1,3 millones de usuarios pagan más caro el viaje de Salamanca a Madrid, Barcelona o Irún por falta de competencia

Autobuses en la estación de Salamanca. Foto: F. Oliva

Cuatro de las principales líneas interurbana de autocar, las que unen Salamanca con Madrid, Barcelona, Irún, Sevilla o León, tienen la concesión caducada desde hace años. OCU asegura que los usuarios pagan de más en sus billetes por este motivo.

Muchos salmantinos toman este día 1 de agosto vacaciones y se desplazan a sus lugares de descanso, o vuelven a la provincia para disfrutar de unos días de descanso. Para muchos, el autocar es una opción para hacer sus viajes, más todavía con los precios de los carburantes en máximos. Son miles los que harán trayectos que, no obstante, pagarán sus billetes bastante más caros de lo que deberían. Esa es la conclusión a la que ha llegado un estudio de la OCU que incluye dos trayectos con origen o destino Salamanca en la lista de los que tienen tarifas más caras de lo que deberían.

 

En la explicación concurren dos circunstancias: la falta de competencia y la caducidad de los contratos. A día de hoy, cuatro de las principales líneas de autocar que afectan a Salamanca llevan años caducadas y sin renovarse. Se trata de la línea Coria-Salamanca-Barcelona (37.566 viajeros en 2017), Madrid-Salamanca-Vigo (814.466 viajeros), Salamanca-León-Santander-Laredo (66.099 viajeros) y Sevilla-Salamanca-Irún (386.781 viajeros). En total, 1.304.912 usuarios de cuatro líneas que tienen la concesión ampliamente caducada.

 

La más importante es la que une Salamanca con Madrid, una línea que proporciona más de 13 millones de euros de ingresos, y que está caducada desde octubre de 2013 según el Ministerio de Fomento, camino de seis años. Está pendiente de salir a concurso público y la previsible puja entre empresas para quedarse con este importante negocio rebajaría los precios de los billetes, ya que el Estado valora tarifas y frecuencias en sus concursos. Pero el caso es que nunca se convoca ese concurso abierto.

 

A día de hoy, no puede ser así. La Salamanca-Madrid está en manos de una de las empresas que más concesiones tiene, Avanza, que mueve el 12% de los viajeros del mercado. Es la actual denominación de lo que siempre fue Auto-Res, que disfruta de la concesión desde hace décadas. La línea nunca ha salido a concurso de manera completa y ni siquiera los planes del Gobierno para darle un cambio a esta situación han servido para corregir esta situación. En 2006 empezaron a licitarse tras años de monopolio, pero el concurso no ha llegado a esta línea a pesar del interés de otros operadores.

 

Según la OCU, las concesiones caducadas son las que tienen las tarifas más elevadas. En el caso del Salamanca-Madrid, el sobreprecio del billete ronda el 20% según el estudio realizado por la organización de consumidores. Más de 800.000 usuarios lo notan en sus bolsillos.

 

También están caducadas las concesiones de las líneas Coria-Salamanca-Barcelona que gestiona Vibasa (desde abril de 2017), Salamanca-León-Santander-Laredo que gestiona Enatcar (abril de 2016) y Sevilla-Salamanca-Irún a nombre de Enatcar (abril de 2016); entre todas transportan a casi medio millón de viajeros cada año que tampoco se benefician de las mejoras en tarifas y servicios que se conseguirían en caso de haber salido a subasta estas concesiones.

 

Según la OCU, las concesiones caducadas de Alsa, Avanza y Samar, principalmente, son las que tienen las tarifas más elevadas: un 26,6 % más de media en trayectos de corta distancia, un 16,9 % en los de media, un 48,7 % en los de larga distancia.

 

Visto que las rutas con licitaciones recientes son más económicas y sus condiciones son mejores para los usuarios, desde OCU creen que sería oportuno que la Administración se decidiera a sacar a concurso las conexiones más solicitadas, ya que muchas de ellas (alrededor del 45 %) llevan años caducadas. 

 

 

Concesiones del franquismo

 

Las concesiones de las líneas históricas de transporte regular de viajeros vienen del franquismo. Entonces se concedieron por 99 años a una serie de empresas que o bien se han mantenido activas o han sido compradas por grandes grupos que se han quedado con un negocio al que no han dejado entrar a nadie. Las grandes líneas las tienen dos grupos: Alsa y AvanzaBus. En 1987 el Estado tuvo que regularizar la situación limitando la duración de los contratos con una prórroga de 20 años, hasta 2007.

 

A partir de entonces, tenían que salir a concurso todas las líneas, pero se hizo con un protocolo que favorecía a las empresas que ya las tenían: se dio ventaja en el concurso a quienes ya explotaban alguna de estas líneas concedidas históricamente. Empresas como Globalia recurrieron y consiguieron poder competir con importantes bajas en los precios de los billetes, que llevaban décadas sin variar. Sin competencia, las empresas han perpetuado el mismo servicio y casi los mismos precios. La empresa de Hidalgo ganó varios recursos y se hizo posteriormente con algunos de los concursos en los que ahora pesan más en la puntuación los horarios y las tarifas, una vez que la UE anuló la ventaja que tenían las empresas históricas.

 

Ahora Fomento tiene que cumplir su promesa de licitar todas las concesiones históricas, también las más grandes. En 2017 se licitaron cuatro y anteriormente había ido saliendo una docena. Se han adjudicado 21 contratos y el mismo camino tienen que seguir los 38 que había pendientes. Entre ellos, el del servicio Salamanca-Madrid.