11.000 empleados de la Junta en Salamanca volverán a las 37,5 horas en menos de una semana si no hay acuerdo
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11.000 empleados de la Junta en Salamanca volverán a las 37,5 horas en menos de una semana si no hay acuerdo

Los trabajadores de sanidad, educación o administración general ven acercarse la fecha para conseguir las 35 horas o volver a las 37,5 de la jornada ampliada en la crisis. Junta y sindicatos negocian contrarreloj.

En menos de una semana, los 11.000 trabajadores de la administración regional en Salamanca estarán de nuevo bajo la jornada de crisis, las 37,5 horas marcadas en los peores momentos del sector público, o habrán logrado volver a su jornada laboral anterior, la de las 35 horas, el último de los derechos que les queda por recuperar. La fecha clave es el día 1 de octubre si antes no hay un acuerdo entre la Junta y los sindicatos, pero es un asunto complejo.

 

Cuatro consejeros y representantes de CCOO, UGT y CSIF celebraron este martes por la tarde una cumbre de urgencia. A este punto se ha llegado por la presión de los últimos días, ejercida entre los principales sindicatos y los grupos políticos de la oposición. El detonante fue las afirmaciones del vicepresidente de la Junta, Francisco Igea, que hace unos días aseguraba que veía "poco probable" poder aplicar las 35 horas este año y dejaba sin reducción de jornada a 85.000 empleados. El PP reconoció poco después que pactó volver a las 35 horas, pero que no era posible por la falta de financiación. Fue la espita que abrió las protestas de los sindicatos, las críticas de la oposición y que ha forzado las reuniones.

 

Las partes se han citado para este jueves, pero casi no hay tiempo. Si no hay acuerdo, 11.000 empleados públicos de Salamanca tienen que volver a la jornada de 37,5 horas. Es media hora diaria más a la semana, pero genera problemas de conciliación y de organización, notables en el caso de educación o sanidad. Y, además, genera desequilibrios porque otras administraciones ya han regresado a la jornada de 35 horas.

 

Por ahora, los sindicatos han ofrecido a la Junta mantener la jornada de verano, de 35 horas, mientras negocian y más allá de la fecha límite del día 1 de octubre. La oferta debe tentar al gobierno regional que ha convocado otra reunión para el jueves para intentar desbloquear una situación que amenaza con conflicto, ya que tanto los sindicatos como la oposición política acusan al ejecutivo de Fernández Mañueco de no querer cumplir lo firmado.

 

 

Una reivindicación largamente reclamada

 

No obstante, la vigilancia viene de atrás. Hace años que los sindicatos exigen a la Junta recuperar la jornada normal de 35 horas y acabar con la de 37,5,  implantada en los años de la crisis junto con otros recortes que se cebaron con los empleados públicos. En el verano de 2018 se consiguió aplicarla de manera ordinaria para la jornada de verano, meses en los que los trabajadores públicos tuvieron la jornada de 35 horas. En mayo pasado se llegó a un acuerdo para repetir en el verano de 2019, con jornada de 35 horas desde julio al 30 de septiembre. Y se pactó negociar la adopción definitiva de la jornada convencional a partir del 1 de octubre, prorrogando las medidas excpecionales si no había acuerdo.

 

Sin embargo, el primer indicio negativo fue la aplicación de la jornada para educación. Los cuadrantes para el nuevo curso se tenían que haber hecho ya conforme a las 35 horas, pero no se hizo así, algo obligatorio porque el sector trabaja por cupos: las horas que no cubran los profesores obligan a contrataciones. El 1 de septiembre era la fecha tope y no se hizo: los docentes van a estar otro curso con la jornada prolongada. Algo parecido ocurre en Sanidad, donde también se funciona por cupos y habría que reforzar plantillas. Una opción sería una aplicación no simétrica de las 35 horas, ya que es más fácil en otras áreas de la administración, pero eso es algo de difícil encaje legal.

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