Sucedió a primera hora de este domingo en la plaza de Monterrey
"Pensamos que todo tiene que ser como ‘La casa de la pradera’ y no es así. Nos cuesta afrontar problemas"
Proyecto Hombre ha ganado el Premio Castilla y León de Valores Humanos y Sociales. Su presidente, Manuel Muiños, chala sobre la labor de dicha organización
Asegura que el Premio Castilla y León de Valores Humanos y Sociales es un "reconocimiento" que Proyecto Hombre no esperaba, pero también supone renovar un compromiso con la sociedad castellana y leonesa con el trabajo diario al servicio de las personas que lo "pasan mal" por el mundo de las adicciones. Manuel Muiños (Redondela, Pontevedra, 1966) es el presidente nacional de la Asociación Proyecto Hombre y de Proyecto Hombre Salamanca, una entidad que se ha convertido en un referente en el tratamiento de adicciones y la rehabilitación de personas afectadas por ellas. Este galardón, apunta a la Agencia Ical, es compartido con las cinco organizaciones que operan en la Comunidad como la Fundación Alcándara (Salamanca), la Fundación Aldaba (Valladolid), la Fundación Candeal (Burgos), la Fundación CALS (León) y la Fundación Proyecto Joven (León).
P - ¿Dónde radica el éxito del Proyecto Hombre?
R - Radica precisamente en el trabajo grupal. Aunque hay un seguimiento y una adaptación individual a cada persona, se trabaja de manera grupal, tanto en los programas ambulatorios como en los residenciales. También, en ese acompañamiento que hacemos desde el principio hasta el final. Un usuario no es alta terapéutica hasta que no tiene resuelto el ocio y el tiempo libre de una manera sana y saludable, el ámbito familiar, el afectivo, el laboral y su espacio para vivir. Cuando todo esto está funcionando durante un tiempo, entonces es alta terapéutica.
P - ¿Qué se siente cuando se da una alta terapéutica?
R - La mayor satisfacción y una gran alegría porque es el triunfo de una persona. Es el reconocimiento a un trabajo bien hecho durante el tiempo que ha necesitado pero con gran esfuerzo, ya sea en un programa ambulatorio o residencial. Cambiar de estilo de vida no es fácil, ya que significa romper con unos planteamientos que has llevado durante muchos años, cambiarlos totalmente, empezar de cero y creer que otra vida es posible.

P - ¿Supone una gran satisfacción poder reconstruir vidas rotas?
R - Los propios usuarios de nuestros programas son los que reconstruyen sus vidas. Nosotros acompañamos y hacemos el camino junto a ellos. Es una satisfacción ver cómo reconstruyen, reconducen y resetean su vida por que son hombres y mujeres que, al final del camino, hemos integrado, de una manera sana y saludable, en la sociedad. Es nuestra razón de ser para que puedan ser felices y vivir en paz.
P - ¿Hay temor a la recaída?
R - Contamos con la recaída a lo largo del proceso terapéutico, ya sea una o varias. Una vez que la persona ha hecho todo el proceso y lo ha terminado, la recaída es mucho más difícil. Posteriormente, hay un acompañamiento y un seguimiento durante un tiempo prudencial.
La paz, la tranquilidad y la serenidad que se logra con el fin de la adicción es difícil de cuantificar económicamente
P - ¿Es un gasto o una inversión?
R - Siempre, de una inversión. Una inversión porque se logra que una persona que se reconstruya y eso es una riqueza y una ganancia para ella misma y su entorno familiar y social. No solo porque el consumo activo requiere conseguir el dinero, que en ocasiones se logra de manera bastante inadecuada. También está el desgaste anímico de las personas, con sufrimiento, dolor, angustia, incertidumbre así como tensiones con familiares y amigos. Hablamos de una persona muy disruptiva en la sociedad. La paz, la tranquilidad y la serenidad que se logra con el fin de la adicción es difícil de cuantificar económicamente pero hay que tenerlo muy en cuenta.
P - ¿Contáis con suficientes apoyos por parte de las administraciones públicas?
R - Nosotros llegamos hasta donde llegamos. Cuantos más recursos tengamos más respuesta podemos dar. No vamos a solucionar el mundo y somos conscientes de que hay otras muchas necesidades. La realidad es que se ha ido de menos a más y se ha mejorado mucho, tanto en la calidad como en la respuesta, desde que arrancó Proyecto Hombre en 1980. Hay quien puede decir que siempre estamos llorando, pero es porque queremos dar pasos hacia adelante ya que el problema de las adicciones se complica, con diferentes perfiles y escenarios muy cambiantes. Y eso requiere de una mejor y una rápida respuesta.
P - ¿Está la sociedad preparada para superar los miedos y perjuicios hacia los colectivos con los que trabaja Proyecto Hombre?
R - No. Hay mucha tarea por hacer. Hablamos mucho de valores, solidaridad, respeto, tolerancia y mil cosas, pero, luego, hay muchas incoherencias y contradicciones. Cuando la gente se encuentra, cara a cara, con la realidad te das cuenta de que nos queda mucho.
La estructura familiar ha cambiado mucho y muchas unidades están muy desbordadas y se ven superadas por que las adicciones son diferentes
P - ¿Es fundamental la implicación de las familias en todo el proceso?
R - El trabajo con las familias es un pilar fundamental en la terapia. Su presencia es importante en cualquiera de los programas, se les presta apoyo y se les forma para que cuentan con las herramientas necesarias para afrontar la realidad que tienen. Mi duda es si se ha ido de menos a más o de más a menos porque la estructura familiar ha cambiado mucho y muchas unidades están muy desbordadas y se ven superadas por que las adicciones son diferentes. Son incapaces de asumir o de afrontar las situaciones, por lo que necesitan más apoyo y más ayuda que antes.
P - ¿Y cuando no hay seres queridos cerca?
R - Cuando no los hay, tenemos que hacerles sentir la familia de Proyecto Hombre para tirar hacia delante.
P - ¿Qué papel juega la prevención?
R - También se ha mejorado mucho en prevención pero necesitamos mejorar, porque el consumo sigue presente. Por eso es muy importante que tengamos conciencia y que trabajemos la prevención de las adicciones entre todos, a nivel escolar, familiar y laboral. Creo que en Castilla y León se hace una buena prevención, pero hay que seguir. Si queremos que la sociedad mejore y no vaya a peor en el mundo de las adicciones, hay que estar muy atentos a las realidades. Apuesto por hacer una prevención desde el encuentro con el otro.
Al trabajar con este tipo de usuario con problemas de salud mental llega un momento en que se da el alta terapéutica de la adicción pero el problema mental sigue presente. Entonces, ¿qué hacemos con esta persona?
P - ¿Es un problema para vosotros trabajar con personas con problemas de salud mental?
R - No es un problema. Tratamos a personas con dificultades y trabajaremos todo lo que podamos y más. El problema radica cuando las instituciones no saben dónde derivar a estas personas con problemas de salud mental y lo justifican por el consumo de drogas, por lo que los envían a centros de tratamientos de adicciones. Pero el problema real puede ser mental. De ahí la necesidad de ser serios y discernir para buscar los recursos de salud mental, que son insuficientes. Al trabajar con este tipo de usuario, llega un momento en que se da el alta terapéutica de la adicción pero el problema mental sigue presente. Entonces, ¿qué hacemos con esta persona?, ¿cómo la acompañamos?, ¿quién nos da la continuidad?, ¿dónde le derivamos?, ¿su familia está capacitada para poder acogerla?
P - ¿Cómo se aborda el cambio de perfil de consumo y del consumidor?
R - Con la mejora de los profesionales, el conocimiento y la formación para poder dar una respuesta adecuada, sin olvidar que hay que escuchar mucho y acompañar a la persona. Es clave no olvidar que trabajamos con personas. El síntoma de la adicción es que algo no funciona bien.
P - ¿Se sienten desbordados ante las nuevas adicciones, tanto con sustancias como sin sustancias?
R - Es una realidad que está ahí, que nos adelanta por la derecha y por la izquierda y por arriba y por abajo, pero tenemos que estar más atentos que nunca y contar con la formación adecuada para responder con toda la prontitud posible pero sin perder la calma. Tampoco hay que agobiarse ni angustiarse.
P - Entre esas nuevas adicciones, el abuso de pantallas, ¿verdad?
R - Es un tema triste, duro y complejo, que tiene unas consecuencias a veces más duras de lo que pensamos por que se sufre muy el silencio, muy de puertas para adentro. Hay muchachos encerrados encerrados en sus habitaciones que no se relacionan, para nada, en el entorno familiar, lo que genera una distorsión importante en las relaciones personales, familiares y sociales. Y las pocas relaciones que tienen son ficticias, a través de las redes sociales, de engaño y de mentira. Además, muchas veces lleva a situaciones de violencia muy complicadas en casa.
P - ¿Cómo la violencia filioparental?
R - Violencia filioparental pero también de género y otras violencias están muy relacionadas con el mundo de las adicciones, porque si las cuentas no cuadran, las cosas no salen como uno quiere, al final, descargan su malestar contra quien está al lado.
P - ¿Preocupa el consumo de alcohol, tabaco, cannabis e hipnosedantes entre los adolescentes y los jóvenes?
R - Miramos mucho a las nuevas adicciones y parece que nos olvidamos de las de siempre, que siguen ahí. Son sustancias que no entienden de edad ni de código postal, por que son como una mancha de aceite que extiende y puede tocar a cualquiera. Y la sociedad no acaba de entenderlo porque, en cualquier momento, puedo ser yo.
Vivimos en un mundo que, a veces, es muy superficial y nos cuesta mucho sentir y afrontar los problemas. Pensamos que todo tiene que ser como 'La casa de la pradera' y esto no es así
P - ¿Y cómo se afronta?
R - Con trabajo y escucha. También hay que pensar en las alternativas que damos hoy a la gente para el ocio, el tiempo libre y la diversión. Al final, tiene mucho que ver con el crecimiento personal de cada individuo, la madurez y la formación. Vivimos en un mundo que, a veces, es muy superficial y nos cuesta mucho sentir y afrontar los problemas. Pensamos que todo tiene que ser como 'La casa de la pradera' y esto no es así. Además, necesitamos momentos de convivencia y encuentro real. Sorprende la necesidad de ser escuchados que tienen nuestros jóvenes y no tan jóvenes, porque vivimos un mundo muy de apariencia.
P - ¿Es un problema que la sociedad y los padres toleren, permiten e incluso compartan el alcohol con sus hijos pese a ser menores de edad?
R - Cuando normalizamos lo que no es ni medio normal, se convierte en un problema o cuando menos en una dificultad por que el alcohol tiene una alta tolerancia social. Se normaliza el uso y el abuso del alcohol y otras sustancias y al final las invisibilizamos porque pensamos que forma parte del paisaje y esto no va así. Es necesario incidir en la forma de relacionarnos y de normalizar consumos y comportamientos que no son los más adecuados.
P - ¿Por qué las familias no demandan ayuda por el consumo de alcohol pese a que su consumo es problemático?
R - Demandan ayuda, pero deberíamos hacerlo mucho antes. En ocasiones, los padres no quieren ver o enterarse del problema porque les duele, tienen un sentimiento de culpa y consideran que han fallado. Creo que estamos concienciando de que no hay que tener ni miedo ni sentir vergüenza por que es una realidad que le puede pasar a cualquiera. La gente es consciente de que cuanto antes se haga, mejor.
Proyecto Hombre ha ganado el Premio Castilla y León de Valores Humanos y Sociales. Su presidente, Manuel Muiños, chala sobre la labor de dicha organización
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