La conductora, de 47 años, fue atendida por los servicios de emergencia tras sufrir un traumatismo en la espalda
Un "machaca" con discapacidad intelectual y el encierro como un "animal": inicio del juicio de Chamberí
Los tres acusados se han sentado en el banquillo de la Audiencia Provincial con penas de hasta 12 años como petición
El juicio por la retención de una mujer en Chamberí durante cinco meses de 2024 ha arrancado este mismo miércoles. Con tres acusados y un testigo en el banquillo de la Audiencia Provincial de Salamanca, el testimonio de la víctima, con discapacidad intelectural y deterioro cognitivo, ha captado la mayor parte de la atención.
La mujer -entonces de 59 años- ha comparecido por vía telemática y ha explicado que conoció a los acusados -un hombre y una mujer- porque "vivía en la calle y un día me dijeron que fuera a su casa, que las injusticias ella no las aguantaban y me llevó a su casa". Un ofrecimiento que llegó el 4 de junio, tras la muerte de su marido, y que arrancó con buen trato en un primer momento, pero que todo cambió "muy deprisa" y dejaron de darle de comer y beber. Una pareja a la que se unió un colaborador, a quien la víctima tildó ante los policías como "machaca" y que presenta cierta discapacidad intelectual, según los peritos.
"Me pusieron en el patio y estaba con una manta en el suelo, me tiraba horas y horas porque no me sacaban", ha explicado ante el juez, asegurando que "no tenía llave" y no le permitían salir de la casa. Cinco meses de sufrimiento en los que se mudaron tres veces de lugar y en los que los acusados se aprovecharon del dinero de la víctima sin su consentimiento, tras falsificar su firma para cambiarla a de banco y utilizar su tarjeta, según afirmó.
Preguntada por sus salidas a la calle, la víctima ha explicado que "había un parque y me sacaban cinco o diez minutos, un día sí y un día no". Tal fue el desgaste físico, que acabó sin fuerzas y cuando cambiaron de piso no podía moverse por sí misma. Una nueva vivienda donde "no había puertas, ventanas, luz... No había nada", ha detallado, incidiendo en que al principio podía moverse por el piso, pero que al decir que quería irse fue amenazada con "una pistola pequeña en la sien".
Durante esos cinco meses, la acusada fue llevada a Plasencia y "no me quedó más remedio", quedando encerrada en un garaje, pasando hambre y sed, teniendo que llegar a beber "mi propio orín". Un mes en tierras extremeñas que acabó con un regreso a Salamanca en el que continuó "empeorando" la situación con las personas que la tenían retenida.
"Me salió un bulto en el pecho y pedí ir al médico porque tenía cáncer, tengo cáncer de huesos, de pecho y metástasis, y me dijeron que el único que me podía curar era Dios", ha asegurado sobre si en algún momento pidió atención médica. Una ayuda que también pidió al tercer acusado, con quien mantuvo una relación sentimental durante esos meses, y al que reclamó que fuera al banco para cambiar "la cartilla".
"ME PIDIÓ QUE SI TENÍA UN TROZO DE PAN Y SE ME ACTIVÓ LA VOZ DE ALARMA"
La persona que ayudó a la víctima también ha comparecido ante el juez y ha explicado que llevaba días viéndola por la ventana, pero que "en un momento me pidió que si tenía un trozo de pan y se me activó la voz de alarma".
Durante la vista también ha estado presente un testigo, un hombre que vivía en el piso de enfrente -siendo las dos viviendas okupadas en la calle Travesía de la Vía-, y que ha asegurado que la víctima llegó entre junio y julio y vivía sin luz ni agua, pero que "la veía entrar y salir sola, otras veces acompañada -por los acusados-", pero nunca con el tercer implicado -quien en su momento explicó ser "un mandado"-.
Cuestionado por si la mujer estaba encerrada, el testigo ha recalcado que "para nada" y que "algunas veces le daba comida y a veces me daba a mí". Además, ha asegurado que hasta septiembre "no" estaba encerrada bajo llave, pero que a partir de ese momento le perdió la pista después de que le dijera que se iba con los acusados a vivir a Plasencia, viéndola subirse al coche. "Dijo que se iba con ellos a Plasencia, dicho de su propia voz", ha reiterado.
Tras aquello, ha asegurado que no oyó "voces de la señora ni nada", recalcando que "supe que estaba en el piso cuando llegó la policía a sacarla de allí" y que incluso la hermana de la víctima fue un día de diciembre a preguntar por ella.
El turno de los peritos sirvió para que uno de ellos explicase la situación del tercer implicado - el 'machaca'-, una persona "con una cierta discapacidad" y que cuenta con "dificultades" para oponerse a la opinión del resto de personas en un grupo. "La condición grupal puede ejercer mucha influencia", ha expresado la perito.
USO DE LAS CUENTAS BANCARIAS Y DE LA HABITACIÓN DE LA VÍCTIMA
Por su parte, agentes de la Policía Nacional que participaron en el rescate han resaltado que en la investigación se comprobó el uso de la cuenta bancaria de la víctima. "Cada vez que hay un ingreso de la pensión, hay un reintegro", han explicado, señalando que tras las comprobaciones pudieron comprobar como la acusada acudía al cajero y compraba en el estanco con la tarjeta de la víctima.
Cuestionados los policías por el papel del tercer implicado, han aseverado ante el juez que los otros dos acusados "se aprovechaban" de él, y que "era consciente, pero creo que no muy consciente". Un papel que ha apoyado otro de sus compañeros, quien apostilló "que no asumía bien lo que estaba pasando".
Otro de los agentes que accedió a la vivienda para rescatar a la víctima ha asegurado que estaba "secuestrada". "Vimos un cubo donde hacía sus necesidades en la misma habitación", recalcando que había "mucha suciedad". Al ser preguntado por si esa estancia tenía condiciones de salubridad, fue claro asegurando que "ni mucho menos". "Una persona no puede vivir en esas condiciones".
Por último, han explicado que encontraron "débil" a la víctima y que esta "nos comentó que cobraba una ayuda de algún tipo de discapacidad y que había una pareja que la había encerrado y estaba sacando el dinero".
Diferentes testimonios a lo largo de cerca de dos horas y que acabaron con un receso, tiempo de descanso antes de escuchar a los acusados.
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