140 kilómetros de tuberías de fibrocemento con más de 30 años: la clave de los reventones en Salamanca

El alcalde admite que hay que ir sustituyendo las tuberías de fibrocemento, viejas después de 30 años instaladas y que son el punto débil de la red municipal: concentran los reventones que el sistema de gestión de presiones no va a poder erradicar.

El Ayuntamiento de Salamanca ha presumido este jueves, nuevamente, del GAP, la inversión en un sistema que va a costar un millón de euros y que sirve para controlar la presión de las tuberías de la red de aguas, causante en última instancia de los muchos reventones. Sin embargo, ni acabará con ellos ni será eficaz de manera inmediata. El propio alcalde ha optado por la prudencia con los resultados que se esperan del sistema de gestión de presiones, que llegarán con el tiempo y que rebajarán un 40% la actual cifra de reventones, a razón de 140 al año, para dejarlos en la nada despreciable cifra de 90. En el fondo, el problema es que la capital tiene muchos kilómetros de tuberías de fibrocemento, que no sólo debería estar cambiando ya por salud, pero también porque son viejas.


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La red de Salamanca conserva a día de hoy unos 140 kilómetros de tuberías de fibrocemento, un tercio de los más de 400 kilómetros totales. Se trata de tuberías muy viejas, instaladas hace unos 30 años, con lo que han superado de largo su vida útil, que se calcula de unos 15; se tenían que haber sustituido hace mucho. Sin embargo, el consistorio no tiene planes al respecto porque abordar esta obra exige una inversión millonaria, muy superior al millón de euros que se va a gastar en este nuevo sistema.

 

Fernández Mañueco ha admitido, no obstante, que se tienen que ir sustituyendo y ha vuelto a usar el simil de las reformas de hogar, ese "la ciudad es como la casa de cada uno" que ya ha usado en otras ocasiones. Es obligado porque sobre estas tuberías pesa una recomendación para eliminarlas por sus nocivos efectos sobre las cualidades del agua de consumo humano. No obstante, no dice nada sobre un mayor ritmo de inversiones, necesario para hacer realidad esa sustitución: si no hay dotación presupuestaria suficiente no hay nada que hacer.


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Mientras tanto, estos 150 kilómetros de tuberías siguen siendo el punto débil de la red de agua. Los conocidos reventones se producen, muchas veces, en tramos con las redes de agua con más años, con tuberías ya débiles por el paso de los años, la mayoría de fibrocemento, y que sucumben ante la llegada del agua con la presión necesaria para que llegue el suministro a los hogares. Con la última inversión en el sistema de válvulas de presión se conseguirá reducir un 40% las averías, pero se seguirán produciendo casi un centenar al año. La solución es el cambio de la red de fibrocemento por tuberías de fundición dúctil.

 

Mañueco ha reconocido en ocasiones que "eso depende de lo que se invierta" en la sustitución de tuberías. Habrá que esperar a ver la inversión prevista en los próximos presupuestos municipales para saber si el Ayuntamiento se toma en serio o no el problema de los reventones.