El deporte leonés y el movimiento asociativo en defensa de las personas con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) están de luto. Urbano González Escapa, exjugador profesional de baloncesto y una de las figuras más visibles en la reivindicación de derechos para los enfermos de ELA, ha fallecido este sábado tras más de tres años y medio luchando contra una enfermedad que él mismo definió como "cruel y devastadora".
La noticia fue comunicada a través de redes sociales por su esposa, Ana Carlota Amigo, exconsejera de Empleo de Castilla y León por Ciudadanos, quien despidió a su marido con un mensaje cargado de emoción. "Aunque hoy siento que me han arrancado el corazón, quiero agradecerte estos 24 años de pasión, complicidad y felicidad. Ahora te toca descansar en paz", escribió, recordándolo como "un ejemplo de superación y de amor por la vida".
Formado en la cantera del Colegio Leonés, Urbano González se consolidó pronto en el primer equipo del Elosua León, en una de las etapas más brillantes del club, que logró el ascenso a la ACB y llegó a disputar competición europea. Destacó en las posiciones de base y escolta, aunque una lesión frenó su progresión en la élite. Aun así, prolongó su carrera deportiva en equipos de otras ciudades como La Coruña, Salamanca y Ponferrada, donde cerró su etapa como jugador.
Más allá de las canchas, su carácter inquieto le llevó a desarrollar una intensa vida profesional. Fue bombero en el Aeropuerto de La Virgen del Camino y, desde 1994, empresario del sector de la apicultura ecológica, actividad que se convirtió en una de sus grandes pasiones tras colgar las botas.
La lucha contra la ELA y su legado social
Diagnosticado en julio de 2022, Urbano González afrontó la enfermedad con una actitud combativa y solidaria. En sus propias palabras, pasó a vivir "encerrado en su propio cuerpo", pero lejos de replegarse, decidió utilizar su visibilidad pública para reclamar más recursos y ayudas para los enfermos de ELA, denunciando que la falta de apoyo institucional empujaba a muchas personas a optar por la eutanasia sin desearlo realmente.
Durante estos años, se convirtió en una de las principales voces de la ELA en León y en Castilla y León, participando en actos públicos, encuentros deportivos e iniciativas sociales para exigir el cumplimiento efectivo de una ley que garantizara atención y financiación suficiente a quienes padecen esta enfermedad incurable.
Entre sus últimos proyectos destaca el libro ‘La abeja que enfermó de ELA’, una obra de carácter benéfico escrita por la docente Diana Emperador, que narra su historia personal y su vinculación con el mundo de la miel, con el objetivo de recaudar fondos y sensibilizar a la sociedad.
Su ejemplo no pasó desapercibido. En febrero del pasado año, la Federación Española de Baloncesto le rindió homenaje coincidiendo con un partido internacional de la selección española. Meses después, en mayo, el Ayuntamiento de León aprobó por unanimidad que el Palacio Municipal de Deportes llevara su nombre, un gesto que simboliza el profundo respeto y admiración que despertó en su ciudad.
Urbano González deja tras de sí un legado que va mucho más allá del deporte: el de una lucha incansable por la dignidad, la visibilidad y los derechos de las personas con ELA, y el recuerdo de alguien que, incluso en los momentos más duros, nunca dejó de pelear por los demás.








