2017, el año en el que el campo de Salamanca solo miró al cielo

(Fotos: Chema Díez)

La sequía ha sido el principal problema para los agricultores y ganaderos en un año 2017 para olvidar; este hecho ha generado grandes trastornos en su economía y en la viabilidad de sus explotaciones.

Mirando al cielo... así se han pasado el año 2017 los agricultores y ganaderos de Salamanca sin encontrar la recompensa más que merecida en forma de lluvia. Y es que, si hay que destacar un problema capital en el campo salmantino en el año que ya se va entre las manos, ése es la sequía. Sin duda... con todo lo que eso conlleva.

 

Cosecha de cereales con rendimientos entre un 50% y un 70% más bajos de lo normal (en algunos caso no se ha recogido grano), charcas vacías, pantanos que agonizan, sin pastos para el ganado... y así hasta un reguero de consecuencias negativas que sufre el campo y el resto de ciudadanos del mundo. Dicen los expertos que se necesitarían un invierno muy lluvioso (o con nieve, en su defecto), para paliar los daños de una sequía que se remonta a la primavera del año 2016, pero que en este 2017 ha golpeado con mayor virulencia.

 

Sin embargo, los profesionales sí están satisfechos con las ayudas para luchar contra la sequía en Salamanca, donde la provincia es una de las mayores beneficiarios, aumentando los puntos de agua para paliar los efectos sobre las explotaciones agroganaderas.

 

Cereales, leguminosas, todos los cultivos agrícolas y ganaderos, además de la apicultura, todos han sufrido las consecuencias de un tiempo seco y caluroso que está vaciando un campo que cada vez tiene menos relevo y eso es quizá peor que la falta de lluvias... Pero, ¿qué otros problemas han martirizado al campo de Salamanca en 2017

 

EL LOBO: Si en el año 2016 ya se produjo un rércord de ataques y cabezas muertas, 2017 ha dejado un nuevo reguero de consecuencias negativas para los ganaderos, que no se niegan a convivir con el lobo, pero sí a hacerlo en estas condiciones. Las ayudas de la Junta parecen insuficientes y el hecho de ser especie cinegética al sur del Duero complica este hecho. Mientras tanto, cientos de cabezas de ganado mueren en las explotaciones.

 

 

LA PAC: Las ayudas se mantienen tras el acuerdo de la UE para el periodo 2014-2020, con la incertidumbre de lo que ocurrirá después. Las organizaciones agrarias señalan que si la negociación va a ir a peor, que se prorroguen las ayudas más allás de 2020. Otra de sus quejas se centra en los cobros, que lejos de anticiparse, se han abonado en los mismos plazos de años anteriores.

 

PRECIOS: Por desgracia, la diferencia origen-destino parece no tener fin. El profesional del campo sigue cobrando, en muchos casos, precios de hace 30 años, mientras los costes de producción y el producto final al consumidor se han disparado. Como siempre, el intermediario es el que se lleva el gato al agua sin que la administración 'meta mano'. Y si en años de poca producción, el precio tampoco sube...

 

SEGUROS: Cada vez cuestan más y cuentan con menos coberturas y por ello los profesionales están dejando de contratar pólizas, pese al riesgo al que pueden hacer frente si hay una catástrofe meteorológica.

 

CONTROLES SANITARIOS: El producto final que crece y se desarrolla en Salamanca o en Castilla y León cuenta con unos controles muy exigentes para validar la calidad de los mismos, cosa que no ocurre con toda la materia prima o producto transformado que entra desde fuera de nuestras fronteras y que compita, de manera desleal con lo que producen los profesionales salmantinos.

 

PÉRDIDAS: Asaja Salamanca ha cifrado en más de 300 millones de euros las pérdidas para los profesionales del sector por la sequía en 2017. Casi nada...