Risas, verduras y reflexión en el estreno de 'El que se pica, ajos mastica'

La Plaza Barcelona se llena de huerta, humor y convivencia en el estreno de Saldaña y Carioca

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Fotos: Arai Santana
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 2 min.

La compañía salmantina Saldaña y Carioca inaugura una nueva propuesta familiar dentro del programa 'Cultura en los parques', con una obra que invita a reflexionar sobre la convivencia y la aceptación de las diferencias a través del humor y el teatro infantil. La mañana en la Plaza Barcelona arrancó con ese ambiente propio de los espectáculos al aire libre: familias buscando sombra, niños inquietos esperando que 'empiece ya' y esa mezcla de ruido y expectativa que solo los parques convertidos en escenario saben generar. Cuando el reloj se acercó a las 12:00, todo se fue ordenando sin prisa, como si el propio espacio supiera que iba a ocurrir algo especial.

Con el estreno de 'El que se pica, ajos mastica', la compañía Saldaña y Carioca volvió a hacer lo que mejor sabe: transformar lo cotidiano en relato escénico cercano, reconocible y cargado de humor. Desde los primeros minutos, la obra dejó claro su lenguaje: personajes sencillos, exageraciones justas y un juego constante con el público infantil, que respondía entre risas y comentarios espontáneos.

La historia, ambientada en una huerta aparentemente tranquila, pronto se convirtió en un pequeño conflicto vegetal. La llegada de unos tomates 'distintos' rompe la armonía de ajos, cebollas y calabazas, que reaccionan con desconfianza y rechazo. Lo que podría haber quedado en una fábula ligera se fue ampliando con naturalidad hacia un mensaje más profundo: el miedo a lo diferente y la resistencia inicial a lo nuevo.

Hubo momentos especialmente celebrados, sobre todo cuando la interacción con los espectadores rompía la cuarta pared y convertía la plaza en parte activa de la historia. No era solo mirar, sino participar. Y en ese intercambio, la obra ganaba ritmo y complicidad.

El desenlace, sin necesidad de grandes artificios, cerró el círculo con un mensaje claro: la convivencia no se impone, se construye. Y hacerlo desde una huerta habitada por hortalizas que discuten, dudan y aprenden resulta tan sencillo como eficaz.

La propuesta se enmarca en el programa 'Cultura en los parques', que sigue llevando el teatro a los barrios y devolviendo a las plazas su función más antigua: ser lugar de encuentro. En esta ocasión, Saldaña y Carioca volvió a demostrar por qué lleva años consolidada en el panorama familiar salmantino, combinando narración, teatro y un humor que no subestima a su público.

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