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Gasolina, luz y gas se disparan: cómo evitar que la guerra vacíe tu bolsillo
La OCU alerta de fuertes subidas en energía y carburantes y recomienda comparar precios, revisar contratos y cambiar hábitos para reducir gastos
El impacto de los conflictos internacionales vuelve a sentirse con rapidez en el bolsillo de los consumidores. En los últimos días, el precio de los combustibles, la electricidad y el gas ha experimentado fuertes subidas, lo que amenaza con encarecer de forma significativa el coste de vida de miles de hogares.
Coincidiendo con el Día Mundial de los Derechos del Consumidor, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha puesto sobre la mesa varias recomendaciones para contener el gasto. Su portavoz, Enrique García, insiste en que comparar precios, revisar contratos y modificar algunos hábitos de consumo puede marcar una diferencia importante a final de mes.
El coche, uno de los gastos que más se dispara
Uno de los efectos más visibles del encarecimiento energético se observa en las estaciones de servicio. En apenas una semana, la gasolina ha subido de media 12,5 céntimos por litro (un 8,4 %), mientras que el diésel se ha encarecido 24,1 céntimos (un 16,6 %), según cálculos de la OCU.
Ante este escenario, la organización recomienda reducir el uso del coche siempre que sea posible, apostando por el transporte público o por compartir vehículo en los desplazamientos habituales. Cuando no existe alternativa, el consejo es claro: comparar precios entre gasolineras. Las diferencias entre estaciones pueden ser notables y utilizar aplicaciones de búsqueda o comparadores puede suponer un ahorro considerable.
Las gasolineras de bajo coste y las situadas en supermercados suelen ofrecer precios más bajos, aunque en esta ocasión han sido también las que más rápido han trasladado las subidas, llegando a incrementos de hasta 37 céntimos por litro. Además, la competencia en la zona también influye: las estaciones cercanas a estas opciones suelen ajustar más sus tarifas. La organización denuncia que el sector está reproduciendo lo que se conoce como 'efecto cohete': cuando el precio del petróleo sube, los carburantes lo reflejan de inmediato; sin embargo, cuando baja, el descenso en las estaciones llega mucho más lentamente.
Por este motivo, la OCU ha presentado una denuncia ante las autoridades de competencia al considerar que podrían existir incrementos injustificados en los márgenes comerciales si se demostrara coordinación entre empresas o prácticas no equitativas.
La luz podría subir cerca de un 30 %
El encarecimiento del gas también está teniendo un fuerte impacto en el mercado eléctrico. Las estimaciones de la OCU apuntan a que la factura media de electricidad podría aumentar cerca de un 30 % en marzo. En términos prácticos, esto supondría pasar de unos 63 euros de media en febrero a alrededor de 82 euros en marzo para los usuarios con tarifa regulada. Ante esta situación, la organización plantea dos posibles estrategias:
- Mantener la tarifa regulada (PVPC) para quienes prefieren estabilidad y no desean analizar el mercado.
- Buscar ofertas en el mercado libre, donde algunas tarifas aún se sitúan por debajo del PVPC, aunque advierten de la necesidad de revisar bien las condiciones y posibles cláusulas de revisión de precios.
En el caso del gas, la recomendación es más clara: la tarifa regulada TUR sigue siendo, en muchos casos, más barata que las ofertas del mercado libre, aunque el impacto será menor ahora que el invierno termina.
Alimentación: el ahorro puede llegar al 19 %
La cesta de la compra todavía no ha reflejado plenamente el aumento de los costes energéticos, pero los expertos no descartan que se produzcan subidas en los próximos meses. Para reducir el gasto en alimentación, la OCU propone tres claves:
- Comparar supermercados, ya que elegir el más barato puede suponer un ahorro de hasta el 19 % anual.
- Analizar el precio por kilo o litro, en lugar del precio total del producto.
- Sustituir productos por alternativas más económicas, como cambiar cortes de carne más caros por otros más asequibles.
La conclusión de la organización es clara: en un contexto de incertidumbre energética y tensiones internacionales, la información y la comparación se convierten en las principales herramientas de los consumidores.
Pequeños cambios en movilidad, energía o alimentación pueden traducirse en un ahorro significativo a lo largo del año, especialmente en momentos en los que los precios reaccionan con rapidez a cualquier crisis internacional.
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