministerio ha precisado que la secuenciación genética del virus detectado en Castilla y León corresponde al genotipo VII.2, distinto del identificado en los brotes registrados anteriormente en la Comunidad Valenciana. Este dato permite descartar, por el momento, una relación epidemiológica entre ambos episodios.
Las autoridades insisten en que la mejor herramienta para contener la enfermedad sigue siendo el cumplimiento estricto de las medidas de bioseguridad, el control sanitario permanente de las explotaciones y la comunicación inmediata de cualquier sospecha compatible con la enfermedad para frenar su propagación entre granjas.
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