Juan carlos lopez original

Recetas para educar

Juan Carlos López
Entusiasmo por la educación y por la vida

Nos necesitamos

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Pues sí, todos nos necesitamos. Todos somos necesarios. Creo en las utopías, en el “Imagine” de John Lennon. Creo que podemos hacer un mundo mejor. Para ello, nos necesitamos.

Me encanta cuando formo parte de los acontecimientos en los que todos colaboramos; cuando profesores, alumnos, padres, Ayuntamientos, Administración, conserjes… unimos sinergias. Cuando cada uno hacemos nuestra función en la sociedad, cuando el médico , el enfermero, el auxiliar y celador colaboran. Cuando el ciudadano apunta una sugerencia, el Ayuntamiento la acepta y el operario la ejecuta. Cuando los colegios funcionan como un reloj perfectamente sincronizado, cuando sale el especialista de inglés y entra el tutor, y el logopeda ayuda al niño que lo precisa, el psicólogo echa una mano y el Asistente Social cuida todo el entorno. Y todos se reúnen para hablar de cómo compensar las necesidades de los niños o cómo potenciar las de los que lo precisan.

 

Cuando las atletas del canal de Castilla, nos dirigen los ejercicios de cuádriceps hasta el límite, hacen su función para tonificar mi maltrecha rodilla, y mi tobillo; a su vez por la tarde yo le echo la mano a mi “compa” que está retomando el running con mucho esfuerzo. Y cuando me dice “Yo te necesito”, le replico, que no, “que nos necesitamos”. Pero no nos necesitamos de una manera interesada, sino de una manera natural, fluida, inconsciente. Haciendo bueno el placer del verbo “dar”, entendido como eso, simplemente dar, no como invertir, es decir “dar sin esperar”.

 

Los jóvenes necesitamos a “esos niños que empezaron antes y por eso llegaron más lejos”, a los que Serrat llamaba mayores. Necesitamos su experiencia y su sabiduría. Los mayores nos necesitan para hacerles llegar nuestro cariño y reconocimiento. Tengo una ex vecina, que a veces camina un poquito despistada, y cuando la veo, esté donde esté, cruzo la carretera para darle dos besos y un abrazo. Muchas veces me dice, “No sé muy bien quién eres, pero me suena tu cara de algo bueno”. El otro día supe por su hija, que cuando llega a su casa le comenta: “ He visto a ese chico que vivía frente a nosotros”. Nuevamente, nos necesitamos. Y cuando hacemos las cosas con cariño siempre llegan.

 

Creo que nada es casual, como decía swami Muktananda, todo es “el juego de la Conciencia”, todos estamos donde estamos por algo, al lado de alguien, por alguna razón. Decimos lo que decimos, a veces, algo insignificante para nosotros, pero que se convierte en el motor de algo grande para otro. En ocasiones haciendo daño, sin querer, pero ese estímulo nos hace reaccionar. Decía un amigo mío que todos necesitamos de un “cabrón” aunque no lo sea. Mi querido Don Ángel, lo decía más suave, “todos necesitamos de un espejo”. Que nos haga ver esas partes ocultas para nosotros pero visibles para los demás.

 

Habrá gente que estará a nuestro lado breve tiempo, una conversación en la sala de espera, acompañándonos en el viaje en tren, compañeros durante un curso escolar, y luego desaparecerán, otros se irán y luego volverán; tendremos quien nos acompañarán más tiempo en nuestro viaje, y todo es correcto. Dentro de este sistema perfecto, todo empieza y todo acaba. Nos debemos saber despedir, decir adiós, y no sentir nostalgia por lo que fue, cada cosa tiene su momento, hay que disfrutarlo saborearlo, y dejarlo ir.

 

Es el juego de la conciencia.

 

Considero la vida como un puzle poliédrico en el que todo encaja: nuestros hijos con nosotros, ellos con sus amigos, el vecino que pasea al perro, la señora con la que me cruzo y vuelve la cara. En este puzle poliédrico cada pieza tiene una función aunque van cambiando; hay veces que somos espejos, en otros casos somos nosotros los reflejados; unas veces somos el motor, y otros momentos vamos remolcados. Unas veces somos amados, otras heridos. Pero todo encaja... Hoy tu dolor, se convierte en mi lección, y mañana tu alegría será mi motivación. Un todo conectado.

 

La vida nos está hablando continuamente, está funcionando de manera perfecta, aunque en ocasiones no la entendamos: En ocasiones la vida nos habla por las buenas y si no la escuchamos, nos lo dirá por las malas. La vida no descansa. Swami Chidvilasananda decía: “Todo pasa para bien”.

 

En el mundo educativo, siento como que las piezas que lo forman son engranajes, piñones: los padres unidos a los maestros, formamos dos piñones engranados, y al final se mueve el niño, pero cuando surge un problema necesitamos que alguien active la fuerza motriz, un catalizador. Alguien comprometido.

 

Desde mi humildad y mis 26 años de maestro, cuando un compañero sale del colegio suelo sugerirle, que si va a otro donde nadie “tira del carro”, se convierta él o ella en “el que tira”.

 

Nos necesitamos, pero no hay que forzar la colaboración: el que no quiere ser ayudado, hay que dejarle, pues no aceptará nuestra ayuda. Y el que no quiera ayudar, igualmente, debe ser respetado, no se le puede forzar.

 

Yo te necesito…, tú puedes contar conmigo.

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