Censo de aves acuáticas invernantes 2026: Salamanca, un punto clave para el seguimiento de la biodiversidad

La Junta realizará del 9 al 21 de enero un nuevo recuento en humedales, destacando el azud de Riolobos como una de las zonas con mayor concentración

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Censo de aves acuáticas invernantes 2026: Salamanca, un punto clave para el seguimiento de la biodiversidad
Azud de Riolobos (Fotos: David Arranz, ICAL)
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 2 min.

La Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio de Castilla y León llevará a cabo la próxima semana un nuevo censo de aves acuáticas invernantes, un seguimiento clave para conocer la evolución de las poblaciones y su estado de conservación. En Salamanca, el azud de Riolobos se mantiene como uno de los puntos más relevantes, con más de 10.800 aves contabilizadas en el censo de 2025.

El censo, que se realiza de forma anual dentro del Censo Internacional de Aves Acuáticas (IWC) coordinado por Wetlands International, permite obtener recuentos fiables al coincidir con la concentración invernal de numerosas especies. En Castilla y León, el programa cuenta con la participación de agentes medioambientales, técnicos y celadores, así como con el apoyo de la Fundación del Patrimonio Natural. La pasada edición reunió a más de 275 personas y muestreó 452 localidades.

Los datos del censo de 2025 revelaron un total de 72.801 aves acuáticas invernantes en la región, distribuidas entre 52 especies. Entre las más abundantes se encuentran el ánade azulón, la grulla común, la avefría europea, la cerceta común y el cuchara común, que representan el 70,5 % del total. Por grupos, los Anseriformes (patos y afines) lideran con 42.811 ejemplares, seguidos de limícolas y gaviotas con 12.470, y focha y grullas con 9.883 aves.

Sin embargo, la tendencia general de las poblaciones invernantes es negativa, especialmente por el fuerte descenso del ánsar común, que ha pasado de más de 65.800 ejemplares en 2006 a apenas 1.854 en 2025 en Castilla y León. Según la Junta, este descenso responde a que estas aves han acortado sus desplazamientos migratorios, permaneciendo en zonas más al norte de Europa, donde las condiciones invernales ahora son más favorables. Otros casos de disminución incluyen el porrón europeo, cuya población se ha reducido un 71 % en los últimos 12 años.

No obstante, algunas especies muestran signos de recuperación. El tarro blanco ha pasado de 141 a 599 ejemplares y la garceta grande de 21 a 136 aves entre 2013 y 2025, reflejando un cambio positivo en ciertos humedales de la región.

El censo no solo permite evaluar la evolución de las especies, sino que también es fundamental para conocer y conservar los humedales, ecosistemas frágiles y de gran valor ecológico. La información obtenida es clave para cumplir compromisos internacionales como la Directiva de Conservación de Aves y el Acuerdo sobre la Conservación de Aves Acuáticas Migratorias Afroeuroasiáticas (AEWA).

En Salamanca, además del azud de Riolobos, las lagunas de Villafáfila en Zamora y otros humedales de Tierra de Campos (Palencia) siguen siendo puntos esenciales de seguimiento, consolidando a la provincia como un lugar estratégico dentro del programa regional de monitorización de la biodiversidad.

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