La pieza, datada en 1916, se encuentra actualmente en proceso de reparación y ya se han realizado las pruebas de resistencia en el coro
Aviso de las inmobiliarias: el tope al alquiler por habitaciones dejará a miles de estudiantes 'en la calle'
La idea del Gobierno para que el alquiler por habitaciones no supere el precio del alquiler de la vivienda íntegra afectará a ciudades universitarias como Salamanca
La medida propuesta por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para que el alquiler por habitaciones no pueda superar el precio por la vivienda completa se ha recibido con inquietud entre los propietarios de ciudades universitarias mientras que las inmobiliarias advierten de que podría dejar fuera del mercado a miles de estudiantes que no pueden pagar otra alternativa.
"Si lo que queremos es que los dueños saquen lo mismo que por el piso completo, lo que hacen es cambiar el modelo, alquilan la vivienda completa. Y así no hay producto para esa demanda, que en Salamanca es muy fuerte", ha explicado a EFE Manuel Arias, presidente de la Asociación de Inmobiliarias de Salamanca en referencia al alquiler por habitaciones.
En ciudades universitarias como Granada, Santiago de Compostela o Salamanca el mercado del alquiler no se entiende sin su amplia y variada población flotante estudiantil, que alquila con contratos de temporada por estancias que normalmente van curso a curso -diez u once meses- pero también pueden ser menores, de tres meses por ejemplo, en el caso de los alumnos de intercambio.
El propietario de un piso con tres habitaciones en el centro de Salamanca puede obtener unos 900 euros por él si lo alquila entero, mientras que si lo alquila por habitaciones puede conseguir unos 1.200, a 400 por dormitorio.
Las inmobiliarias argumentan que esa rentabilidad es imprescindible para que los propietarios decidan optar por una fórmula en la que asumen más riesgos.
Sin ese incentivo, se pasarían a alquilar la vivienda completa, ya sea a estudiantes que se juntan para firmar un contrato solidario en el que todos se hacen responsables, o a familias.
"Tienes que enseñar la vivienda más veces, se pueden quedar habitaciones vacías por un problema de convivencia ya que no se conocen, muchas veces no se consiguen alquilar si no es dentro de las épocas de fuerte demanda, y cada inquilino alquila por un periodo distinto con demandas diferentes", ha señalado Arias.
Y ha añadido: "Es mucho más riesgo y más trabajo. Incluso ahora que pueden tener esa rentabilidad extra, mucha gente que alquila por habitaciones se acaba cansando a los dos años y pone el piso en renta como una unidad completa".
Un mercado que crece
Nacho es de Zamora, tiene 25 años y va por su quinto piso de alquiler en Salamanca desde que comenzó Matemáticas. Un recorrido que arrancó con tres cursos en residencia, por la que pagaba unos 700 euros (con comida y limpieza), mientras que en los pisos ha pagado como máximo 350 por una habitación en uno para cuatro personas que considera "bastante lujoso".
Es el tipo de pisos que ya casi sólo se pueden permitir alquilar quienes lo hacen por habitaciones, ya sea individualmente o mediante un contrato solidario, que es la opción común cuando son estudiantes que ya se conocen.
Pero hay otro grupo cada vez más amplio de alumnos (y también de trabajadores) que llega a la ciudad sin conocer a nadie, que no puede permitirse el pago de una residencia ni mucho menos una vivienda completa y cuya única opción es alquilar una habitación en un piso con otros desconocidos que estén en la misma situación.
Este mercado crece y las inmobiliarias alertan de que podría desaparecer en el contexto de las nuevas medidas anunciadas por el presidente del Gobierno.
Prefieren estudiantes que familias
Si descartan el contrato por habitaciones porque las nuevas medidas terminan con esa rentabilidad extra, el contrato que más garantías da a los propietarios -más que el de un alquiler de vivienda habitual a una familia trabajadora que depende de uno o dos ingresos-, es el contrato solidario entre tres o cuatro estudiantes, ya que así tienen tres o cuatro familias diferentes como avales en caso de haya cualquier problema.
Con esta fórmula, si uno de los estudiantes se va, o bien lo sustituyen en un acuerdo con el propietario o bien los estudiantes que se quedan tienen que seguir pagando la vivienda y asumiendo sus responsabilidades hasta el fin del contrato.
En ciudades como Salamanca esto ha contribuido a desplazar a las familias al alfoz y otras localidades cercanas a la capital, ya que con los sueldos medios de una persona o de una pareja en esta provincia es difícil poder llegar a pagar un alquiler de 1.200 euros como el que sí pueden costear entre tres o cuatro estudiantes.
Su incorporación se enmarca dentro de la subvención concedida por la Junta de Castilla y León, a través del programa PRORGAN
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