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Recetas para educar

Juan Carlos López
Entusiasmo por la educación y por la vida

Lo que nunca debe hacer un padre

Nunca hacer padre detail

Si queremos que esto de la educación de nuestro hijo vaya bien, hay cosas que nunca debe hacer un padre.

Los hijos no son artículos de lujo, ni dianas de proyección de sentimientos en público. Quiero decir, que los logros de mi hijo no se airean por wasap, ni los defectos de mi hijo se comentan con las amigas. Dado que la vida da muchas vueltas, las cosas de nuestros hijos deben ser privadas a nuestro círculo íntimo que no debería ser más que nuestra familia.

 

Se imaginan un padre que cuenta los miedos de sus hijos a sus amigotes, y uno de ellos, se lo cuenta a su mujer y a su hijo, que es intimo amigo del primero. ¿Qué pasará si algún día ya no son amigos? (Lo cual pasa muy a menudo con los niños)¿Cómo utilizará este chismorreo el antiguo amigo? Pues claro, para hacer daño a nuestro hijo.

 

Y por supuesto, los wasap no están para publicar exámenes. ¡Ojito con la ley de protección de datos! Que nos saltamos a la torera y dado el caso nos puede traer más de un problema y serio.

 

El padre no debe cerrar los ojos ante evidencias de sus hijos. Cuando un profesor pone una medida correctora a un niño. ¡Por algo será! Y un padre con un niño “revoltosillo” va a necesitar a toda la tribu para que le ayude en su educación, empezando por los maestros. Debemos aceptar el diagnóstico de males educativos de nuestros profesionales y acatar la receta educativa adecuada, si no queremos perder al “paciente” ( nuestro hijo). La receta casi siempre es muy fácil: Respeto , cariño, familia y límites.

Si muchos padres viesen como se comportan en clase sus hijos, averiguarían por caen mal o por qué no tienen amigos

 

No son muchos los niños listos pero padres que creen tener hijos listos, hay muchísimos. Estaría bien empezar por reconocerlo por si hay que tomar medidas.

¡Ah! Y que nuestro hijo no sea de los espabilados, no quiere decir que no vaya a salir adelante. La “FDV” ( Fuerza De Voluntad) y el “saco de ganas” son dos medicinas que junto al trabajo harán que supla otras carencias.

 

Obviamente un padre no debe hacer los deberes a su hijo, si tiene problema con este asunto, y el alumno se alarga demasiado con ellos. Primero, hablar con el tutor, y ver si es un problema generalizado o algo particular (si es un problema sólo de nuestro hijo). Poner un tiempo razonable, y cuando se acabé, se le quitan y se deja actuar a las consecuencias ( es decir, los lleva sin hacer y que el tutor se encargue del resto).

Si las cosas se tuercen mucho y crean situaciones violenta en casa, hay que plantearse muy seriamente delegar en clases particulares, y dedicarnos a ser padres, dejar las funciones de maestro a otros. A veces los niños utilizan el tiempo de deberes, para llamar la atención de los padres, por tener un déficit de ella.

 

No caer en el chantaje emocional de los niños, con sus lágrimas, sus “me da igual”, pueden sembrar semillas anti-educativas.

 

No creernos que ser padres es una educación sin “fronteras”, los niños que no tienen límites se neurotizan. Muchos piden autoridad a gritos.

 

No vivir en estado de cabreo crónico con un hijo: Si estoy en permanente enfado con mi hijo, me lo tengo que hacer mirar; si no me vale para nada el enfado, he de cambiar la estrategia. Recuerda que los residuos fisiológicos del enfado pueden generar más enfado. Es bueno desintoxicarse de la charla interior con uno mismo. Un paseo en solitario puede servir.

 

No comparar a los hermanos: Tener una hermana mayor que saque buenas notas puede llevar al niño a considerarse estúpido. Recuerda que cada hijo es distinto. Lo que para uno es medicina para otro puede ser veneno

 

No usar las calificaciones negativas: “Eres un imbécil”. ”Quita que lo hago yo, que no vales para nada”. “eres un cerdo” Si mi padre piensa eso, pues qué voy a hacer, comportarme como tal ( imbécil, trasto, malo..) Los niños no son nada aún, sólo proyectos de hombre; en gran medida lo que sean, dependerá de sus padres. Cambiar el “eres” por el “te comportas”. Cambiar el “mira que... “ por “ venga hombre, vamos a...”

 

No nos pasemos con la excesiva presión sobre los niños, pues será el germen de las mentiras. Si mi padre me quiere perfecto y no lo soy, cuando algo no me salga bien, probaré con la mentira que aunque tiene riego (que me pillen) puede ser más barato.

 

Cuidado con nuestro ejemplo, como dicen los ingleses: “Like father, like son”

 

Lo que necesitamos es ser padres y ¿qué es ser padres? Acompañar a nuestro hijo, intentado enderezar cuando se tuerza, enseñarle el camino cuando no lo vea, y dejarle tropezar en las piedras, pero hacerle reflexionar sobre el tropiezo. Sin olvidar que es su camino, no el nuestro.

Los niños necesitan experimentar: amor, aceptación, autoridad, limites, orientación y protección. ¿podemos dárselo?

 

Ser padre es un juego de manos, siendo nuestros niños como “un pajarillo”; si aprieto mucho la mano le asfixio, y si la abro totalmente se me escapa. Encontrar el punto medio de la presión es el arte de educar.

 

Lo sé, la paternidad es un factor desestabilizante de la vida, pero recuerda, de padres negligentes, salen niños salvajes y como decía J.A. Marina, “no pienses qué mundo dejas a tu hijo , si no qué hijo dejas en este mundo”

 

Comentarios

feminismo 21/11/2017 15:27 #2
Dados los acontecimientos de los últimos días, el título de este artículo me ha llevado a error, pensé que hablabas de padres, o sea de hombres, pero luego, al abrir el post y ver la foto de la "mamá ogro", me ha dado un poco de repelús. Te ha quedado un artículo un pelín machista, porfa, ya que eres educador, ten cuidado con eso, utilizar un lenguaje inclusivo no es tan difícil, es como todo, una vez que empiezas a ser consciente, cada vez es más fácil. Saludos
ISB 21/11/2017 11:07 #1
Inteligencia emocional y social https://dametresminutos.wordpress.com/2017/11/11/inteligencia-emocional-y-social/ vía @jiribas

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