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Recetas para educar

Juan Carlos López
Entusiasmo por la educación y por la vida

¡Jo!, qué difícil es ser árbitro

Arbitros baloncesto detail

Cuando era deportista, siempre estaba agradecido a los árbitros, pues me parecía un lujo poder jugar un partido con campo, balón de reglamento y árbitro. Y siempre les consideré como alguien superior en el terreno de juego, al menos ellos sabían mejor las reglas de juego que yo.

Ahora asisto a los partidos de baloncesto como espectador, y no me gusta lo que veo. Comentaba con mi sobrino que, para mí, el deporte era una prolongación de la vida, no un paréntesis; que si uno era educado en la vida, debía serlo dentro de la cancha, y que, si uno era un cafre y un sinvergüenza en la vida, probablemente en el deporte se le notaría más. Aunque con un poco de suerte, un buen entrenador y unos buenos modelos, podría tener alguna oportunidad de enmendarse.

 

No entiendo que el ponerse en ropa deportiva, y cruzar una línea de campo, transforme a la gente en maleducados o energúmenos e incluso en mentirosos, que intentan engañar a un árbitro, en post de una victoria. Tampoco entiendo que el público se ensañe e insulte a los árbitros con improperios mal sonantes, solo por estar detrás de una línea en el suelo. O porque ellos, que no han estudiado el reglamento, consideren que el árbitro se ha equivocado. Me imagino que cuando discutan en familia y crean que la otra parte está equivocada, proferirán el mismo tipo de insultos.

 

¿Alguno llamaría a ese árbitro, “hijo de ...” o “cabrón” si se lo encontrase por la calle? Espero que no, sino sería un verdadero maleducado.

 

Y el deporte, ¿genera maleducados? O el deporte es otra cosa y tiene otros valores.

 

Soy maestro y estos partidos me resultan muy similares a lo que pasa en los colegios con los niños. Cuando ante alguna pelea o disputa, “nadie es el culpable”, y siempre “empezó el otro”. E incluso cuando estamos presentes y hemos visto lo que ha pasado, los niños son tan osados de negarlo. Muchas veces los docentes tenemos que ejercer de jueces “sin serlo”.

 

Bueno, pues lo mismo veo en los partidos de baloncesto, lo que pasa que ahora con adultos, con tiarrones de veinte y treinta años, que intentan engañar al árbitro y negar lo que todos vemos desde fuera y siempre con discusiones como “Y a ellos no se lo pitas ¿verdad?” siempre a mí. Es que me tienes manía”. “Este no tiene ni idea de las reglas” …

 

¿Cuántos jugadores se han examinado del reglamento? Los árbitros seguro que todos. No estaría mal que los jugadores tuviesen que asistir a un curso de reglas de juego y examinarse de ellas por parte de los propios árbitros.

 

Algunas apreciaciones más: Suelo comentar con mi sobrino, ¿cuántos fallos has cometido en este partido? ¿15, 20? Pues el árbitro se puede equivocar las mismas veces. Y creo que no se equivocan tanto.

 

Otras veces veo como hombretones que pasan los treinta intentan amedrentar, o manipular a árbitros jóvenes, que parecen no tener mucha entereza. ¡Qué poco deportistas!

 

¡Ah! y ¡qué poca inteligencia y habilidad! ya que estos mismos árbitros les volverán a arbitrar una y otra vez. También ellos son personas, e inconscientemente se van condicionando contra jugadores “mosca cojonera” que dificultan el partido.

 

Para mí como público, cuando veo un partido en el que los jugadores no colaboran con el deporte, con el partido y con los árbitros, se me hace desagradable.

 

Y no me vale “Estoy a 180 pulsaciones”, sí, a esas pulsaciones puedo no pensar igual, incluso estar caliente, todo lo que quiera; pero no ser un maleducado, un tramposo o un mentiroso.

 

Decía Abraham Lincoln al maestro de su hijo, “explíquele que vale más una derrota honrosa que una victoria vergonzosa.” También le decía que “quiero que aprenda a perder y también a gozar correctamente de las victorias.”

 

Por otro lado, en la vida hay situaciones en las que las relaciones no son horizontales, sino verticales; por ejemplo, la relación entre padres e hijos es una relación vertical, no son iguales, los padres son figuras de autoridad, merecen un respeto por el hecho de serlo. Lo mismo pasa con los profesores y maestros, y por supuesto con los árbitros. Dado que siempre su decisión prevalecerá.

 

También suelo ver partidos de categorías superiores, categoría EBA y ahí da gusto ver el partido desde el punto de vista de respeto arbitral.

 

Creo que es labor de los padres, de los entrenadores e incluso de los maestros solucionar este problema. Necesitamos mejorar en la asignatura del “RESPETO” de las personas y de las normas.

 

Jo, qué difícil es árbitro. Y que pena que el deporte se desvirtué y no sea deporte.

 

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