Tender manos para liberar a otras del yugo digital: la educación, clave para prevenir la adicción al móvil

Esta problemática está llevando a más personas a pasar por las consultas psicológicas para tratar de abordar la lucha contra un aparato que llevamos siempre a mano

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Tender manos para liberar a otras del yugo digital: la educación, clave para prevenir la adicción al móvil
Una joven con un teléfono móvil (Foto: EFE)
El autor esManel Pacho
Manel Pacho
Lectura estimada: 3 min.
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Sacar el móvil, mirar la pantalla y darse cuenta de que no se sabe para qué se había cogido; estar viendo una película o una serie y encontrarse con el teléfono en la mano al mínimo descuido; estar intranquilo si se queda sin batería; o usarlo constantemente mientras se está descansando. Esas son algunas de las señales de alerta para saber si alguien tiene una adicción con el teléfono móvil y así lo explica el psicólogo salmantino Javier Barreiro, quien analiza para Tribuna Salamanca esta problemática que se encuentra en auge.

No son pocos los que entran en una consulta para intentar solucionar este problema. Muchos de ellos lo hacen acompañados, como es el caso de los adolescentes, quienes tienen en sus padres a dos figuras que localizan que pasa algo y que la ayuda pueda ser necesaria. Porque una mano tendida nunca sobra. El propio Barreiro reconoce que el crecimiento de esta problemática "ha sido totalmente exponencial" y que, incluso, "la pandemia parece que ha sido como un disparador para todas estas cosas".

Sin embargo, el problema puede surgir en todas las franjas de edad. "Muchas veces vemos a los adolescentes y decimos 'qué mal uso hacen', pero nosotros como adultos estamos haciendo un uso muy parecido y además somos un ejemplo bastante malo para los adolescentes", puntualiza Barreiro. Sin embargo, la percepción que se tiene sobre la adicción al móvil es "menor" entre los jóvenes, puesto que a dicha edad "no hemos desarrollado todos los recursos mentales suficientes como para ser conscientes de todo", aunque el ritmo vital hace que nos vayamos "metiendo en una serie de rutinas que al final hace que no seamos tan conscientes de esa percepción y acabemos metidos en esta adicción".

El psicólogo salmantino Javier Barreiro.

Lo que se esconde detrás de la pantalla

El uso compulsivo del teléfono móvil puede entrañar otros problemas más escondidos. "Es muy importante saber qué es lo que hace que se mantengan las dependencias", explica Barreiro, quien recalca que el teléfono "cumple con algunos de esos criterios que hacen que se mantenga esa dependencia" como es el refuerzo intermitente.

"Nunca sabes cuándo va a llegar la recompensa y esa recompensa se produce a día de hoy en formato likes", puntualiza, dejando claro que esto "engancha" y que las redes sociales y los juegos permiten conseguir "una descarga muy rápida de dopamina, la hormona del placer". Esta combinación se une también al denominado 'FOMO' -siglas en inglés de -miedo a perderse algo-, ese miedo a quedarse fuera de lo que ocurre y no enterarse de lo que se está hablando en la red.  Estos factores pueden esconderse detrás de la adicción al teléfono, pero también la evitación emocional. No querer enfrentarse a un sentimiento puede llevar a algunas personas a 'desconectarse' a través de la pantalla.

La educación, un eje fundamental para intentar poner remedio

"¿Qué función está cumpliendo en uso del móvil?". Dicha pregunta la lanza al aire Javier Barreiro al ser cuestionado sobre cómo enfocar el problema y cómo remediarlo. Los límites son un aspecto fundamental en esta lucha y destaca algunos ejemplos como evitar tenerlo por la noche, ya que "tiene una incidencia directa con el insomnio"; evitar meterlo en la habitación antes de dormir; establecer horarios para su uso; o tener espacios sin pantalla.

Sin embargo, la diferencia de edad puede ser importante entre los usuarios. "Una persona que ha tenido un espacio de su vida sin móvil conoce y sabe que hay otra serie de recursos, pero a alguien que ha crecido siempre con el móvil hay que dotarle de ellos". Esta frase deja claro que no todo el mundo cuenta con las mismas vivencias y conocimientos, por lo que la educación es clave.

"Hay varias líneas de intervención que serían súper importantes y una es la educación en la gestión emocional. Para eso los adultos tendríamos que saber hacerlo, sería importantísimo que se diseñe en el colegio la educación sobre el buen uso, no solamente el mal uso, de los móviles, educación emocional y digital", sentencia Barreiro, quien destaca a su vez que hay que tener cautela con las redes sociales, ya que "tienen una intención y es generar más adicción, generar más enganche porque eso es lo que les da dinero". Por ello, sentencia que sería clave promover "espacios y actividades de desconexión donde no se permita el uso de móviles tanto para adolescentes como para adultos".

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